Un Huarique

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Sólo para complementar mi nueva nota publicada en La Vanguardia, sobre La Casa del Auxilio, diré que conocí este huarique por @fatimatv, quien nos arrastró a @CarmenRosi y a mí a ese lugar tan subte, pero que quedaba en un segundo piso.


Acabábamos de estar en un evento de caridad en el Yakana, donde dejamos saltando en pogo loco señoritas con aspecto burocrático y la verdad, el asombro fue mayúsculo al llegar al sitio. Para empezar, hay niñas de la noche por todo lado y ya se imaginarán la cara de la negra, que parecía más estar en un comando de aniquilamiento, que en una zona de conciertos.


El lugar estaba absolutamente repleto, lo cual contrasta con algunas de las fotos que salen en el artículo y que fueron tomadas cuando ya había bajado la marea de gente y a nadie le importaba salir en las fotos… Muchachos muy guapos, con el dichoso look vasco/afgano (barbita crecida, pelucones y con el pañuelito al cuello) y niñas muy lindas con carteras DG y cigarrillo en mano contraria. Claro, había gente común y corriente, como nosotros y tal vez un par de marcianos, como nosotros también.


En la zona de conciertos, que es un pampón con más luz que un foco ahorrador, había tanta gente que era imposible un gato más. Estando en ésas, vimos pasar a un anciano con bastón y del brazo de dos muchachos. “Esto es el colmo” pensé, “¿Cómo es posible que expongan a un adulto mayor a este frío y a esta cantidad de gente que le puede golpear?”(estaban pogueando furiosamente). Creo habérselo hecho notar a @fatimatv quien me dijo al instante: “Pfff, ese es el vocalista del grupo Vaselina, un tío de Quilca”. Plop. Luego le vimos, sentado, protegido por un muchacho, mientras cantaba con un bozarrón rompe vidrios, para no ser golpeado por el pogo incesante. Hilarante.


Ni qué decir de aquel cantante anterior al tío, que mandaba a la m a su distinguida concurrencia y estaba asadísimo porque no había el trago suficiente. Se le perdonaba porque, mientras cantaba, se entusiasmaba con poguear con el respetable.


Finalmente, Protones salieron al escenario, lo cual es un eufemismo. Más bien se abrieron paso entre la gente, hicieron equilibrio y tras presentar su nuevo clip en una de las paredes del patio, tocaron como si estuvieran poseídos. Unas chicas a gó- gó a medio vestir nos tocaban de nervios e hicieron gimnasia hasta dejarnos exhaustos, qué manera de moverse. Mención especial fue Veronique y su colaboración musical con el grupo, con su… chmre… ¿cómo se llamaba el instrumento, sensible al movimiento? Bueno, con eso, hasta que el propio aparato decidió que ya no tocaba más y no se pudo hacer nada al respecto.


Igual, al finalizar todo, empezó el tono, con musica grabada. La manada nos fuimos rápidamente a nuestros destinos, al brinco.


Hicimos un pequeño registro de las fotos tomadas esa noche. Be my guest.


La Mula habla de la Casa, también.


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