Una deseada presencia.

Erato, musa de la Poesía. De aquí.


Volvió mi colon irritable. Había desaparecido milagrosamente (eso quiero creer) en fiestas, y apareció ayer, nuevamente. Igual, para animarme, me senté a fastidiar a Petete, actualizar de fotos el feis, ver videos, mientras el martes terminaba, solitario, con una oferta virtual y una mirada con barrido de piso. Ninguna de ambas me interesa, pero es halagador. Merci beacoup.


Mi musa ha vuelto, también. No tengo ni la más remota idea de cuánto tiempo se quede. Ayer me pellizcaba mientras regresaba caminando a casa y tuve que memorizar lo que ella quería decirme. Para mi suerte, siguió en mi memoria, hasta que pude escribirlo en Petete. Me fui a dormir sin comer, ansiosa por lo que me había dicho.


Antes hablé de ella. De lo difícil que es tener un meeting, siguiera. Por épocas ha sido generosa y me ha dictado todo lo que le pegaba en gana. Muchas veces he escrito con mi propia sangre. Otras, amorosamente abrazada, en inicios de sueño, deliciosa modorra que sólo producía dulces frases antes de caer en la inconsciencia.


No es celosa y me sorprende su generosidad, porque yo sí siento celos de cualquiera que se apropie de ella. Envidio a aquellos que logran atraparla y sobre todo –perdón- a los que notan su presencia en los demás, y los ensalzan. Pero no, la fama no me serviría de nada, salvo para ligar. La póstuma me jode, porque los homenajes son premios consuelo que no se pueden recibir en el más allá. Me he desviado del tema, yo hablaba de ella…


Dije que ha venido. La tengo asida de mi mano, le hablo, susurro al oído todo lo que siempre quiso. Luego aparento que no tengo tiempo, que estoy decepcionada, que me importa un bledo y que lo mejor sería seguir con mi vida. Ella nunca me ha creído. Sabe que no puedo vivir sin ella. Es mi amiga, mi cómplice, la única a quien escribo mis bitácoras. La única de la que no pestañeo cuando se burla de mis traspiés constantes. Ella es yo, vista desde otros ojos, los míos o – como dijo una vez un actor- ella es yo, con otra piel.


No pensaba contarlo, pero ya está. Ahora viene el video de hoy.


Tomoyito, un amigo virtual que siempre me cargosea que la vida sería diferente para mí, si yo le hiciera caso, me envió un video que me pareció genial. Eso sí, puede herir susceptibilidades. Con esto le doy en la yema del gusto a un colorado que se cree el mismo, perverted. Naaada, papito… curioso, nomás. Ya les avisé.

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