I, Robot

El verano se pinta casi sin sol. El trabajo se pinta casi sin creatividad. Mi vida sentimental se pinta aburridísima. Mi vida intelectual sigue en lo mismo. Vuelve a su cauce mi mala crianza, mis malísimos pensamientos con respecto a la humanidad, mi colon irritable, aquella coherencia que no suele gustarle a nadie, salvo a mi. Me camino las calles, de regreso de todos lados, con mi fabulosa mente en blanco, con mi disco duro formateado, y el back up guardado en el mueble de la tele. Yo diría que me encanta este estado sereno, tranquilo, donde se ven todas las cosas claras, las metas dejan de tener esa neblina y hasta mis jefes me piden consejos. Lo único que se me ocurre es comer un helado bajo la garúa e ir en chompada a trabajar. Pensando que cada día puede ser el inicio del resto de esta vida loca. Vamos, hagamos que cada día pareza distinto… aunque no lo sea.

3 Replies to “I, Robot”

  1. Frase que sin duda rescato: “El verano se pinta casi sin sol. El trabajo se pinta casi sin creatividad. Mi vida sentimental se pinta aburridísima.”.

    Leyendo ese post, me imagino, te imagino, caminando por alguna calle sin murmullo, con el helado del que hablas, como si el dia fuera como de esos en la pelicula “El dia de la marmota”.

  2. Miles de veces durante nuestra vida nos pasa a todos, unos lo disimulamos mejor que otros, pero nos pasa.
    Ir a la oficina sabiendo que el problema que motivará una llamada a primera hora, se resolverá de todos modos; que las noticias en los diarios son exageradas para vender más; que el sol te recuerda que hay fps 100 contra el UV; que al terminar el día sentirás que debiste estar haciendo otra cosa.
    Ganas a veces de no levantarse, y más veces con ganas de estar en el vuelo 815 de Oceanic.

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