Monthly Archives: October 2009

Razonamientos estúpidos -pero trascendentales- de un sábado 31 de octubre

Razonamientos estúpidos -pero trascendentales- de un sábado 31 de octubre
stupid

Es lo más seguro.

  • Probablemente me sienta más cómoda frente a una danza ritual polinesia que a una ceremonia de matrimonio, aquí, en occidente.
  • A veces mi imagen real es similar a lo que creo es mi imagen virtual, pero estas nunca son iguales a lo que en verdad soy.
  • Hoy vi un personaje de anime, con tu aspecto. Tal vez no seas real, después de todo.
  • Me acostumbro demasiado rápido a todo. Por eso odio la rutina.
  • Ya no lloro por lo que debería, lo hago por estupideces. Lo hago cuando se acaba el papel higiénico, por ejemplo…
  • Sep, ese link era bien stalker. Me di cuenta luego. Sólo quería mostrarte lo interesante de aquella aplicación… como era de esperarse, te creciste un montón.
  • Yo nunca estoy en el mood correcto. Si hay que estar serio, me caigo de risa; si hay que estar contento, me deprime todo.
  • Tengo un nombre escrito en un papel, dentro de mi almohada. Hay una hoja de laurel, con él. Me pregunto si sentirá el olor, allá.
  • Odio ir de shopping. Voy con una lista -mental, aunque sea – y tengo que encontrar lo que busco o mi frustración es monumental. No es aplicable a una visita a una gran ferretería. No sé por qué me afanan tanto las espátulas y la masa para molduras…
  • Nada como el camotillo para calmar mi tristeza.
  • Nada como el chocolate para calmar mi tristeza.
  • Nada como las papas amarillas fritas con cáscara, para premiarme… o calmar mi tristeza.
  • La primera parte de las “negociaciones” conmigo, consiste en soportarme y convencerme de que vale la pena.
  • Lucho tenía razón cuando decía que el Amor tenía fecha de caducidad. Al menos, en estarlo demostrando. Luego, va a la nevera y se queda ahí, para siempre.
  • Si tuviera alopecia, estaría cambiando todo el tiempo de look. Tal vez usaría pelucas color chicle y con rizos apretados…
  • Me enternecen sobremanera los niños de bajos recursos, disfrazados sencillamente, pidiendo “jaloguin!” por la calle, en manadas. Sólo por ellos, merece la pena guardar caramelos en la mochila…
  • Los mormones y sus rituales de apareamiento me asustan. Es lo más lejano a la libre elección.
  • La canción criolla no se ha muerto. Se mueren los intérpretes. El resto de gente, “canta” nomás.
  • Siempre suelo tener la razón en casi todo. Y friega.
  • Me gusta el silencio. Más, si es contigo.
  • Creo firmemente que un día, Alexandrie y mi poesía favorita, serán inevitables argumentos-imán para aquel que debe venir.
  • Tal vez me burlo de todas esas cosas que la gente respeta y ansía, porque en el fondo, las quiero yo también.
  • Mañana comeré ravioles, sí o sí.

Las Cosas que nos obsesionan

Las Cosas que nos obsesionan

Held by Honor - Charles Keegan

Held by Honor - Charles Keegan

¿No te levantas por las mañanas con una idea que, literalmente, te saca de la cama? Comes, vives y mascullas la dichosa idea, regodeándote en cómo la ejecutarás, en la forma de cómo las cosas sucederán y haciendo planes para los resultados de esa acción obsesiva.

Al parecer, es en esta obsesión que tu cuerpo y tu mente actúan como un gran imán. Hacia los sucesos, hacia los caminos que te llevan a lograr tus resultados. Algo que suena a “querer es poder” y que no se queda en la retórica de un discurso, si no que va más allá. Es la necesidad biológica de lograr tus objetivos, de llegar a tu meta ansiada. Vas encontrando los procedimientos, los caminos, y sorprendentemente, todo parece acomodarse.

Sep, suena a teoría famosa de autoayuda, vilipendiada por otros. Sin embargo, muchas veces crees que todo es posible y eso anima.

Al contrario de ello, otras veces pareciera que, sin importar cuánto quieras algo, todo confabula exactamente para que no lo consigas. Trabas y más trabas. Se supone que debes tener buen talante en esos momentos. Se supone. Pero yo digo algo: estás autorizado para putamadrear y luego, encontrar otro modo de llegar. Esto no se acaba, sólo porque encontré un muro. Lo escalo, aunque me rompa la crisma. De eso se trata, de llegar.

