Los usuales Viernes

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Recuerdo que, hace algunos años, solía escribirle mails los viernes. También lo hacia los lunes, los martes, algunos miércoles y casi nunca los jueves. Pero los viernes, inevitablemente, mi cerebro tenía contacto directo con mi corazón y lo resultante eran mails enormes, pesados, cargados de figuras y de retruecos, llenos de feeling. No conservo ninguno de ellos.

 

Le escribía porque sabía que no le vería en los fines de semana y porque deseaba que esos textos estuvieran en su mente, en su boca, el resto de días en los que él me privaba verle. Le construí castillos incendiados, muchachas que saltaban cercas y un suicida que esperaba a la muerte en un acantilado, mirado desde la mente de otra mujer. También recuerdo haberle comentado sobre una sirena inexistente que ama a un náufrago y una flor que brota desde el codo de un niño.

 

Eran viernes dramáticos, intensos, estúpidos. Nunca fui más autista que en aquellas épocas, en un esfuerzo por capturar un espacio de su sonrisa, de su pensamiento.

 

Ahora me asombro de aborrecerlo tanto, en justa proporción de mi amor supino que fue. Su recuerdo me ha asaltado hoy, más que como evocación de un tiempo lejano, como una sensación encallada que no deseo repetir. Le imagino encandilando a otras, en su fatídica idea de que, siendo tan mitómano, nunca le van a pescar. Sus mentiras deben seguir siendo milimetradas, descaradas, suicidas. Su descaro debe haber pasado a parámetros asombrosos. Debe haber crecido el conteo de espasmos, de insatisfacciones.

 

Pero no soy tonta. No voy a irrogarle la mujer que soy hoy. Soy lo que me pega la gana ser. Soy lo que siempre deseé, aún esa tarde, cuando le besé para que dejara de marearme con sus argumentos. Mi destino no va prendido del brazo de alguien que no sea yo misma.  Sólo me jode no haberle dicho en su cara que era una mierda.

 

En otras noticias.-

1. A ver, a quién le asombra el asunto del tráfico de influencias de los apristas? No manchen. Eso es ser un paparulo completo, creer que se vive en Suiza o algo así. No creo que exista un momento de nuestra historia republicana en la que nuestra clase dirigente (osea, cualquier baboso con poder) quiera sangrar los pocos recursos que nos quedan. Como quien dice, un “must” del Poder cholo, sacar “sencillo”.

 

2. El problema principal de la crisis económica de gringolandia parece ser que NADIE le cree al pobre ignorante de presidente que tienen, y es esa pérdida de credibilidad la que va a dificultar la vida de mucha gente (salvo los ricos).

 

3. Bien caleta han pasado sendos discursos de Alan García y Florez Araoz en la ceremonia de aniversario del Combate de Angamos. Osea, cómo es eso de “dejen de perseguir a los defensores de la patria, que lucharon contra el terrorismo…” que en buen cristiano significa “No nos molesten. Ya pues,  matamos a esos cholitrancos, ¿a quién le importa si eran terrucos o no? Ya olvidemos el asunto”. A mi no me mataron a nadie, pero me recontra jode que este par de… (iba a decir eunucos, pero es fuerte) se lancen con semejantes declaraciones. Probablemente, mismo Choledad Privada, sólo ha sido un discurso para “Quedar bien”.

 

4. No juego Lingo. Juego Solitario Spider y soy buena en ello.

 

2 Replies to “Los usuales Viernes”

  1. Parece que Sara escribe ahora en prosa tan bien como en poesía. Lo mejor que he leído de todas tus lìneas. A veces vale el paso de personas que terminamos odiando, cuando para sobrellevar la amargura escribimos textos que, pasado el temporal, podemos valorarlos sin el pesar del mal momento. Y es que sentí que no quería terminar de leer tu historia…

    Besazo de tu amigo cometa, sí, el del Café…

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