Defendiendo al miedo per sé

Si mis ojos se cruzaran por un sólo instante
con aquellos a los que temo…
es probable que parpadeen mucho,
deseando olvidar aquel encuentro.

Es probable que en ese instante,
termine cerrándolos, asustada;
con el forado, en mi retina, de su mirada.

Si el aire que respirásemos fuese el mismo,
estoy segura que trataría de no aspirarlo, avergonzada;
que me parecería una blasfemia
poner mi aliento cerca a su sonrisa de mañana.

Y yo quisiera, de verdad,
poder correr muy lejos;
escapar del destino cruel del tiempo
que me muestra ,
como en una vitrina perversa,
esa presencia divina,
imperturbable,
inocente y desconocida
de mi propia existencia

pero no se me ocurre nada.
Como comprenderás, alter ego, luz oscura de mis mañanas y noches, no quedó mucho por decir luego de esto.

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