Dedo Ilustrado Online & Uncut: tipología masculina


Videos tu.tv

Aprovechando el día del Pisco Sour y el fin de semana en ciernes, @fatimatv y yo nos dimos el gusto de grabar ésta emisión donde tratamos de un tema de interés primordial para las señoritas en edad de merecer (y la verdad, de cualquier fémina que sea lista y aprenda de las metidas de pata de otras), una tipología masculina de mucha utilidad. Lo hicimos breve, porque ya estábamos acabándonos el primer pisco y queríamos seguirle dando al asunto. Cameraman, la Negra, que tiene un talento innato. Intentaremos colocar una mejor versión en la semana.

Disclaimer necesario: CUALQUIER parecido con la realidad es pura casualidad. El que pitea, pierde. El video se ha hecho con fines educativos. Avisados están los picones.

¿Cómo era ésa, María Emilia?

¿Soy la muchacha mala de la historia? Mmm… como sea. Yo no sé si sea mala o buena o qué diablos. Soy una simple mujer. Una bien huachafa, que aún se duerme entre suspiros, se levanta mirando por su ventana, para ver si asolea (en Lima, sólo en verano y cuando le pega la gana al clima), que se asusta al mirarse al espejo, se reconcilia con su imagen residual y sigue aferrándose a aquellas imágenes que la muestran poderosa. Pero no lo es. Es una mujer que se echa porras, porque siempre piensa que es una impedida mental que ha logrado engañar a todo el mundo, menos a ella misma. Envidia a los que manejan el conocimiento o algo de ello. Ella sólo maneja su curiosidad y su capacidad de esquivar los impedimentos. Siempre.

María Emilia Cornejo

Dicho en el post anterior

Oh, no, para mi, sí es tu culpa. Have fun.  Qué genial es ese site, 9GAG. No dejen de verlo.  Y ya viene mi post por el día de los enamorados… jejeje

Haven’t Met You Yet

Antes, cuando tenía un discman, el unico CD que tenía puesto, era el suyo. Una y otra vez, repitiendo las mismas canciones y la verdad, tal vez era como la cafeína. Estuvo en SNL y bien girly, lo pongo aquí. No, aún no te he conocido. Es tu culpa, la verdad. Nos leemos, nos oyemos.

iPad (otra vez)

Indecisa entre lo del iPod para Vascos, que Steven Seagal no pueda usarlo o que a Chuck Norris le haya encantado. Me he partido de risa.  Lo saqué de aquí.

De cara al Oscar

Dije en Twitter que uno debe estar preparado para el fracaso y más preparado, para el éxito. Una nominación al Oscar (descartando todos los cuestionamientos a esta premiación y que no vienen al caso para este post) se convierte en un Trampolín a la Fama instantánea. La cara de un trabajo fílmico suele ser el director y los actores, sin embargo, pocos aquilatan que es un trabajo de equipo. Un trabajo agotador, donde se tienen que conciliar visiones, tener muchísima humildad para aceptar que otros pueden tener mejores opiniones que la tuya y olfato para ver las oportunidades. La Teta Asustada, nominada en la categoría de “Mejor película en idioma extrajero” ha nacido fuera de los circuitos usuales peruchos y tal vez sea por ello que llega tan alto. Una se emociona y desea que estas oportunidades sean puertas para otros que van atrás, para que les levante la moral a los que siguen intentando cosas en las que nadie cree o les interesa o tal vez, despertar vocaciones en aquellos que sueñan. El equipo de Claudia Llosa se enfrenta a un monstruo más grande; la posibilidad de tener mejores financiamientos, acceder a grandes estudios y en contraparte, comprometer su capacidad creativa a manos de algunos. Veremos, veremos.

Me dirán huachafa, pes, por estar contenta. Pero no es sólo por nacionalismo, sino porque con este éxito se da de cachetada a una industria nacional que se irroga logros que no ha fomentado. Oseaaaaa, estoy contenta porque se demuestra que hay mucho por hacer y así con todo, se logra. Buena suerte.

Music monday, again.



Mucha pereza, para ciertas cosas fundamentales. Lo lamento, es así.

