Hazme la Luz

Benditas manos que te guían con su ejemplo, benditos maestros.
Nueva mudanza. Nuevos intentos por perder el tiempo con estilo. Sabrán disculpar. Bienvenidos
Esta efeméride la celebro por un solo motivo: mis padres son maestros, mi hermana es maestra y yo lo fui, ocasionalmente, hasta hace un par de años.
Decir que fui maestra es mucho lote. Fui profe. Hice lo que pude.
No puedo compararme con ellos. Con los primeros, que criaron con tanto fervor a los hijos de los otros, mientras nosotros teníamos que conformarnos. Veranos enteros, en casa, mientras escribían libros, daban charlas, elaboraban programas, hacían clases anticipadas. Con la segunda, esa marciana dedicación a las causas aparentemente perdidas y el cariño desbordante por los más débiles…
No, yo fui un mamarracho de maestra. Una profesorsucha al lado de ellos. Mi afán de hacer un mundo mejor se me chorreaba cuando un alumno zarrapastroso se negaba hacer su tarea y yo sinceramente deseaba que cayera el infierno sobre él o que hiciéramos cambio de lugares (que para el caso era lo mismo) y viera lo “chévere” que era ser su profe…
Admiro a los que se afanan en desasnar al mundo. A los que tienen la verdadera vocación para dejarlo todo en un aula. Que no están mirando el reloj de salida, que preparan con creatividad sus clases y que te enseñan más allá de los textos, con su propia vida. Esos seres íntegros, incomprendidos por sus familias (soy una victimaria) y por aquellos que les emplean. Ellos me han conmovido toda mi existencia. Desde mis primeros años, cuando el primero de ellos me enseñó a leer una tarde (mi padre), pasando por todos aquellos que me abrieron el cerebro y el corazón; por los que vengan…
Tal vez me encante tanto estudiar por ellos; por ser partícipe de ese milagro constante que es la transmisión del conocimiento. Como siempre, no sólo un día para ellos, el resto de tiempo para estar al lado, mientras reciben lo que merecen: la dignidad de un sueldo decente, la posibilidad de vivir holgadamente sin tener que ser mil oficios y sin gente que les intente manipular, de tanto en tanto.
Feliz día.
Sidney Poitier, el maestro emblemático. Imposible no ponerlo.




Hijo de la esplendidez
te haces vocero y padre del saber
regalas con desinterés
la guía al pequeño
que recibe de tus manos
la enseñanza que le brindas
con esmerada avidez.
Feliz día maestro
y un canto eterno
de gratitudes infinitas
por tu tiempo entregado
en el mío, pues soy
lo que me enseñaste a ser.
Asu me salio del alma saludos a los profes del Perú y balnearios.
Esto se pone cada vez más interesante. Me pregunto qué vendrá después… El dedo Tv? Planeta Dedo?. Cool.
Rescato esta frase: “Decir que fui maestra es mucho lote. Fui profe. Hice lo que pude.”. Muy buena.