Monthly Archives: June 2010

Pendejadas de a pie

Pendejadas de a pie
peatones

Peatones imprudentes, serán multados. Las autoridades pretenden detener racha de accidentes, por ese lado también.

Pendejo, en peruano, significa sinverguenza, vivazo. Aquí nos creemos pendejazos. Evadimos chamba, pagado de impuestos, ordenanzas de todo tipo y le llamamos “criollada”. Nuestras autoridades (en las cuales, sin duda habrán hartos pendejos como nosotros) están intentando algo. Mostrar, con algunos indicadores, que ya estamos dejando de ser un país de informalidad y atraso. Se les ha ocurrido multar a los peatones que cometan imprudencias, que podrían generar accidentes. Mucha gente ha dicho “oie, pero qué genial, pero un poco exagerado, digooo” y otra habrá pensado bien bajito en que, es un fastidio y que probablemente no pase de una leguleyada que los policías no aplicarán. Yo estoy en el tercer grupo de los que suspiran diciendo “al fin”… pero con un “pero”.

No me explico porqué, el peruano tiene pegado al hueso la idea de que “hecha la ley, estará hecha la trampa” y justo por ello, podrá saltársela, olímpicamente. ¿Será un asunto local? Debe serlo, porque no me figuro a un perucho pasándole con el carro encima al pie de un policía de California, por ejemplo, sin convertirse en un episodio de Cops y tener su fotito con números en el pecho, de rigor. Claro, las posibilidades de que salgas bien librado, aquí en Perú son absolutamente grandes; allá te plantarían la pistola eléctrica si te pones faltoso y listo.

Todo este rollo para decir que, con esta currícula escolar de adefesio, donde la Educación Vial básica brilla por su ausencia (me parece que aún la enseñan en el kinder o el nido, si les parece), las autoridades han terminado aceptando que deben de regular con multas el asunto de pedirle a la gente que cuide su vida y no friegue al señor conductor- habida cuenta que él mismo es un chango con carné. Las multas no me molestan, pero, por la madafaca ¿Es que no pueden ser parte de una campaña furiosa de Educación, que no empiece con esos cojudos mimos que se paran en los cruces de esquina, sino con un lavado de cerebro en colegios, academias, institutos, clubes deportivos, clubes de madres, de jubilados y cuanta institución encuentres? Caray. La sanción debe llegar cuando, existiendo la educación y concientizacion, te saltas la norma; no con el afán de castigar lo que nunca se explicó.

No sé, pero pareciera que a nadie se le ocurrieran las cosas aquí. En lugar de tomar a los actores de una serie torreja de TV, como candidatos para funcionarios de un gobierno local, deberían pillarlos antes, para hacer campañas de bien social como “respeta las señales de tránsito” “no eches basura en la calle” “observa las leyes básicas de la urbanidad” “sé honesto en todo lugar” etc…

Es decir, que si a nuestra genética pendeja, se le añade la ignorancia, estamos perdidísimos si creemos que con sanciones económicas podremos hacer algo. Algo se hará, sin embargo, pero no será el optimo resultado y, sinceramente, como que ya harta el famoso “casi casi”, insignia de mediocridad que nos impide explotar todo el potencial que tenemos como país. A ver si la pendejada se nos aparece para mejorar en todo sentido. En todo caso, pendejada creativa es la que necesitamos. De esa hay también, pero no tan publicitada.

Oportunidades Futboleras

Oportunidades Futboleras

gourcuff

Yoann Gourcuff, tremendo lomo de la selección francesa (a estas fechas, eliminada sin asco, pero ese es otro tema). Nuestro favorito. Si no ven la oportunidad de negocio aquí, pues no ven nada de nada.

Soy curiosa, antes que publicista. Últimamente, más futbolera que mi propio padre (ya traté un par de post atrás) y me he dado cuenta de un par de cosas que podrían cambiar en este campeonato mundial. No son en ese orden, pero dale, van interesantes.

