Monthly Archives: April 2010

Me Sacan…

Me Sacan…

Bored With The Conversation - Scott Robinson

Bored with conversation – Scott Robinson

Bueno, este post iba a ser una lista. De hecho, algo larga y bastante ácida. Pero, prefiero hacerlo así, pegadito nomás, rabiando como siempre. Recuerdo que a muchos no les gustaba ése rasgo, de mi. Otros lo encuentran atractivo. Por mi parte no puedo decir más que así vienen en mis instrucciones: te chupas el limón o te largas. Es bueno decirlo.

¿Qué me jode últimamente? Sí, porque, si me lees con regularidad, sabes que paso del fastidio a la histeria, a la añoranza y casi nunca a la hilaridad -la que dejo para lo cotidiano, pero… wait, ahí hay tan poca gente- con lo que mis estados circulares sólo me pueden servir para que, de tanto en tanto, escriba algo que me salga de los ovarios y tu pienses que soy una loca de atar.

¿Qué me jode? Uff. Para empezar, el tráfico de mierda de Lima. Tener que vivir en el Apartheid que nos impone la poca decisión de una clase política que es una cloaca, lo que me hace querer pensar varias veces antes de salir de Lima Norte (donde trabajo y vivo) para ir a cualquier otro sitio, porque todo me toma 1hora de viaje; lo mismo que toma un avión de la capital hacia Arequipa. Luego me jode el descaro de los políticos, la mala educación que recibe el peruano promedio (lo cual le hace ignorante, atrevido y estrecho de miras), la lucha para mantenerme en un mercado laboral (con estudios y todo) mientras un bailarina de tecnocumbia logra viajar un par de veces al año a Europa y yo saco mi cuenta para saber si podré viajar a Huacho sin desbalancear mis fondos. Me revienta la gente que legisla sin saber de lo que habla, el que se siente indispensable, el que envidia y sólo remarca los defectos de los otros, el acomplejado que en todo ve un problema y aquel que se siente feliz por saltarse las reglas, afectando al resto. Me pone de malas el que diserta sobre algo, como si dijera la verdad de la milanesa y me subestime en el interin, el que no se da cuenta que marca los corazones y que sinceramente no estoy para bromas, el que esconde su corazón para mi, pero se lo da a otra, el que jamás me ha de encontrar… me jode hasta cuando desaparece el teflón de las sartenes de casa, se acaba el papel higiénico, se acaba el capítulo de la serie que me bajé por torrent, no poder usar el puto bluetooth (y por ello tener que ir a servicio técnico), olvidar los tiempos verbales del francés, no poder ir al cine, ver como los peatones son imprudentes, no poder publicar un libro de poesía sin tener que dejar el pellejo, no tener el tiempo para pintar, tener que esperar a que los objetos que quiero comprar “me encuentren” porque, sencillamente, nunca encuentro lo que quiero hasta que ellos aparecen. Me saca de mis casillas que dejen las cajas vacías de cualquier cosa, en las estanterías o la refri, para que las eche yo a la basura, que la vecina barra todas las mañanas a la misma hora, con frenética fruición (para mi que tiene problemas sexuales) y que las mañanas empiecen a ponerse nubladas, resistiéndome a sacar las frazadas del closet, olvidar echar el insecticida todas las mañanas y recordarlo todas las noches, abrazar a mis dos almohadas y seguir sintiendo que estoy en la cama equivocada, en el año equivocado, con un absoluto LAG en esta vida que me alcanza, pero cuya canción no me gusta mucho, la verdad…

Caray, todo me enfada. Sólo unas pocas cosas me pueden hacer sonreír, por aquí; porque como ya te dije, lo cotidiano te es ajeno, siendo una proyección exagerada de lo que en verdad me da vueltas y el resto, que ya sabes siempre, se rellena. Deséame buena suerte, entonces.

Círculos

Círculos

Brevemente.

Todo es circular. El clima cambia, la gente cambia, los lugares son visitados por nuevas personas;  un día amanece luego de una noche y así, todo lo que se va, vuelve.

Se organizan las limpiezas, se echa lo que no sirve, se apresta para recibir lo bueno. Fotosintéticos (me incluyo) van intentando atrapar al sol, que se va a otro hemisferio…

Ultramar, entonces, tendrá los amaneceres que yo he compartido con mis sueños, durante todo este tiempo. Que sirvan para que las cosas sucedan. Bien con ellos. Sigue el dedo sobre la línea, sin salirse del texto, buscando las palabras y caminado -algo tímidamente- por donde nadie le ha llevado antes. Así es el camino, qué remedio.

