Con los pies sumergidos en el agua

Miro mi propio reflejo en el espejo de mi habitación. Está colocado siguiendo las reglas del Feng Shui, mirando -una de las caras- hacia la calle, con la esperanza de que las malas energías reboten, permitiéndome el desarrollo de mis propias fuerzas, cíclicamente.
Mi cama tiene la cabecera al norte. Busca que los sueños sean recordados, sobre todo los felices. Por eso es una pared roja, símbolo de alegría. Por eso, la pared que va a mis pies, también lo es.
El mundo se voltea y sigo mirando al sur, soñando en el norte, reflejando las tardes desde mi infancia tardía y mi más antigua adolescencia. Mis pies enterrados en el agua, titilan de frío, con vida propia, con alma de leyenda escrita mesmerizadamente por otro…
Y yo sólo respiro.

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