Otro viernes

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Mi semana no ha sido tan agitada como yo pensaba. Pese a que me he tenido que lavar los dientes mientras me duchaba, un par de veces, mientras sacaba las cuentas de los gastos del mes. No. Nada agitada. Tengo un mes para crearproducirrealizar una pieza audiovisual de 30 segundos que justifique mi sueldo y la verdad, mi mente anda volando en cualquier lugar, menos donde debe estar. Mi mal humor vuelve a ser pan de cada día, pero no es el temeroso síndrome de abstinencia sentimental al que le tengo miedo (terror) si no la conciencia que me pide que me espabile, que me ponga a hacer los dichosos trámites, que me prepare mejor para dar mis exámenes, que cargosee para lograr las cosas que necesito y que sólo dependen de mis ganas. Pero yo, soñando aún.


Petete y la musa. La musa y Petete. Me andan empujando hacia la practicidad y la verdad, tienen muchísima razón. Creo en todo, como siempre. No creo en nada, también. Creo en los milagros, pero no que se me acercarán. Es probable que ellos (los milagros) tampoco crean en mí. Sucede cuando pasa. L´histoire de ma vie.


El pesimismo siguió esta mañana, mientras intentaba arrancarle mi título de bachiller a la oficina de Grados y Títulos de mi facultad. Tuve que hacer 3 viajes dentro de Lima calurosa del medio día, sólo para hacer 3 cosas idiotas que se pueden hacer en un mismo local, si es que se les prendiera el foco…Lo peor de todo es que me adobo como un pavo de navidad, con bloqueadores factor 70, sólo para salir a comprar el pan. Osea, el sol sale con punta. Quisiera usar una burka, para caminar en paz. Deseo el anonimato y que el sol no me achicharre…

¿Se nota que estoy de mal humor?


Luego, la normalidad vuelve a aparecer, por lo menos en la superficie. A dentro, el volcán sigue prudentemente en reposo.


Hoy ando en este mood. Sorry.

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