Boicot a Cupido

Ah, yo que me pensaba anacoreta, marciana, punto (o mancha) sobre página blanca; heme aquí que no soy la única que, machete en ristre, pretende salir a la calle a cortar en pedacitos a Cupido o a San Valentín.

Como podría decir alguna mente bobalicona “naaa, lo que pasa es que no tienes con quien salir” yo me tomo el tiempo para sonreir socarronamente y decir en mi propia defensa que, esta dichosa festividad, es comercialona, sectaria y de lo más cursi. También podría afirmar que, efectivamente, me pasé la suficiente cantidad de fechas similares, sola, mirando desde la reja de mi casa, el devenir de las parejitas…

Sin embargo, solo por que -mismo Ana Frank- yo también soy un amasijo de contradicciones, y en ese sentido diré que me tiene del pedo ver tanto besuqueo hipocritón y paseito de la mano, de la misma manera que me saca de mis casillas la pregunta cagona de “¿qué planes para el 14?”, cuando todo el mundo sabe que, aún con pareja o sin ella, detesto ir de procesión por las calles, con el de turno.

No way.

Y bueno, mal no la he pasado. Aún recuerdo las reunas del grupo de amigos, cuando nos emborrachábamos, para rajar de la vida de pareja y de lo feliz que se la pasa uno sin que lo frieguen tanto; o tal vez la única vez que mis relaciones amorosas y la conjunción de planetas coincidieron, con el fin de que pasara el dichoso 14 de febrero acompañada (no te preocupes, me acuerdo de tu nombre, chato)… y todo para concluir que igual me quedaba en casa.

Todo este rollo para indicar que cada vez somos más… y no, Renato, no es envidia… es clarividencia.

Ahí nos vidrios… y Cupido… ya sé donde vives, desgraciado…

pd. Pura pose resultó ser Renato Cisneros, después de todo, cuando terminó posteando que en verdad estaba retemplado de una flaquita… En fin, nunca dije que él fuera lúcido… aunque sí, el blog más visitado… hay harto hello kitty en Lima…



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