Monthly Archives: March 2010

Inmemoriam

Inmemoriam

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

No me saludes, compadre. No hay nada que más me fastidie que la recatafila de saludos ocasionales en éste día, 08 de marzo de todos los años de mi vida. No me saludes y luego me mires el trasero, o pienses que soy una loca histérica que necesita “eso” para calmarse o creas que sólo te puedo servir para hacerte la terapia. No me saludes y luego me acoses en la oficina, me roces en el bus y me lances piropos obscenos por la calle. No me saludes y luego decidas que el patín que chambea en lo mismo que yo, con inferior calificación, merece tener mejor sueldo. No me saludes, carajo, cuando piensas que mis opiniones son estúpidas, porque te juras más educado, razonable y dialéctico, cuando mi conocimiento viene de la cacheteadera que me da la vida, todos los días. No me saludes y luego, me llenes de hijos y te largues orondo, a buscar a otra más joven y menos sufrida y yo deba matarme chambeando para levantar a nuestros hijos que, encima, haré que te quieran. No me saludes, cuando sé que me maltratarás de todas las maneras posibles, sólo porque estás descubriendo que ya no eres necesario para que yo sea feliz. No me saludes, idiota, cuando no caes en la cuenta que fuiste criado por una de nosotras y, si hay justicia, lo que me hagas se lo harán a las de tu familia. No me digas que es mi día, cuando confabulas, apoyado en la sociedad, para que yo nunca pise una buena escuela, me cueste llegar a la universidad y si lo logro, termine con las justas. No me digas que soy magnífica, porque mi cuerpo está dentro de los estándares de belleza, porque me muestras irrealidades en aquello, haciéndome infeliz si no lo logro… no sabes las veces que he muerto por ello, para que me quieras, maldito idiota…

Salúdame por que vengo de una verdadera estirpe de hembras, porque mis abuelas se fajaron con ustedes, consiguieron que me instruyera, a pesar de las limitaciones y porque razoné lo suficiente como para que me indigne que sólo por un día me digan lo genial que soy. Yo lo soy TODOS los días, incluso después de salir de este mundo.

Al cabo, ya lo dije antes. Cómo me aburre repetirlo.

Cada Vez

Cada Vez

El problema es de la inmediatez de la internet. Ya no me leen tres gatos, me leen cinco. Entonces, algunos no saben quién michi es ésta loca que habla con la nada -aparentemente- y sobre todo, no entienden de qué va este lugar.

La verdad, ni yo.

En tanto me voy dando cuenta si son peras o son manzanas, intento explicar que mi vida está cambiando vertiginosamente, espero, para bien. Luego, salga pato o gallareta, todo va saliendo como debe salir: a lo macho, nomás. Me puedo quejar del trabajo, me puedo quejar de los chamacones (la verdad ya me está dando pereza hablar de ellos) y puedo quejarme de la ciudad en la que vivo, pero en vez de ello, me involucro en otras empresas más satisfactorias que agarrar mi cachiporra y repartir guamazos. Ya tu ve. Ya tu sabe.

Necesito vacaciones.

Mi familia

Mi familia

Mi familia. Ésa increíble y deliciosa mezcla.

Mi familia tiene raíces en varios sitios. Según mi padre (y buena broma que me creí en la infancia) de Naylamp; pero también hay de zambo, de cholo, de franchute y… de chilenos. Mis tíos tuvieron la suerte de tener esposas chilenas, mujeres extraordinarias y emprendedoras, que nada tienen que envidiar a las peruchas. Mi familia, enriquecida con ellas, tuvo otra perspectiva de las cosas y las integró, olvidando esas estupideces que algunos políticos les encanta recordar, cada vez que  quieren votos. Ellos ganaron, pues, los peruanos perdimos; pero en mi familia, ganamos todos. Los hijos de ellas son ejemplos perfectos de aquella mezcla genial, donde ya uno deja de tener etiquetas y se convierte en individuos fortalecidos por el mix cultural, seres valiosos, espectaculares. Fue por éstas tías que yo conocí a Chile por su comida, por su cultura y algunas veces les envidié. A pesar de lo aburrida que la pasé en Santiago (el cual es tema de otro post) me quedé patitiesa por el orden, la limpieza y el nivel de vida. Me decía a mí misma ¿qué nos falta, caray, peruchos, para tener lo mismo? ¿Es que eso de “estar sentados sobre un banco de oro” nos había tullido para siempre, mentalmente? Nuestra clase política es deplorable, como electorado somos imbéciles consetudinarios y como ciudadanos somos retardados mentales (con perdón de los que de verdad tienen RM y que muchas veces son más listos que uno) que maltratamos nuestro hogar, nuestra tierra y a nuestra gente… Disculpen pero ¿Qué mierda nos falta, para despegar? ¿Por qué nos cuesta tanto ser ordenados, limpios, honestos, educados? ¿Por qué rajamos de los vecinos del Sur y no nos fijamos en nuestro tronco en el ojo? Sep, no soy políticamente correcta, pero qué demonios, quiero poner en claro mi punto…

No voy a discutir geopolíticamente, porqué Chile es como es. No viene a mi caso. Lo relevante es, en este momento que, luego de tanto terremoto y despelote por allá, parte el alma ver los problemas que pasan y aún así, tengo la visceral certeza que se levantarán, para ir más alto. ¿Porque está en sus genes? Uff, no creo que una línea de frontera pueda hacer tan grandes diferencias… fronteras cerebrales, tal vez; las mismas que aturden al resto de Latinoamérica. Entonces, ahí pues, dejaremos de mirarnos con recelo y uniéndonos, seamos los más poderosos del planeta. Mismo Pinky y Cerebro.

Valor, Chile. Siempre logras salir de los problemas.

Desde la Silla Ecléctica

Desde la Silla Ecléctica
Desde la Silla Eclectica

Desde la Silla Eclectica

Bueno, desde el blog Silla Ecléctica, en el que también colaboro, viene este video que, al parecer, el editor wordpress no deja pegar. El post es bueno y el tema viene a colación, por la nominación de Claudia Llosa y su crew a un Oscar.