Shopping Fail

#Fail tottus. Eso no es un kilo on Twitpic

Desde mi cuenta de Twitpic: #Fail tottus. Eso no es un kilo

Hazte la idea: sales de la chamba un sábado a la hora de almuerzo, agotada, con hambre, pero tienes que hacer las compras. Una lista larguísima de ellas, sol en su cenit que cae cual cuchillo en el cráneo, el tráfico imposible que debes esquivar como equilibrista y el resto de la agenda agitada. Osea, sin ganas de bromas o de que te salgan las cosas chuecas, porque tienes pocas pulgas.

Llegas a la caja a pagar lo que compras. La cajera se demora una eternidad, porque -te das cuenta- está a punto de cambiar de turno y quiere “hacerla larga”. La gente se impacienta, pero no se queja. Espera. A mucho desesperar, hacen venir a la supervisora, que debe pararse al costado de la cajera, para que haga su chamba. Juro que es inédito en toda mi vida comprando en supermarket, ver la mera escena. Hasta ahí, mal.

Peor. Sales de comprar tus millones de cosas que no son baratas, por que Tottus dirá que son los mejores precios, pero en Conzac los encuentras mejores y más frescos (y queda más cerca, pero las compras de bodegas no son tan buenas), sólo para encontrarte que la flota de taxis asignados por el Mega Plaza cobran lo que les parece, osea el doble o triple de lo que usualmente cobraban por un recorrido de 1km, por culpa de tu ex alcalde, que inauguró las obras viales hace un mes, pero se terminarán en los 5 siguientes y a ver quién te quita el tráfico de miércoles que hay en la puerta de tu casa, hasta las 1am de lunes a domingo… Te resignas, subes tus bártulos y a casa.

Asombro, cuando se empieza a revisar lo comprado, para encontrar que te han cobrado de más, por un error de la balanza. Y aquí es donde pienso que éste post no tiene sentido, porque yo no puedo estarme quejando online -y dedicándole un post- sobre un grupo de imbéciles que pretende hacer dinero a costa mía, pero a la mala. Un post sobre lo mal que atienden en una empresa que seguramente les interesamos tan poco, que no hace control de calidad ni de sus productos, ni de sus procedimientos, ni de sus maquinarias. Una empresa que debe ser millonaria y que probablemente sus dueños no tengan ni idea de que tienen una tienda en aquel mall gigante, o que las cajeras hacen tiempo para no atender a más gente, o que sus marketeros se han olvidado que es sólo por el consumidor que ellos cobran sus sueldos. O perder el tiempo quejándome de un ex alcalde que pretende atosigar de cemento-si sale elegido- a todo el país, porque es lo único que sabe hacer y como para ésas cosas se necesita plata, pues ha vendido todo lo que tiene, para obtenerla. Éso, sin contar con las ínfulas que se da, por haber hecho su trabajo, como si fuera un super héroe.

Ahora bien, el asunto es que, pasada la indignación, me llegó a pensar en el poder del consumidor/elector sobre las empresas y los funcionarios que elige. ¿es necesario quejarse todo el tiempo? Yo como consumidora, estoy harta de hacerlo. Estoy harta de andar putamadreando a todo el que quiere aprovecharse de mi buena fe, para darme gato por liebre o simplemente no darme nada y quedarse con mi plata. Digo, no deberían, las empresas que quieren tener más clientes, ¿hacer un monitoreo constante de sus servicios? Al parecer, al grupo Falabella no le interesa ni un poco. Sean de donde sean -porque aquí el asunto de nacionalidades me parece irrelevante- y vendan lo que vendan, perdieron por knock Out, conmigo. Primero, con sus prácticas intimidatorias con su tarjeta CMR, cada vez que te atrasas; y luego con el pésimo servicio que dan en su supermercado.

Ha sido un gusto, pero no les vuelvo a comprar nada. Y aquí se acaba el post, porque me aburrió un chorro pasarme la tarde tuiteando las fotos de la “gracia” que me hicieron y más aún, escribir un post sobre ello.

No soy la única. Otra queja. Ni he googleado…

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