¿Me diseñas un hogar?

Las biblotecas, mi delirio.
Las biblotecas, mi delirio.

Cuando era chica, uno de mis juegos favoritos era dibujar un plano de mi casa de ensueño. Me recuerdo, echada en la alfombra vieja, puesta en el patio exterior, en primavera, con un cuaderno cuadriculado, viejo y un lápiz, haciendo el plano. La Negra era mi cliente y yo era la arquitecta. Ella iba pidiendo una piscina, o tal vez una gran cocina, o quizás una huerta en el fondo de la casa, para que ahí pudiera estar su mascota soñada, un perro cariñoso. En este juego recurrente, íbamos planificando los pisos superiores de mi casa, renovando la fachada, planeando decoraciones interiores…

Mis padres se resistieron, por mucho tiempo, a hacer caso a cualquiera de nuestras quimeras -y de hecho, nunca les ha importado mucho- hasta que Chucky apareció en nuestras vidas y entonces, no quedó más remedio que hacer las modificaciones de rigor. Si no hubiéramos sido bendecidos con su presencia, aún estaría aguantando a su madre, quien es bastante desordenada, sus manías para antes de dormir y sus amanecidas para dizque meditar.

En mis épocas de estudiante secundaria, vivía fascinada con esa capacidad de imaginar espacios. Tal vez más que ilustrar y casi tanto como escribir. Pero rápidamente entendí que no tendría talento para ser el señor arquitecto (oh, yo siempre he sido bien macha) que soñaba con ser. Un petit Miguel Angel (perdonen mi petulancia). Entonces, vale, antes de convertirme en una torreja diseñadora de interiores, me dediqué a otras cosas. Es otra historia el cómo llegué aquí.

Como sea, el asunto es que uno suele escoger exactamente lo contrario a lo que vio en su etapa de crecimiento. Sea por oposición, porque es un acto liberador, porque tal vez todo lo pasado es un ruido y uno necesita siempre el silencio de lo diferente. Porque al inicio de todo, siempre es silencio; el que viene del asombro de encontrar algo que uno no se figura posible.

Mi casa ideal. Lugares donde la luz se atrapa, porque el cielo siempre logra verse. Paredes blancas que siempre reflejan la luz. Tal vez, sólo el barroquismo en la biblioteca. Una cocina que es un laboratorio. Un taller que también lo es, pero en el cual siempre podré comer, dormir, ver tele y pintar. Un dormitorio abierto hacia el cielo. Una sala que está repleta de cosas para curiosear… todo, perdido en algún lugar.

Me gusta tanto, soñar. ¿Me diseñas un hogar? ¿Un lugar del cual no quiera irme? Tan dificil, cuando yo siempre insisto que estoy de paso. La culpa es de éste site.

2 Replies to “¿Me diseñas un hogar?”

  1. Que lindo dibujar tu casa, de chica me gustaba hacer eso mismo quizás porque vivía en un departamento pequeño y dibujaba mi casa ideal. Estaba inspirada por una colección de libros de arquitectura y decoración profusamente ilustradas que había comprado mi papá quien en el fondo de su corazón quería que yo fuese arquitecta. También solía dibujar los hogares de mi muñecas porque todas tenían nombre, personalidad, gustos y status social, entonces cada una tenía su propio estilo de casa. Unas vivían en departamentos, otras en casas con jardincito, otras en mansiones con piscina, etc. y tenía que ilustrarlo todo. Tu casa es linda, tiene mucho de ti pero el hogar está donde está tu corazón, aunque suene cursi.

  2. Es cierto, Clau. Tal vez ya estemos más allá. Tal vez ya las necesidades son más metafóricas; pero por mientras, que me diseñen una casita, aunque sea en el corazón.

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