Una Carta

No quiero gobernarte. No quiero ser dueña de tus documentos. Tampoco quiero que te sientas obligado, acostumbrado a mis arrugas nuevas. Me importa poco que me presentes, me etiquetes, me digas “darling”. Me fastidiaría que te considerases atrapado, complicado, con un diccionario en la mano, cada vez que hablas conmigo. No quiero que te pongas a estudiarme, para luego saber que soy todas y a la vez, una. No quiero que me llores, mientras besuqueas a otras. No quiero que hables de lo que fui, con cualquiera, para que te miren como imbécil y se pregunten “¿entonces, por qué no estás con ella?” No quiero tu simiente por error, por que “es lo correcto” o por que cumples un plan de vida. No quiero tu cuerpo por cansancio o por que nadie más lo quiso. No me interesa cambiarte el pampers en 40 años, por que lo dice un documento. No quiero mirarme al espejo y encontrar tu rostro, mientras tu bostezas en otro sitio. Me joden los procesos, los finales, las aceitunas, el ají y sólo cocino lo que me gusta comer y eso debe bastarte. No soy decente, ni pacata, ni mujer liberada, ni siquiera sé qué es fashion, ni cómo maridar mi agua de mesa con mi almuerzo habitual. Nunca estoy lista, por lo tanto, no espero que estés listo para nada, sólo espero que saltes de tus abismos, a los míos, por voluntad. Por lo tanto, nada, de ti, salvo el todo, y no insistas.

2 Replies to “Una Carta”

  1. Ayer fue mi terrible dia… hoy sera el tuyo ?
    Si es asi te espero, tienes mucho que contarme(Hora de cobrar… yeah yeah ) 😉

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