Banda sonora:

Quería decirte

Quería decirte
artfrontgraphics.com

Jaume Amigo- Paisatge Vermell- artfrontgraphics.com

Qué difícil me resulta, a veces, conectarme contigo. No logras entenderme, no logro entenderme y pienso que cometo todos los errores. Las relaciones entre la gente deberían ser más sencillas. Debería poder decirte “la taza es roja” y que en verdad fuera el mismo rojo que veo yo, el que apreciaras. Mirar como una máquina, dando una respuesta que no tenga 400 variaciones, según el estado de ánimo y el clima. Quisiera, siempre, ser concreta, lisa, entendible, ineludible. Accesible, available among request. Todo está, todo se muestra, todo se intenta explicar. Quisiera la simpleza de aquel que conoce su propia naturaleza.

Pero me ha tocado esto.

Anguila

Anguila

Me dan miedo varias cosas tontas, la verdad. No debería ni listarlas, por pudor. De hecho, estoy algo apurada por terminar este post e irme a dormir. Duermo bastante poco, últimamente. Sólo diré que hay una cosa que siempre me sobrecoge: la gente que planea mi futuro.

La gente que hace planes y me incluye en ellos, me asusta mucho. Lo hace, porque tienen una certeza que me aterra y es como si presenciara un acto de detención. Estoy intentando ser sujetada, para no irme, como siempre termino haciendo. Tal vez ni siquiera esas personas saben el futuro, pero su visión positiva de él es demasiado fuerte y me afecta en ello. Otras veces es optimista para ellas, pero insuficiente para mí.

Alguien se burló de mí, diciéndome: “pero Dream, tu no vas a ningún lado… de hecho, sigues estando en el mismo lugar de hace -por lo menos- 20 años..” y yo siempre respondo que hay viajes y hay viajes. Hay los que te alejan físicamente de tus amigos, tu familia y el resto de tus conocidos. Si hay nostalgia, de algún modo te sientes ligado a ellos. Pero hay otros, más dramáticos: los que te divorcian de todo aquello en lo que creciste. Donde estés, aunque te encuentres mirando la misma pared de ladrillos rojos. Estás, pero tu mente, tu corazón, tus ansias ya no se encuentran ahí. Han volado. Yo me fui hace 20 años, por lo menos. Un viaje sin retorno aparente.

Ni siquiera sé si despertaré mañana. No tengo idea si en un mes estaré en el mismo lugar. Esa bendita sensación de lo eventual, lo efímero. Tal vez es que necesito, como siempre, el bendito milagro de la frase adecuada, la mirada correcta, la acción definitiva que me hará creer.

Ahora no creo, no quiero y no puedo. Soy una anguila de resbalosa piel que se escapa, aunque no se le vea correr.

Días como éstos

Días como éstos

Malhumorada

Malhumorada

Seeeeee… hay veces que hay días increíblemente coordinados, donde te sientes parte del planeta, del universo, en fin; todo te sale chévere, llegas exacto al paradero cuando pasa el micro que debes tomar, casi vacío, tu jefe está en sus cosas y te deja hacer las tuyas, ponen todas tus canciones favoritas en la radio, te encuentras plata, logras terminar ése trámite interminable y encima te dicen que estás reguapa…

Pero hoy, hoy no ha sido un día de éstos. Más bien digamos que es una semana fatídica donde todos los días son de miércoles (y recién estamos lunes), hasta el mero viernes (y ni te ilusiones, porque el fin de semana será peor). Te levantas antes de que el despertador despierte, preocupada por los pendientes y no pegas ojo hasta que decides vestirte, para no encontrar por ningún lado lo que tenías planeado ponerte, descubres que hay lo que realmente se te ha antojado tomar de desayuno (pero que venció el mes pasado); tus ojeras están incontenibles (lo que no impide que el guachimán te lance un piropo: él no está viendo tu cara, precisamente); el hombre que te gusta se dispara en la pata, diciéndote algo realmente estúpido; tu jefe te llama por millonésima vez para preguntarte por qué no entregaste tal o cual informe; tus empleados encuentran un pretexto más (perfectamente válido, encima) para atrasar todo el trabajo de la oficina; te tomas unas fotos para un documento que debes (sí o sí) entregar antes del viernes y en el sales como si estuvieras a punto de llorar (y se supone que sonríes); han hecho de almorzar algo que detestas y aquel trámite interminable debe comenzar again. No sin razón, entonces, se te cae el cabello a mechones y tu humor es de mierda.

Si pudiera haber un amuleto para esos momentos de pesadilla, en los que una siente -literalmente- una nube negra con rayos y truenos que va paseando contigo, mientras el resto vive en armonía con un planeta que no entiendes nunca, pero que a veces, parece que sí.

La ley de Murphy en todo su esplendor. Algo que tendré que explicar en la sgte emisión de El Dedo Ilustrado Online & Uncut... en cuanto me deje el destino.

