Ultimas voluntades

Luego de ese espectáculo que resultaron ser las pompas fúnebres de MJ, donde todo el mundo lloriqueó, cantó e hicieron taquilla, tuve más que nunca la resolución de planear mis propias ceremonias del adiós. Lo hago mismo testimonio de folclorista, para dejar todo dicho de antemano y luego no me salgan con “eso es lo que hubiera querido Dreampicker” y horror, una ceremonia llena de gente compungida y mentirosa, que se la pasa diciendo lo buena que soy, flores feas, y todo ese rollo usual en esas cosas. De paso, le doy en la torre a Chochi, una de mis hermanas, que pretende hacer un té de tías con tómbola y todo, so pretexto de una reuna más. Ni hablar.

La muerte no puede ser un tema tabú, me parece. Al final, te mueres o te mueres. No hay gente que tenga 150 años o que recuerde al virrey Abascal, if you know what I mean. Luego, ya que somos mortales y que nos marchitaremos inevitablemente, al menos que la despedida sea con estilo y que todo el mundo te recuerde, por lo menos, hasta el siguiente sepelio. Digo.

El asunto es, que en casa solemos bromear macabramente con toda esta parafernalia. Para empezar, ¿qué es eso de estar triste? Si la persona ha tenido una larga enfermedad, pues ya era tiempo de dejar este mundo idiota y la neta, mejor tenerle envidia que pena. Si se ha ido repentinamente, envidia también. Hay que mirarlo desde este modo: no pagas impuestos, no tienes que trabajar nunca más, no vas a tener a gente que te saque de quicio… ¿alguien ha regresado para quejarse? Ciertamente nadie. Espero que no…

Como sea, este no es un halago a la muerte. Hay que vivir intensamente y con ello, justificar el fin de tu vida. Asi que todo lo anterior fue sólo un previo para dejar constancia de mis últimos deseos y que se joda el resto (osea mis deudos).

El programa puede empezar con música variada. No sé, un DJ contratado para la ocasión, que saque de su tedio y tristeza a los asistentes. Mientras sacuden las carnes, pueden dar vivas a la difunta, deseándole un buen paso al más allá.  Una vez más relajados, podemos pasar a los discursos. De preferencia, prefiero las anécdotas, que aquellas waas en las que dicen lo buena que fui. Espero no ser buena y con ello, aguarles la fiesta. Entre discurso y discurso, puede haber números. No sé, folclore, tal vez…

Y antes de pasar a la comilona- no delante de mí, se entiende que en otro lugar cercano, cuyo menú dejo escoger libremente- terminar con un número especial: diez hermosos morenos , bien potones, bailando El Alcatraz alrededor de mi féretro. A ritmo de “ negrito ven, préndeme la vela” y calurosos aplausos, animados por los presentes, los bailarines deben sacudirse como poseídos por algún demonio africano y con ello, el exorcismo final estará hecho.

Si aún así no me levanto de mi cajón, me entierran, absolutamente seguros de que disfruté cada momento y que de verdad me he muerto. He dicho.

gracias por la idea, @MiguelRodri


El famoso Alcatraz. A bailar.

4 Replies to “Ultimas voluntades”

  1. Querida darling, es cierto, de lo único que estamos seguros en esta vida es que nos vamos a morir, todooooooos, hasta Monique Pardo que si debe haber conocido a Abascal y seguro hasta tuvo un romance con el. Si no me muero antes que tu entonces no te preocupes que yo veré que se cumplan tus últimos deseos y si me muero antes ya sabes que vas a cantar Amazing grace en mi velorio.
    Algunas acotaciones. En muchos pueblos de la sierra entierran a su muertos bailando mientras cargan el ataúd acompañados de música de violines, es un rito hermoso. Recuerdo que hace una punta de años me dijiste que querías música en tu velorio, gente cantando, un grupo musical, algo así y ahora, con el paso del tiempo y el avance de la tecnología podemos cambiarlo por un DJ, no hay problema, sería cuestión que dejes tu playlist indicado. Para cuando te mueras la chiqui y mi cachetona ya serán eximias violinistas egresadas de Juilliard así que seguro podrán tocarse algunas piezas en homenaje y además podríamos convocar a todos tus amigos músicos y cantantes y así armar la jarana. Los amigos escritores, poetas, bloggeros y twitteros podrían decir algunas palabras.
    Si no quieres flores se puede arreglar para que los que querían comprar coronas y lágrimas compren el valor de esos arreglos en tarjetas de Unicef, Caritas, Oxfam o la obra social de tu preferencia y se colocan esas tarjetas en paneles sobre las paredes o en caballetes.
    Sobre los bailarines de festejo me pregunto si serían los mismos que luego cargarían el féretro porque la funeraria Agustín Merino tiene cuadrillas de hermosos morenos solo que no se si bailan además 🙂
    Y no te preocupes que a la hora del bitute la jamancia va a sobrar, estoy pensando en un buffet criollo de aquellos o en un buffet de chifa, ambos contundentes y a todos les gustan.
    Bromas aparte es bueno estar preparado para el viaje final, así no se pone en aprietos a nadie y tus deudos lloran porque te extrañan y no porque les dejaste deudas. Tu sabes que yo si tengo donde caerme muerta.
    También nos encontraremos en la otra, tengo pensado ir al cielo supongo que tu también ¿o no?

  2. Pfff, R. Por supuesto que donaré mis órganos. El asunto es si servirán para algo. Ya algunos van acusando recibo.

    Clau, te nombro mi representante para que se siga mi santa voluntad, sea el caso. Faltaba más.

    D.

  3. Aqui rescato varias frases “celebres”:
    1.- “para dejar todo dicho de antemano y luego no me salgan con “eso es lo que hubiera querido Dreampicker”
    2.- “al menos que la despedida sea con estilo y que todo el mundo te recuerde, por lo menos, hasta el siguiente sepelio”
    3.- “terminar con un número especial: diez hermosos morenos , bien potones, bailando El Alcatraz alrededor de mi féretro. A ritmo de ‘negrito ven, préndeme la vela'”

    Graciosisimos.

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