Rezame.


Del pedo. Sinceramente. De estar viendo tele a salir corriendo como loca hasta el centro de la pista, previo apagado de la cocina. Luego, abrazando a mi sobrina y a mi madre. la primera, lloraba silenciosamente y la segunda rezaba a gritos. Yo, por supuesto, de efecto retardado, miraba extasiada los postes de luz que se balanceaban y mantenía la calma. El bamboleo era interminable y ya veía yo que la pista se abriría, para tragarnos a todas, con mi resignación. No importa, faltaré a aquella cita importante. Luego llegaron las noticias y las lágrimas. Y mientras se secan, rezo (aunque para algunos sea poca cosa) por lo que no volverán a vivir.

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