Los posts que se me entrecruzan

Laberinto

Tenía ganas de ser políticamente incorrecta y lógicamente salvaje. Putamadrear a forro en varios idiomas y por muchos motivos. En vez de ello, me he quedado compartiendo links en Twitter, amaneciéndome haciendo tareas (cosa que odio sobremanera, no sabes) y durmiendo poquísimo.

Las noticias me despiertan de mala gana – es que la tolerancia al llanto de los entevistados en cualquier noticiero peruano, es cuasi absoluta (vende, pues) y eso se convierte en un mar- con su rosario de tragedias desde mis madrugadas, durante todos los días de mi semana. Me pregunto estúpidamente cómo es posible que algunos se la lleven fácil, otros se saquen el ancho y yo logre despertar aún cubierta por mi propia frazada, sin caer estrepitosamente al piso de la realidad. Literal y figurativamente.

Me he cansado de renegar de mi situación, de mi casa, de mi familia, de mi empleo, de mi barrio, de mi patria. Es sumamente fácil andarme fastidiando por todo lo que me rodea. Carajo, pareciera que uno volteara y viera una mala nueva, a cada instante. Es una epidemia. En vez de ello, me río a escondidas y observo lo mucho que necesitamos cambiar, si es que alguna vez deseamos llegar a alguna parte como nación, como especie, como planeta.

La vela de mi entierro, entonces, soy yo. De modo ridículo y cual granito de arena en playa de rocas, así de anémica va la cosa. En tal propósito tengo a la Quinua de los Dioses, mi bolsa de agua caliente, las canciones tuyas en mi reproductor portátil (novísimo, by the way), mis guantes de cuero, Petete Azul, el abrazo de Chucky por las tardes, el recuerdo de mi madre lavando los platos del almuerzo, los libros favoritos que dejaré en casa, el último beso que mi padre me dio en la frente, lo que en mi corazón guardo para ti, la carcajada de mi abuelo, todas aquellas frases en francés que nunca puedo olvidar, las divertidas groserías en italiano, la memoria de no autodefraudarme ni en pelea de perros…

Soy, pues, la dueña de mi propio destino y de mi propia cárcel. Tomaré, cual acrobacia cretense, al maldito toro de mi vida, por las astas y saltaré, para ser libre o morir en el intento. Deseo que todos puedan, en algún momento, hacer lo mismo.

One Reply to “Los posts que se me entrecruzan”

  1. Dear DreamPicker,
    Such a vivid description of the paradoxes of daily life and your unique and wise manner of dealing with them … 🙂 I liked the maze image and just had to prove to myself that, indeed, a route can be found to get through the chaos … 😉
    I always enjoy reading you,
    Terry

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