El personaje femenino en el panel de narradores de un partido. Wait, no existe. Estúpidamente no existe. ¿acaso no se han dado cuenta que un gran porcentaje de televidentes son mujeres? Lo ven obligadas por que tutti li mundi ve correr a 22 locos por un pampón; o lo ven porque se han enterado que hay más cueros que Beckam o Cristiano Ronaldo, jugando. Who cares, la cosa es que LO VEN. Estadísticamente las mujeres aventajan mundialmente a los hombres, en cantidad. ¿Por qué no ofrecerles info relevante para ellas en los partidos y coberturas? Imagínense una vocecita que comenta sobre un jugador:

“y bueno, Pepito Pérez, que ahora juega por el equipo ABC, antes estaba en el deportivo NN. Una lástima, es casado con una fulanita que le ha puesto los cuernos con un antiguo entrenador, pero él la perdonó, porque la tipa es reeegia. Ella fue novia de Juanito Lopez, otro que también juega en el equipo de Pepito y la verdad, se llevan pésimo. ¿Han visto los uniformes del equipo? Los diseñó Lagerfeld. La tela la mandaron a hacer a la NASA… “

etc.

Los uniformes pegaditos y los cueritos. Vamos, pues. Esos niños están haciendo ejercicio constante. Estan absolutamente saludables. Perfectamente cuidaditos, merecen mostrar todas sus gracias al público femenino. Cual gladiadores modernos (y en eso sí que les lleva ventaja el Rugby) se sacarán la madre, con prendas que dejen ver su soberano esfuerzo y sus músculos. Con tal fin, los entrenadores les harán sufrir horas extras en el gym, porque hay que rellenar los uniformes. Éxito total. Las damas estarán comprando palcos en estadios como poseídas, haciéndose socias de cualquier club que promocione lomos que jueguen los 90 minutos completitos y cualquier tiempo reglamentario y por normar.

Con esas dos pequeñas ideas, les aseguro que el siguiente mundial podría convertirse en pandemia. Que luego no se la pasen preguntando cómo hacer para vender más. Ahí les dejo el inicio de la madeja. Hagan su chamba, por favor.

De mi padre

De mi padre
papa

Mi padre.

Los homenajes benditos, en las benditas efemérides. El mio fue hecho hace un tiempo:

Lo que aprendí de ti

Saludos, por supuesto, para los que se desloman por dejarnos la herencia del ejemplo. Los que no te darán de regalo el auto del año, al graduarte, pero te enseñarán a ser decente. Los que se convertirán siempre en tu “reminder” en el filtro de lo bueno o malo. “¿Qué haría mi padre?” no es una waa decimonónica. Es la garantía de que aprendiste a ser gente. Feliz día papás.

Muerte en Venezia

Muerte en Venezia

Los seres hermosos nos conmueven. Nos obligan a revisar nuestra propia humanidad. Nos miramos en ellos y nos encontramos torpes, insuficientes. Si es una hermosura externa, nos paraliza en el intento de asirla. Si es interna, nos causa sozobra extrema, porque descubrimos una dimensión inaccesible, de aquellos que, elevados, tampoco nos ven.

La hermosura en sí, que a algunos no importa y que a otros perturba hasta la raiz más profunda del ser, suele ser absolutamente ignorante de la adoración que percibe. Así debe ser, imagino. Porque aquellos que logran descubrir que son idolatrados, se convierten en monstruos voraces… Ahí es cuando aquella gracia se torna en suplicio.

Bendita hermosura, cuando llega e inunda. Sobrecoge, ilumina, incendia, pierde. Maldita la suerte de los que no somos hermosos. Sólo miramos, horrorizados, aquellos sueños etereos que no entienden nuestras mañanas grises y el hambre de todo. Aquí, legión, departiendo todas juntas, discutimos sobre la poca coherencia de convertirnos en polillas que nos quemaremos ante la luz de una presencia inefable. Imagino que así debe de ser, hasta que seamos consumidas. Para que no quede nada. Ni siquiera el rastro visceral del hermoso.

Fútbol

Fútbol

Africa du Sud 2010

En casa, quienes hablan de fútbol son las mujeres. De eso, los hombres de por aquí no saben nada: Una de las poquísimas veces que mi padre jugó fútbol, lesionó al arquero (al parecer él era delantero)… con una chancleta… la suya… que salió disparada hacia el ojo del otro. Otra de las veces que se animó a ir con mi hermano a ver un clásico, regresó horrorizado por el lenguaje y los proyectiles que tuvo que esquivar (y eso que fue a a una tribuna neutral) durante todo el partido. A ambos les pareció barbárico. Mi hermano es algo más sportif, pues solía nadar y, habiendo sido bombero, era algo más propenso a las actividades físicas, pero nada agresivas; él siempre ha ido a su ritmo privado, donde todo se hace cuando a él se le pega. Los hombres de la casa son absolutamente inútiles para poner un clavo, pero pueden contarte la enrevesada mitología romana, en un tras. Tampoco les pidas que cambien un enchufe. Se demorarán siglos. Pero podrán narrarte, en perfecta cronología, los levantamientos precursores de la independencia… de toda latinoamérica, sin pestañear. Se saben quién compuso tal o cual zarzuela, o qué diablos es el Foie Gras, pero caerán muertos si les preguntas quién ganó la última copa mundial de fútbol.

