Nada Personal


Vine corriendo a escribirte, como antes. Tal vez sea porque he tenido un día de miércoles, de ésos que no son ingratos, pero que no tienen cuándo terminar. Un día cualquiera, la verdad. Me he percatado que no te escribo hace siglos, pero no por mi gusto: es porque sé que ya no me lees y porque me la paso en éste mini via crucis que sé que también pasaste tú, con la diferencia que estabas -tal vez, again- menos solo que yo. Vine corriendo porque recuerdo que estábamos conectados y que, sorprendentemente, cuando yo pensaba en tí, aparecía en tu mente y en aquel hecho fortuito, pensábamos huachafamente en predestinaciones. Qué inocentada.

Pero resulta que has estado alunizando en mi mente, últimamente, con sorprendente frecuencia. Acuso recibo, pero no creo que sea recíproco. Creo que probablemente sea mi conciencia, que tiene tu mirada clavada en mis acciones y que me pide que me decida a hacer cosas que no quiero so pena de muerte. Prefiero morir, aunque sea un poco, te soy sincera.

Aún eres mi catedral y me jode. Tanta tontería por una canción en mi baladeur. Una magnífica canción que me enviaste hace mucho y que no volveré a compartir jamás… Ahí nos veremos, espero.

Ps. Nop, ésta no es la canción, pero le va pintado. Enjoy.

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