Domingos

Ester Resting on Arm
Ester Resting on Arm - Laura Smith

Siendo que cada post aquí viene a ser como una pequeña página de bitácora, debo contar que tengo ciertos rituales, para ciertas circunstancias. Como debe suceder, aquellas acciones que se realizan una y otra vez, mejorando -eso sí- el tiempo de realización y la significancia de las mismas, cubren necesidades básicas que deben ser cubiertas, a como dé lugar. Manías de solter(on)a.

Por ejemplo, los domingos no me levanto de cama, sino hasta las 10am. Puedo despertar antes, pero doy vueltas como tequeño sobre aceite hirviendo, en mi cama. Luego abro un ojo, me cubro cual momia y sigo dormitando. Algunas veces alguien llama al celular (al cual respondo si es que olvidé apagarlo la noche anterior) o simplemente grita bajo mi ventana, para saber si no he muerto. Pero no puede ser más tarde, pues tengo una iglesia evangélica a la espalda de casa (oh, no pregunten), cuyo servicio principal empieza a poco más de las 10:15am, con el consiguiente derrame histérico, que me pone histérica a mi también. Hasta que encuentre una bazooca a buen precio, no me queda más remedio que cambiar de locación, ipso facto.

Los domingos me siguen angustiando un poco, por un par de asuntos opuestos: el fin de semana corto (los domingos deberían tener un par de horas más, por lo menos, de luz) que me compromete a vivir, indefectiblemente, una semana siguiente en la que agradeceré por tener empleo, salud y gente a la que aún le preocupe, pero que me sacará canas verdes; aunque también solía enfrentarme a la usual búsqueda de chamba y autolevantarme la moral para enfrentar el tour de entrevistas, dejada/volanteada de Cvs y viajes cuasi interprovinciales a lugares donde -probablemente- escogieran a otro más barato, menos problemático (entiéndase, pisable) y que no llegue a la veintena. Es decir, uno salta de la pesadilla escolar, a la laboral, en un tris y en él se queda, para toda la eternidad.

Sin embargo, los domingos parecieran modelar el carácter. Te hacen enfrentarte a lo inevitable y así, te lanzas a vivirlo. ¿cuál futuro, oie, cuál mañana? Eso no existe. En unas horas será mañana y será tu hoy. Despelote pues, el asunto de entender que, a la merde, saltamos a la semana que viene, con el cinturón ajustado. Ya se encargará el viernes, de abrirse, soñador, sobre el siguiente weekend y así, vivir, viviendo.

3 Replies to “Domingos”

  1. I enjoyed your article about Sunday. You beautifully capture the diverse sentiments of this day. Sunday truly remains for me the best day of the week, the one day in which we have the most liberty to choose our activity, to recharge, to relax, to feel and to love …
    I wish you successful creativity each week that will reward you with beautiful Sundays.

    Ciao, Terry

  2. Los domingos nos muestran a la vida desnuda, creo que su capacidad especial es que se siente cada uno de los minutos, no hay trabajo, no hay mayores responsabilidades. Es ahí cuando nos damos el tiempo de pensar en absolutamente todo lo que nos rodea. No pudiste encontrar mejores palabras para describir ese sentimiento. Es siempre un gusto leerte.
    Saludos

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