En casa, las mujeres ven La Champions, los hombres ven las Olimpiadas de Invierno. Tienen la suerte de pertenecer al pequeño grupo de desapasionados por los cuadros locales y su presencia frente a la tele en épocas de campeonatos es incidental o de zapping. Sin embargo, digamos que las mujeres tampoco salen cual caras pintadas, a gritar en las calles por cualquier equipejo. Son, como dice mi madre “fans del mejor” y el mejor, en el fútbol, siempre es el que va ganando. Entonces, son otro tipo de espectador.

En casa, las mujeres ven buen fútbol, aclaramos. Un par de campeonatos internacionales y luego, se vienen en arcadas con las temporadas locales, por un buen motivo: ellas sí vieron a su propia selección un par de mundiales, por lo menos y saben qué es jugar bien y sin disfuerzos. Son mujeres que pertenecen al grupo privilegiado -que se va haciendo viejo- de aquellas generaciones que presenciaron algo que ahora parece ser mitología. Los niños malcriados no van a ningún lado, pues. Ellas viven rumiando esa insolencia ajena y se preguntan si es que aquellos mocosos que se juran ganadores porque juegan en otro idioma, cayeran en la cuenta de que hacen el ridículo con sus cojudeces, tal vez otro gallo cantaría…

Esta es la explicación de porqué me afana el mundial. La oportunidad de envidiar a los que se toman en serio lo que hacen, aunque sea el correr cojudamente tras una pelota, pero con mucha garra y más talento. De regalo, el gusto de ver tanta testosterona (alguna que otra, definitivamente hermosa) junta, en acción. Priceless.

Domingos

Domingos

Ester Resting on Arm

Ester Resting on Arm - Laura Smith

Siendo que cada post aquí viene a ser como una pequeña página de bitácora, debo contar que tengo ciertos rituales, para ciertas circunstancias. Como debe suceder, aquellas acciones que se realizan una y otra vez, mejorando -eso sí- el tiempo de realización y la significancia de las mismas, cubren necesidades básicas que deben ser cubiertas, a como dé lugar. Manías de solter(on)a.

Por ejemplo, los domingos no me levanto de cama, sino hasta las 10am. Puedo despertar antes, pero doy vueltas como tequeño sobre aceite hirviendo, en mi cama. Luego abro un ojo, me cubro cual momia y sigo dormitando. Algunas veces alguien llama al celular (al cual respondo si es que olvidé apagarlo la noche anterior) o simplemente grita bajo mi ventana, para saber si no he muerto. Pero no puede ser más tarde, pues tengo una iglesia evangélica a la espalda de casa (oh, no pregunten), cuyo servicio principal empieza a poco más de las 10:15am, con el consiguiente derrame histérico, que me pone histérica a mi también. Hasta que encuentre una bazooca a buen precio, no me queda más remedio que cambiar de locación, ipso facto.

Los domingos me siguen angustiando un poco, por un par de asuntos opuestos: el fin de semana corto (los domingos deberían tener un par de horas más, por lo menos, de luz) que me compromete a vivir, indefectiblemente, una semana siguiente en la que agradeceré por tener empleo, salud y gente a la que aún le preocupe, pero que me sacará canas verdes; aunque también solía enfrentarme a la usual búsqueda de chamba y autolevantarme la moral para enfrentar el tour de entrevistas, dejada/volanteada de Cvs y viajes cuasi interprovinciales a lugares donde -probablemente- escogieran a otro más barato, menos problemático (entiéndase, pisable) y que no llegue a la veintena. Es decir, uno salta de la pesadilla escolar, a la laboral, en un tris y en él se queda, para toda la eternidad.

Sin embargo, los domingos parecieran modelar el carácter. Te hacen enfrentarte a lo inevitable y así, te lanzas a vivirlo. ¿cuál futuro, oie, cuál mañana? Eso no existe. En unas horas será mañana y será tu hoy. Despelote pues, el asunto de entender que, a la merde, saltamos a la semana que viene, con el cinturón ajustado. Ya se encargará el viernes, de abrirse, soñador, sobre el siguiente weekend y así, vivir, viviendo.