Domingo de besos sagrados

Domingo de besos sagrados. De mañanas en las que llueve y yo contemplo desde mi cama, arropada hasta los ojos, imaginándome un panorámico de un campo verde que se pierde en el horizonte. Sonrío, porque sé que es eso exactamente lo que ves tú también, desde otro lugar. El prado helado, lleno de niebla, los techos a dos aguas y la boca sedienta de buenas razones, la mía ansiosa de susurrarte al oído, la historia de mis ancestros con horror vacui. Tú responderías con una de tus encantadoras frases olvidables –lo único que me queda siempre es el recuerdo de tu palidez monstruosa y esas inmensas muestras de cielo desde las que diriges mi tránsito, haces linterna sobre mis pasos y te llevas mi corazón.

El tiempo que lleve el tiempo, si existe, es el que me agolpa a pensar. Podría quejarme de la futilidad de un deseo en este instante, pero como me es más común la plenitud de los míos propios, me entrego a ellos por la eternidad de una palabra bien escrita, que retumbe en tu memoria, hasta que sea cubierta por el silencio siguiente. Desearía que se quedara pegada a tu mente, como una frase que usar coloquialmente, como la grosería que dices cuando algo sale mal hecho y maldices… quiero tener la capacidad de caminar sobre tus helados trozos de vidrio roto, generando la admiración del respetable y luego sentarme a la vera de tu camino a mirar el sunset. El tiempo que me lleve, aunque no sea más que un acto fanfarrón de mi parte, capturar la eternidad para ti.

2 Replies to “Domingo de besos sagrados”

  1. Un “Dios” imposible de votar de su pedestal.

    Que se le va hacer. Siempre hay alguien o algo que acapara mas tu atencion.

    I SO SORRY

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