Ejercicios Nocturnos

Uso horario que me obliga a meditar.
Uso horario que me obliga a meditar.

Duermo tarde por accidente. Por que todo mi horario suele estar atrasado unas cinco o seis horas y me animo a hacer las cosas, justo cuando el resto tiene ganas de marcha. Me inspiro para la primera pincelada, a la hora del almuerzo y pospongo el estudio a la tarde. Ceno casi a media noche, mientras reviso mis pendientes y resulta que el día siguiente me sorprende así, empantanada con imponderables.

Otras veces me despierto temprano por puro valor y curiosidad. Ya saben, esa fracesita que se lee como “Al que madruga…” y ya conocen el resto. Me pregunto si levantarse a las 5 am dará la autoridad moral para pedir un milagro a Dios, vía el santo de tu elección. O tal vez simplemente, servirá como una indulgencia –puntos bonus– canjeable al llegar…

Sea como sea mi ritmo de sueño, me está pasando algo que yo siempre he descrito como “muy a lo Mick Jagger”: escribo en las noches. Casi todas. Luego me quedo mirando el post, a la mañana siguiente, publicado, pensando en quién demonios es esa flaca que escribe casi de madrugada. En las mañanas hay otra Dreampicker. Es fría, calculadora y puede patearte el trasero hasta la luna. Saca presupuestos, recibe llamadas insufribles y tiene la pata en alto, con un borceguí con punta de acero, lustradito y bien amarrado. Sin embargo, van pasando las horas y todo cambia de tono, de color, para ir ablandando los malos humores, desarmando las posturas y sacándome las máscaras que no me muestran tal cual. Simple y sencillo instinto de conservación.

Y no expliqué por qué el asunto de Jagger. Dijo hace mucho tiempo,en un documental, que solía escribir por las noches, por toda la carga emotiva que le causaba ese momento. Luego, por las mañanas, corregía, desechaba, armaba ese caos nocturno. No soy tan ambiciosa. Me basta con la honestidad.


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