Dilemas

Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...
Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...

A mi las labores cotidianas me sacan de mis casillas. Porque las considero innaturales para los seres actuales, que apretando un botoncito, hacen que todo sea posible. En ello estoy de acuerdo con Maria Rostworowsk, que dice que sin esos inventos, hasta ahora estaríamos moliendo ají en batán or else. Digo, hacerlo puede ser divertido y para algunas inútiles niñas de mamá, hasta didáctico; pero en mi caso, que aprendí a cocinar a los 9, planchar a los 11 y coser a los 13, esto es despropósito. Diré que tengo otras cosas más divertidas qué hacer, como escribir como loca en Petete, terminar aquel cuadro inconcluso o sentarme a ver una película a las 10 am.

Santos inventos, Batman, dice Robin. ¿Que ahora los hombres cocinan? Pff, que lo sigan haciendo. ¿Que también cosen, planchan, limpian y encima, te pueden dar la noche de tu vida? Genial. Lástima que algunos pocos, por estos lares. Aún esperan que mami se levante temprano (digamos, 5am) para hacerles el desayuno ovíparo que siempre sueña cualquiera: jugo surtido, quinua con manzana, café, huevos revueltos, mantequilla, mermelada y pan. Eso sin contar con que hay que hacerles la lonchera, porque “no se acostumbran” a la comida de la cafetería de la empresa. Obviamente, el pobre muchacho, echado a perder, se quedará soltero, porque sólo un ejercito de empleadas podrá complacerle. Luego, a este “angelito” no le puedes pedir que te haga el desayuno. Menos, que vaya a comprarte un kg de tomates al mercado. Verdadero inútil. ¿Dónde están los hombres? ¡Importemos! (@fatimatv dixit que apoyo con sonoro manazo en mesa) ¡Hagamos casting! Vayamos en busca del hombre peruano multitasking, o simplemente busquemos lo importado. Lo siento, pes, no venden aquí, hay que comprar en otro lado…


Pero claro, una tiene que aprender a cambiar plomos, focos, usar taladro para poner tacos y clavos, cambiar enchufes, arreglar caños y encima, pintar la casa cuando se lo requiera. Hay mujeres, mucho que hacer. No bastará con apretar los botoncitos, simplemente. Hay que armarse de valor y saber que parte de la famosa liberación femenina, consiste en saber resolver los problemas por una misma. Por mi parte, no habiendo nacido ni con una espumadera en una mano, ni con una escoba en la otra, es innatural que sólo la mujer se encargue de la casa, de los chicos y de él. Y no es negociable.

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