Men Free

hombres

Así como cuando una va a comprarse un bizcochito, va mirando las etiquetas y decide irse a la zona “light”, para encontrar que algunas cosas son “fat free”, “sugar free” o “colesterol free” y hace un respingo y piensa “caray, será bueno esto?” y mira a todos lados y vuelve a mirar el envase, tratando de pensar si será verdad que esa mayonesa apetitosa sabrá lo mismo sin su grasa maligna, igual, mírome yo, hoy.

Por una simple y sencilla razón, que los hombres han perdido la brújula y creen que la tengo yo. Yo. Eso no es posible, sobre todo para quienes me conocen, pero ahí están, intentando que yo les diga qué hacer o en su defecto, que me convierta en la terapeuta free de ellos. No diré que en algunos casos es sumamente conveniente, porque así puedo conocerles más -¿he dicho alguna vez que soy una curiosa empedernida? – porque simplemente estaba en el mood de hacer de mamá gallina y acogerlos en mi pecho pecoso o porque no había nada mejor que hacer, en ése momento.

Obviamente, tiro la toalla con ellos, porque, a final de este año del señor, 2009 llego a la conclusión que los hombres se han extinguido espantosamente para dar paso a unos seres que no pueden serlo por muchos motivos antropológicos y sociales. Alguno por ahí, aletea furiosamente para hacerse presente, pero tal vez, si no lee esto, estará irremediablemente muerto. Avisado está.

Los hombres y las mujeres son diferentes, ¿es que alguien lo duda? Esa patraña de la liberación femenina, de la envidia del pene y de todo el rollo de la igualdad… nos ha echado a perder a ambos sexos. Espera, no quiero decir que yo quiero que nos mantengamos con la lógica de la edad de piedra, luego aparezca un macho camacho, me jale de las mechas hacia la cueva. Ni hablar. No creo tampoco, ciegamente, lo que ha escrito Esther Vilar. Lo que creo es que por nuestra forma de ver el mundo y de hacer las cosas, tenemos papeles distintos. Que en nuestra evolución, mutamos -algunos felizmente -a seres más completos que, además de trabajar en lo nuestro, podemos incursionar en más actividades, antes sólo del otro sexo. Eso no nos faculta a ser unas marranas sinverguenzas ni unos estúpidos descorteses. No significa que tenemos que vivir en el egoismo consumista que nos ronda, como una costra que no se quita ni con el amor verdadero. El maldito egoista que sólo busca ser amado y no amar, per sé.

Hoy los hombres me han defraudado una vez más. Porque asumen cuando les conviene, la famosa liberación femenina y se quejan en todo el resto. Porque creen que yo soy igual que el resto de fulanas intelectualoides que sólo buscan hacer score con sus propios cuerpos. Porque creen que puedo ser la madre, la amiga de todos, así, gratén. Porque piden toda la atención del mundo, sin preguntarse si yo realmente querría algo de ellos. Porque nunca se preguntan en qué fallan, mientras me dan discursos sobre mis defectos. Porque siempre dicen que no son iguales a los otros, pero no logran demostrarlo (salvo algunos notables esfuerzos). Porque generalizan, porque no creen, porque no investigan sobre una, como sí lo harían sobre el último gadget que se acaban de comprar. Porque nada merece más la pena que ellos mismos.

Estoy fastidiada. No soy la gran cosa, es verdad. No soy tan liberada como otras, hago mi mejor esfuerzo por no parecer una estúpida, no miento (porque ya dije, se me nota hasta por mail) y trato de entender lo que les motiva. Sobre todo (lo principal de esta historia) quiero como nadie, caray. Entonces, creo que se hace necesario airearme de ellos. Que resuelvan sus problemas en una sociedad donde hombres y mujeres viven mirando sus propios ombligos. Yo pretendo pasar fiestas en paz.

So, Men free… no sé hasta cuándo.

4 Replies to “Men Free”

  1. Es una buena resolución de año nuevo porque cuando te saturas de algo es mejor dejarlo un rato y pensarlo mejor ¿no? cada uno sabe lo que le conviene para estar bien.
    Pero a mi sinceramente me gustan los hombres y pienso como Victoria Gotti que los hombres son maravillosos y que cada una debería tener 1 o 2 😉 Pero muchas veces, si, es para patearlos hasta que te entiendan. Lo que si se es que a ellos tienes que decirles las cosas claramente, no puedes esperar que se den cuenta por sutilezas, por una ceja levantada, por un suspiro, nada, porque no lo harán. Luego dicen que nosotras somos complicadas.

  2. Bueno no todos los hombres son , algunos somos peores y yo tengo que admitir que hago mi esfuerzo por estar alli. Sin embargo hay algo de lo cual no te escapas, somos hechura de la mujer promedio y es que las actitudes que la chica promedio pasa por alto, la mujeres inteligentes como tu lo ven como no negociable y entonces nos ponemos tercos y se rompe todo.
    Sin embargo, tampoco pidas que tu chico salga de casa como Antonio Banderas y regrese como George Clooney, ni que adivinemos como te sientes ni que estas pensando porque un hombre pudiera hacer eso seria superman

  3. Imagino que alguna vez si encontraste a ese hombre que si satisfacia minimo indispensable y un poco mas. ¿Donde esta ahora?, ¿se murio?, ¿esta con otra?, ¿te dejo?, ¿lo dejaste?. Creo que todas esas “quejas”, y con fundamente claro, son originadas porque de un lado u otro alguien dejo de hacer, como diria una cancion de los 60’s, “esas pequeñas cosas” que reviven el amor.

  4. Hasta el momento, mi resolución va intacta. Eso significa, ponerles las cosas en claro y simplemente esperar… Si no viviera lo que viví, no podría quejarme con propiedad, digo… 😀

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