Soñando

El ejercicio de soñar, una actividad en la que debes ocupar una parte de tu día. Podría ser terapéutico dejar volar a tu mente, e imaginar que las cosas pasarán de un modo o cómo serían otras situaciones.

Mi madre piensa que es un acto inútil, que me hace daño. Piensa que eso me impide ser más concreta con mi vida, con las cosas que -según ella- yo ya debería haber logrado. Yo siempre le respondo que la realidad ya es bastante necia como para no poder evitarla, soñando, despierta o dormida. Otros se empujan sustancias o se atiborran de trabajo, pero yo escojo soñar despierta o dormida. ¿porqué lo hago? Por que mis sueños me suelen divertir tanto, me suelen aliviar tanto, que es imposible no desear estar en ellos. No son, necesariamente, placenteros, pero son proyecciones de mi mente y de mi corazón. Termómetros de mis sentimientos, de mis problemas, de mis logros.

Tengo mis sueños favoritos, debes saberlo. Recuerdo aquel sueño, en el que Manolo iba en bicicleta, por el desierto y a su paso, florecía todo. También aquel en el que estábamos en la semi oscuridad de un sunset de verano, mi madre y mi abuela y mis hermanas, y E aparecía, para acompañarnos. Probablemente también se encuentre aquel en la que caminaba por un laberinto blanco, hasta encontrarte, tordillo, en el centro, pensando en nada. Puede ser éste otro, cuando me encontraste en la playa y me dijiste que te esperara. O aquel en el que… bueno… ese sueño aún no puedo contártelo aún…

Hace dos noches, soñé con aquel que ya no está. Era una tremenda fiesta, en un lugar que no conocía, al aire libre. Estábamos todos cansados, a punto de irnos. El estaba sonriente, auto suficiente, como siempre había sido. Era su imagen residual en mi mente, no la debilitada y enferma, que vi la última vez y que me hizo no querer regresar -era demasiado para mi. Me acerqué a despedirme, me iba a casa. Le abracé En ese momento, recordé que estaba soñando, y le dije “¿Sabes?, no he sido lo que esperabas. Pero te deseo buen viaje” El me dijo “no pues” y empezó a reírse, cachasiento como era. La gente se acercó a despedirse y yo me fui, como todo el mundo se irá, en algún momento.

Soñar pues, me permite sobrevivirme al día a día, donde la rutina te hace olvidar para qué te despiertas todas las mañanas. ¿Lo recuerdas? Yo nunca puedo echarlo al olvido.

2 Replies to “Soñando”

  1. Hermoso. La vida sueños son. Yo también sueño tanto y estando despierta que me paso de mi paradero, me doy de trancazos en los postes, me caigo en la veredas pero mis sueños me hacen feliz. Los sueños son fantasía, son creatividad e inspiración. Uno nunca debe dejar de soñar.

  2. Parece evidente, pero puedo equivocarme: estas enamorada. Se puede confundir con lo literario, con parte de la historia y puedo equivocarme: estas enamorada. Lo que cuentas, lo de los autobuses a los cuales no deseas subir por esperar el otro al que si deseas subir; el soñar despierta en donde vuelas y te reencuentras con alguien y lo haces todo mas bonito…me puedo equivocar: estas enamorada.

    Y si es que no me equivoco: seguiras buscando “aquel” autobus que no pudiste abordar, o subiras a otro mas comodo con una ruta que no sabias que existia al lugar que deseabas llegar.

    Nota: se me hace muy raro que escribiendo muy seguido la gente que sabe de tu blog no comente tanto aqui. Raro.

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