Lo mismo de siempre

Mmmm… Je le doute… #biscuitchinoise

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Lo mismo de siempre, ùltimamente: hacer tràmites para alguna cosa. A veces, con el corazôn en la boca. No me han gustado nunca hacerlos. Teniendo en cuenta mi background, significa lanzar un montôn de papeles al aire, para que alguien -que no te conoce y està lejos- tome decisiones que cambiaràn tu vida. Entre los tràmites que me han tenido ocupada estos ùltimos tiempos han estado la nacionalidad, la licencia de conducir y un amago de equivalencias académicas, entre otras cosas màs pequeñas, pero no menos importantes… y angustiantes.

 

Con toda aquella carga papelera, mis ganas de escribir se veîan sinceramente impùdicas. O hacer/preparar los tràmites o simplemente ponerme a hacer lo que realmente me pega la gana. A ordenar la casa o dejar que el desorden me ahogase, con la subsecuente sensaciôn de fracaso que, aunque no quiera, se me pega al cuello cuando percibo que tengo que ponerme a rellenar un fucking formulario. «Enumere usted los trabajos que ha tenido en estos ùltimos 3 años» «Indique usted cuàntos dias ha estado fuera del paîs desde su ingreso en ….» «Su password tiene que tener: Mayusculas, Minusculas, numeros, sin caracteres especiales y de una longitud de 25 mínimo. Debe configurar 05 (wtf) sus preguntas de seguridad…»

 

Digamos, entonces, que me he pasado muda los ùltimos meses, en afàn de ser responsable y lograr ordenar las cosas ordenables… y retomar las complicadas. Llegar a casa para enchufarse a hacer algo que tienes pendiente, con la tele de soundtrack, es destructivo, por decir lo menos. Sin embargo, es lo que he tenido durante estos ùltimos meses y no ha habido forma de salirme de ello. Constantemente comparaba este estado de agotamiento y privaciôn con el de aquellas épocas en Lima y no puedo creer cômo logré hacer tanto con tanta estrechez. Mis horas tienen 30 malditos minutos que no me alcanzan para nada! No logro conseguir el momento para crear, como no sea robàndoselo a otra cosa: o no cocino, o no limpio, o no duermo, o sigo sin revisar mis asuntos, sin atender a mis kilos de tràmites o simplemente nos vamos Legiôn a la mismîsima merde. Tengo que aislarme de mi propio hogar para poder crear, para leer, para escucharme a mî misma. Tal vez sea que el lugar en el que pernocto ya no es estimulante (y cômo va a serlo con mis vecinos, pero ese es otro tema) y que simplemente, tengo que buscar otro rumbo.

 

Ahî llegamos, entonces.

 

El tema de «salir del espacio de confort». Algo a lo que parece, he arrivado desde que decidî caer por aquî, pero que de un tiempo a esta parte, parece ser una pequeña droga de la cual no puedo (ni quiero) desprenderme, porque siento que si me duermo, pierdo. Voy corriendo, pero no hacia lo que siempre soñé que harîa aquî…
No era la intenciôn de decir todo esto, como siempre. Con las disculpas del caso, por la verborreica, paro ésto hasta la siguiente dosis de neurosis. On se parle.

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