En tanto, le pido a James que me abrace, mientras canta. Estamos mirando a la lluvia, comiendo chocolates y -si se deja- me pongo buena gente y le hago la calceta… y hasta la cena. La culpa es del primer frío. Me enternece. Enjoy.

Así nomás

Así nomás

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Es viernes. Otra vez, viernes. He salido corriendo con Chucky, al colegio. No es mi tarea usual: su madre ha decidido que se toma unas pequeñas vacaciones, sirviéndole el desayuno a otras personas y, bueno, he tenido que conformarme con recibir el grito usual de una adolescente, por despertarla para que no llegue tarde. Espero que la adolescencia le tome dos años o yo ya no esté para el resto de lo que queda de ella. Juramento con beso.

Es viernes, pues. La gente baja el ritmo, pero el mío está a mil. Salir corriendo por mi propio desayuno y darme cuenta que Lima anda más linda que nunca, eso sí, si miras al cielo (con canto de pajaritos incluido)… pero sólo en Lima Norte. Me rondan los pensamientos de siempre, pero sólo mientras amanece y hasta llego a creer que en ése exacto momento, soy pensada, también.

Mientras tanto, llego a la oficina, desayuno en el escritorio, toda vestida de celeste cerúleo y voy decidiendo que les comparto esta foto. Es el fin del mundo, definitivamente. Este cielo veraniego es sólo el preludio del infierno. ¿Cómo van vuestros corazones? Los mios se intentan acomodar al invierno.

Igual, haré mi danza ritual de la lluvia, mientras salto con un pan en la mano derecha… Feliz viernes.

Confusión

Confusión

Debería escribir más seguido, pero he estado en un espiral de situaciones que me tienen ocupada en el mundo real y he tenido que dejar estos lugares. No sé quién me extrañe. No tengo más que 30 céntimos en el sencillero y hace como un mes que no he ido al cine, lo cual me trae el peor síndrome de abstinencia en años.  El trabajo no avanza como lo deseo (todo el mundo anda a otro ritmo y el apuro es mi signo) y mi mal humor podría explotar la siguiente semana. No me ha defraudado la Chuleta Dorada del Rinconcito Arequipeño, ni su chichita morada, ni tampoco aquellos restos de manjar blanco que quedaban en mi frigobar. Tampoco lo hace la Negra y su gran don de frentes, ni mi tarjeta de débito que para algo sirve.

Digamos que la confusión, que corretea a los que reciben imprevistos como ducha, como yo, es un gran distractor. Me paro a mirar los logros de los demás, para olvidar que debo hacer lo mío. Regreso, como siempre. Regreso de los viajes interiores, a los paraisos conocidos. Ténganme paciencia.

April’s fool

April’s fool

Too lazy to be sad

Too lazy to be sad

Ya sabes cómo es, estoy echada en el sofá -que me queda pequeño- con la laptop y la tele prendida, mirando Star Wars, en pijamas, con el cabello en una trenza enredada e hirsuta. Hace unas horas desayuné indolentemente, mi cereal con yogurt y una religiosa cucharadita de Algarrobina, porque hay que echarle vitaminas al asunto. El ventilador está estratégicamente colocado para refrescarme y el sol entra a raudales por la ventana. Debería levantarme, ordenar el depa, recoger los papeles regados en mi mesa de dibujo, lavar la ropa sucia, sacar el polvo inclemente que se pega a todo por aquí. En vez de eso, tengo la mente en blanco impoluto y me llega absolutamente todo. Me encantan estos pequeños momentos de dejadez, donde nadie me friega y el abandono es absoluto. Sé que no es posible mantenerlos constantemente, porque, vamos, no soy una isla desierta y en algún momento nos conectaremos todos, como una gran sinapsis.

Mi sinapsis, aquella que comparto contigo, sigue vigente, aunque las palabras sobren. Sigo despertando y quedándome dormida con la misma imagen en mi mente. Tal vez es un ejercicio inútil para alguien que tiene la experiencia de las carencias tan grandemente grabada sobre la piel. Pero pensar en tu existencia no es nunca en vano, aunque no logre nada con ello. Me levanta en las mañanas saber que existes, en algún lugar, de algún modo. Entonces, en estas últimas frases de cierre vendría algo como “tal vez, algún día tú aparezcas” pero, la verdad sea dicha, ya lo hubieras hecho sin que yo lo pidiera, porque, como dicen los gringos, “it’s mean to be”. Luego, no hay más que hacer que seguir caminando lo mejor posible, del mejor modo, resignándose una a que la vida es así. Al fin, mi mente vuelve a estar en blanco y yo sigo pensando que es un lindo día feriado, donde no quiero hacer nada y nadie puede hacerme entristecer.