Estamos condenados a hacerlo eternamente…


Estoy hecha para el golpe
golpear,
estoy hecha para sufrir
hacerte sufrir,
estoy hecha para ser tu némesis
tu muerte
y volver, sencillamente,
a empezar.

Y vale, me salió espontáneo, luego de ver una escena de Dark Knight. Luego, copio aquella parte de un cuento que hace un buen tiempo que vive añejándose:

8
Jorge lo agarró a golpes. El pobre tipo se defendía como podía; cuando intentaba cubrirse el rostro con las manos, entonces le lanzaba una patada en los genitales. Era en ese momento, cuando quitaba las manos de la cara, que Jorge aprovechaba y le caía un sófero puñetazo en el rostro, haciéndole sangrar más. Su piel sonrosada y sensible acusaba casi inmediatamente la agresión, dejándole grandes moretones, una considerable hinchazón en uno de los ojos, mientras la nariz empezaba a gotear. Mientras daba los golpes sentía una extraña sensación de delicia, de satisfacción animal. No conocía al fulanito en cuestión, pero lo había visto pasar varias veces por la Facultad, así que lo reconoció al toque. Era parte de un encargo, un favor a un amigo que quería darle un susto a este huevón que había querido hacerse el listo con su hermana. Pero la paliza le estaba resultando deliciosa, gratificante, liberadora. Se detuvo, exhausto, a mirarle; era como si, de alguna manera, mereciera que le diera más… extraña sensación. El tipo parecía no matar una mosca. Los cabellos rubios que le caían en el rostro estaban formando una costra sólida con la sangre que se escapaba de una de las cejas. La camisa azul a cuadros que vestía estaba sucia, rota y manchada por algunas partes; el pantalón estaba terroso y con los bolsillos posteriores arrancados. Él también le observaba, parece, teniendo la misma sensación. No dijeron palabra y Jorge se acercó para darle un derechazo demoledor que lo tiró al piso. Ahí le pateó hasta dejarle inconsciente. Mientras se desmayaba en la oscuridad, el muchacho pareció escuchar el sonido de un piano. ¿Eso no era el preludio Op.28-4 de Chopin?

Edad Media (fragmento). Publicado en el # 9 de la Revista Dedo Crítico
2002

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