Diciendo Nada

Firenze
Firenze

Sep, ando con ganas de decir nada. Para ello, protesto sobre nimiedades, me quejo de lo cotidiano, me molesto en la virtualidad, en la realidad y en algún par de dimensiones más. Mi mesa de trabajo anda desordenada, hecha un caos. En el caballete se entierra el último cuadro que logré pintar. Me hago de obligaciones contractuales, para no hacer las cosas que debería hacer y me digo “mañana, mañana lo hago”. En uno de los sofás de la sala, la ropa limpia sin guardar. Firenzze me mira desde su marco, esperanzado en que vuelva a los azules. A favor diré que todo se ordena, tarde o temprano. Pero no volveré a limpiar mi depa entero con una esponjita doble de Scotch Brite. Prefiero morir.

Música, maestro.

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