Flash Forward

Aquella pequeña e insuficiente primera vez, estábamos de pie, unas cinco personas, en una habitación llena de ventanales. Era una tarde de Julio, me parece. En el centro, un gran enredo de guirnaldas del año anterior. Todos estábamos en el afán de recoger alguno de los inicios y tratar de poner algo de orden. La puerta sonó y entró Gabriel. En aquel momento, al sostener él, aquel trozo de guirnalda enredada que había recogido del bolondrón ése, me lo quedé mirando, algo contrariada. Por algún extraño motivo, yo sabía que el extremo que él sujetaba, correspondía al mismo que sostenía yo. No era justo, pues. Yo trataba de que Gabriel no supiera que realmente me gustaba. Esta circunstancia estúpida estaba a punto de arruinar mis planes para hacerle sufrir como realmente se lo merecen los chicos de 16 años (yo tenía 15), que te ven linda y feliz. A los pocos minutos, él se acercaba, sonrojadísimo, para entregarme su parte (exactamente la misma guirnalda) y yo pensaba en lo asombrosa que era la mente, para anticiparse a las cosas o tal vez, para programarlas directamente.

A lo largo del tiempo, he visto en muchas ocasiones, aquellos ejemplos en los que la gente que me rodea, se anticipa a las cosas que pueden suceder. No, no hablo de causa y efecto; hablo de la completa casualidad, porque es realmente imposible prevenir ciertas reacciones, ciertas situaciones que acontecen. Algunas veces, he visto situaciones portentosas, otras, me he partido de risa porque es como si una ley de Murphy cumpliera con su objetivo, de la peor manera posible, y ante aquello, sólo queda reír, aunque no haga gracia.

Sin embargo, a mí, muy pocas veces me sucede. Pese a que siempre digo que detesto tener la razón, me es casi extraña aquella sensación de certeza. De hecho, tengo razón en algunas cosas, en base a mi pobre experiencia. No es un acto paranormal. Mi cerebro razona rápidamente y puede decirle a alguien “te vas a caer”, pero no veo más que aquella consecuencia de una acción que se puede repetir una y otra vez. Lo lamento, no soy cartomántica, no tengo el talento de algunas para ver más allá de lo evidente.

Pero una mañana, tuve la única certeza de toda mi vida. Me quedé ahí, congelada en el acto. Mi mente voló y regresó. Aún hoy, habiendo pasado tanto tiempo, sigo repitiendo esa sensación en mi cerebro; sintiendo el mismo escalofríos que tuve aquel día. Yo sabía qué sucedería, maldita sea, algún día. Yo sabía que, de alguna manera, ya no podía escaparme. Yo, que siempre estoy huyendo de todo lado. Aunque no me mueva. De hecho, huí. Pero vamos, cuando las cosas son inevitables, no importa cuánto corras, te siguen alcanzando. Caray, qué difícil es explicar aquello… saber el que el futuro te costaría la piel entera y aún así, hacerlo suceder… Y sin embargo, sé que no cambiaría absolutamente nada de lo hecho. ¿Es eso el Destino? (así, con mayúsculas) Pucha, ya ni sé.

I, Robot

El verano se pinta casi sin sol. El trabajo se pinta casi sin creatividad. Mi vida sentimental se pinta aburridísima. Mi vida intelectual sigue en lo mismo. Vuelve a su cauce mi mala crianza, mis malísimos pensamientos con respecto a la humanidad, mi colon irritable, aquella coherencia que no suele gustarle a nadie, salvo a mi. Me camino las calles, de regreso de todos lados, con mi fabulosa mente en blanco, con mi disco duro formateado, y el back up guardado en el mueble de la tele. Yo diría que me encanta este estado sereno, tranquilo, donde se ven todas las cosas claras, las metas dejan de tener esa neblina y hasta mis jefes me piden consejos. Lo único que se me ocurre es comer un helado bajo la garúa e ir en chompada a trabajar. Pensando que cada día puede ser el inicio del resto de esta vida loca. Vamos, hagamos que cada día pareza distinto… aunque no lo sea.

Salinger

1919 - 2010

Salinger.

La primera pérdida del año. A ver si podemos irla superando. A ver si el Parnaso nos manda otro así.