La ley de Murphy en todo su esplendor. Algo que tendré que explicar en la sgte emisión de El Dedo Ilustrado Online & Uncut... en cuanto me deje el destino.

et, la chanson de la semaine… de lejos…


Para que tengas 20 again

Para que tengas 20 again

Soy una consumidora impenitente de todo tipo de música. No soy tan intelectual para elegirla, simplemente caigo en ella, como un comprador se guia por el olor de un horno que se abre, listo. Así, volando por los aires, siguiendo el rastro, como en los dibujitos animados de mi infancia que ya parece lejana. Me gusta decir que tengo gustos caprichosos y que son el equivalente al antojo alimenticio de embarazada, algo como comer tallarines y arroz en el mismo plato o carapulcra con papas fritas… Todo de acuerdo a mi estado de ánimo y fines. Por eso, acumulo listas de reproducciones en mi mente, donde los contenidos van sujetos al momento o a las sensaciones. Algunas van recolectadas, dinámicas, de acceso veloz a mi mente. Otras aparecen en momentos cruciales, como la banda sonora de una escena en la que la cámara, montada en una pluma, va alejándose de mi presencia, mientras llueve…

En unas semanas dejaré la treintena. Se supone que seré una mujer adulta. Una que no se entra en vainas, que se supone ya no debe ser caprichosa, que ya tiene las cosas claras (o al menos bastante) con su vida y su futuro. Una que sueña cosas realizables y más prácticas (pagar tus deudas, llegar a fin de mes ahorrando, leseras) y que, de tanto en tanto, se asombra de no tener la razón en todo. Pero esta fachada que me esconde, para que sólo los que están cerca vean bien cómo es la cosa conmigo; no siempre está empañada. A veces, vuelve a tener 20 años y cuando eso sucede, me la paso escuchando estas tonterías. Tal vez sea la añoranza de la inocencia, el fastidio de no haber tenido este cerebro en ése cuerpo, la tristeza de no poder regresar y hacer otras cosas bien. En mi mente, sin embargo, estoy ahí, bailando con la escoba (mi pareja de baile de ésas épocas), sueño con las posibilidades que el futuro me ofrece; mi vida vuelve a tener color rosa y me ilusiono en creer que vendrás.

Here goes the music. No en ése orden, pero casi todas. So girly that you can die. Beware.

El Valor

El Valor

Templarios, caballeros. Así es la figura que me viene a la mente, siempre.

Templarios, caballeros. Así es la figura que me viene a la mente, siempre.

Las situaciones extremas suelen sacar lo más escondido de ti. Te avivan los sentidos, te hacen atrevida, te impulsan a realizar cosas que nunca en tu vida harías, si te lo pidieran. Te llevan al borde mismo de ti y encima, te ponen en peligro, siempre.

Sin embargo (y siempre me gusta esta lesera de quebrar tesis) el beneficio a posteriori es priceless y generalmente una termina absolutamente lejos de donde empezó; y ya que es un asunto ir hacia adelante y no en retroceso, como el cangrejo, cualquier movimiento hacia algún sitio que se desconoce es una experiencia. Me gusta pensar que luego de aquella duda inicial, lanzarse por algo es como el detenerse frente a la venida de un huracán. Siempre pongo a colación la figura de aquel caballero medieval que ha clavado su espada en el piso reseco y dice, al más puro estilacho de Gandalf “You shall not pass” y ahí, parado, para lo que venga. Pero es ése dichoso salto, el que funde el plan. Hacerlo, sólo hacerlo. Lo que yo siempre defino con una frase: “tú mándate nomás” y que luego, algunos me siguen el consejo y otros simplemente salen corriendo. Me gustan los que saltan, a lo macho, con todo y encima, con una sonrisa en la boca. De ellos es mi reino

Diciendo Nada

Diciendo Nada

Firenze

Firenze

Sep, ando con ganas de decir nada. Para ello, protesto sobre nimiedades, me quejo de lo cotidiano, me molesto en la virtualidad, en la realidad y en algún par de dimensiones más. Mi mesa de trabajo anda desordenada, hecha un caos. En el caballete se entierra el último cuadro que logré pintar. Me hago de obligaciones contractuales, para no hacer las cosas que debería hacer y me digo “mañana, mañana lo hago”. En uno de los sofás de la sala, la ropa limpia sin guardar. Firenzze me mira desde su marco, esperanzado en que vuelva a los azules. A favor diré que todo se ordena, tarde o temprano. Pero no volveré a limpiar mi depa entero con una esponjita doble de Scotch Brite. Prefiero morir.

Música, maestro.

