Dale con la Procesión

Vao. Avancen, hermanos, vao más rápido. Vao.
Vao. Avancen, hermanos, vao más rápido. Vao.

Magnífico octubre de año con mi número favorito y encima, con algo de plata en el bolsillo. Magnífica la idea de ponerse folclórica y hacer viajecito a la ciudad, para seguir la procesión del Señor de los Milagros, en su mero epicentro. Es Lima, es octubre (ya lo voy diciendo 2 veces), mi mes favorito por varios motivos culinarios, familiares y sentimentalosos.  A darle con el turrón de Doña Pepa, a mirar asombrada la cantidad de gente que es capaz de levantarse antes de que amanezca, para pillar un buen sitio en un mar de gente; a pensar si el hábito de los fieles de las Nazarenas no tiene el color más cool del mundo  y alrededores.  A pensar en: “¡Cómo es posible que el año se esté acabando!” y saber que algunas cosas están más cerca, ahora. También, a maravillarse por todo lo aprendido, a preparar el autoavalúo personal (el mío se da, indefectiblemente, el mes que viene) y esperar peleando para que el futuro sea siempre hoy (Cerati dixit) siempre contigo, siempre conmigo.

Te dejo con música. Te dejo con links. Me voy comiendo turrón.

One Reply to “Dale con la Procesión”

  1. We love turrón. Yo lo como todo el año porque hay un señor que va a vender dulces y turrones en la chamba de mi amore y él no puede decir no. A mi me fascina la cultura negra peruana y una gran parte de ella y de el limeñismo en general está asociado al Cristo Moreno, como se le suele llamar en la prensa y la televisión. El año pasado, gracias a mi hermanita menor, tuve la dicha de poder ver pasar la imagen desde los balcones de El Comercio, ya que generalmente a mi no me gusta ir a la procesión y si voy, lo veo desde un par de cuadras atrás porque me asustan y exasperan las multitudes, las apretaderas, la bullas, los choros, el humo. Pero es una experiencia maravillosa, de verdad, nos conecta con lo que somos y acostumbramos los peruanos.

Agregue un comentario