El Valor

Templarios, caballeros. Así es la figura que me viene a la mente, siempre.
Templarios, caballeros. Así es la figura que me viene a la mente, siempre.

Las situaciones extremas suelen sacar lo más escondido de ti. Te avivan los sentidos, te hacen atrevida, te impulsan a realizar cosas que nunca en tu vida harías, si te lo pidieran. Te llevan al borde mismo de ti y encima, te ponen en peligro, siempre.

Sin embargo (y siempre me gusta esta lesera de quebrar tesis) el beneficio a posteriori es priceless y generalmente una termina absolutamente lejos de donde empezó; y ya que es un asunto ir hacia adelante y no en retroceso, como el cangrejo, cualquier movimiento hacia algún sitio que se desconoce es una experiencia. Me gusta pensar que luego de aquella duda inicial, lanzarse por algo es como el detenerse frente a la venida de un huracán. Siempre pongo a colación la figura de aquel caballero medieval que ha clavado su espada en el piso reseco y dice, al más puro estilacho de Gandalf “You shall not pass” y ahí, parado, para lo que venga. Pero es ése dichoso salto, el que funde el plan. Hacerlo, sólo hacerlo. Lo que yo siempre defino con una frase: “tú mándate nomás” y que luego, algunos me siguen el consejo y otros simplemente salen corriendo. Me gustan los que saltan, a lo macho, con todo y encima, con una sonrisa en la boca. De ellos es mi reino

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