Spam Victim

Spam Victim

Spam, dolor de cabeza

Spam, dolor de cabeza

Ya, me repito demasiado. Creo que hablaré de lo quería hablar, en el siguiente post. En este, haré hígado sobre una cosa (al más puro estilo de Adal Ramones): ¿Verdad que es bonito recibir mails de tus amistades, enviándote cadenas, archivos *.ppt y fowardeados de 1MB sobre leyendas urbanas que empiezan con “el hermano de la prima de un amigo de un compañero de trabajo…”?


PUES NO ES CIERTO.

Ya bastante te ha costado -dependiendo del proveedor de mail- lograr configurar tu cuenta para sacar a toda la publicidad cagona que te vuelve loca (digo yo, mujer por los cuatro costados, en qué diablos me va a servir recibir una publicidad para comprar un amminículo que alarga penes) y encima, encuentras que tus supuestas amistades de confianza te mandan 10 mails con diversas presentaciones powerpoint que versan sobre temas que van desde el aborto (en pro y con las imágenes más crudas que te puedas imaginar, está de moda) hasta las últimas palabras de la Madre Teresa de Calcuta, amén de todos -I mean all- las presentaciones sobre el amor cursi y autoayuda que puedan existir en tu idioma (porque ni siquiera te lo mandan en inglés o francés o chino mandarín, cosa que haces un ejercicio decodificativo edificante). Claro no olvidemos a la cadena milagrosa, con la oración salvadora que, si no la rezas o reenvías en los siguientes minutos (vite, trés vite), tu pc puede explosionar o de plano te vas al infierno o muere un lindo conejito blanco.

Whatever.

Entonces, mes amis, cómo cuernos puedo hacerles entender que ODIO sus mails fowardeados, poco creativos y llenos de small talk. Que mandaré a la zona de spam todas sus invitaciones a sus aplicaciones sociales babosas, que no leeré absolutamente nada. ¿Cuesta tanto escribir una nota, preguntando por cómo anda una, enviando alguna noticia de verdadero interés o diciendo simplemente “estoy aburrida como la mella, ¿podemos chatear, cosa que así te evito el espameo? Es que sólo sé enviar mails…” En fin. Cómo añoro los días en los que aún podías escapar de la vanalidad, simplemente cambiando de locación.

Dilemas

Dilemas

Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...

Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...

A mi las labores cotidianas me sacan de mis casillas. Porque las considero innaturales para los seres actuales, que apretando un botoncito, hacen que todo sea posible. En ello estoy de acuerdo con Maria Rostworowsk, que dice que sin esos inventos, hasta ahora estaríamos moliendo ají en batán or else. Digo, hacerlo puede ser divertido y para algunas inútiles niñas de mamá, hasta didáctico; pero en mi caso, que aprendí a cocinar a los 9, planchar a los 11 y coser a los 13, esto es despropósito. Diré que tengo otras cosas más divertidas qué hacer, como escribir como loca en Petete, terminar aquel cuadro inconcluso o sentarme a ver una película a las 10 am.

Santos inventos, Batman, dice Robin. ¿Que ahora los hombres cocinan? Pff, que lo sigan haciendo. ¿Que también cosen, planchan, limpian y encima, te pueden dar la noche de tu vida? Genial. Lástima que algunos pocos, por estos lares. Aún esperan que mami se levante temprano (digamos, 5am) para hacerles el desayuno ovíparo que siempre sueña cualquiera: jugo surtido, quinua con manzana, café, huevos revueltos, mantequilla, mermelada y pan. Eso sin contar con que hay que hacerles la lonchera, porque “no se acostumbran” a la comida de la cafetería de la empresa. Obviamente, el pobre muchacho, echado a perder, se quedará soltero, porque sólo un ejercito de empleadas podrá complacerle. Luego, a este “angelito” no le puedes pedir que te haga el desayuno. Menos, que vaya a comprarte un kg de tomates al mercado. Verdadero inútil. ¿Dónde están los hombres? ¡Importemos! (@fatimatv dixit que apoyo con sonoro manazo en mesa) ¡Hagamos casting! Vayamos en busca del hombre peruano multitasking, o simplemente busquemos lo importado. Lo siento, pes, no venden aquí, hay que comprar en otro lado…


Pero claro, una tiene que aprender a cambiar plomos, focos, usar taladro para poner tacos y clavos, cambiar enchufes, arreglar caños y encima, pintar la casa cuando se lo requiera. Hay mujeres, mucho que hacer. No bastará con apretar los botoncitos, simplemente. Hay que armarse de valor y saber que parte de la famosa liberación femenina, consiste en saber resolver los problemas por una misma. Por mi parte, no habiendo nacido ni con una espumadera en una mano, ni con una escoba en la otra, es innatural que sólo la mujer se encargue de la casa, de los chicos y de él. Y no es negociable.