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Imagen de aquí


Qué solos nos sentimos

los mutantes de alma

de encierro liberado

anacoretas enriquecidos

delicados bastardos

de vidas mil

de retorno breve.

Qué solos, horrible, qué solos

desde nuestros altares manchados

desde nuestros sepulcros

las vergüenzas nos hacen bromas

por no haberlas olvidado.

Seguimos deseando regresar a casa

por lo menos al vientre de madre primigenia

con el rollo bien sujeto

todos los backups necesarios

de memorias sin tiempo.

En cambio nos esperan los amores despreciables

las mentiras diurnas

de sexo infecundo a control remoto

el asco de estar vivo los viernes

todos los cuerpos, juntos.