Éste no es un blog de cine, segunda parte

MJmovies

Regreso para poder irles contando las cosas que he estado viendo en el cine últimamente y que no he podido comentar ni reseñar, ni siquiera compartir en mis redes sociales. Estoy en algunos proyectos que me toman todo mi tiempo y quiero que salgan bien. Algunos voy a compartirlos por acá, en afán instructivo, básicamente.

Mientras tanto…

Consumo demasiados productos de internet. Oh Canadá y su ancho de banda con velocidad crucero. No regrets, me la he pasado viendo muchas series, documentales y otras hierbas online. He descubierto a algunos vidéobloggers que hacen cosas entretenidísimas y que ayudan a pasar el tiempo y a dejarte con insomnio. No bromeo. Cada vez hay cosas mejores para ver y aprender.  El mundo está, verdaderamente, al alcance de tus dedos, si tienes una buena conexión. Sino, te queda rezar, caballero.

Cinefilia, ésa enfermedad.

La única manera de pasar éste invierno polar -que, digamos la verdad ha sido suavetón y gracias al Fenómeno del Niño- sin deprimirme por que oscurece a las 4 de la tarde, es ir, contradictoriamente, salir de casa a hacer alguna actividad. En mi caso, irme a meter a otro lugar oscuro a ver historias en complicidad con otra gente, comiendo canchita. Tengo la magnífica suerte de estar en una ciudad a la que llegan -y se distribuyen- películas que no son del circuito de Hollywood. Eso significa ver cine de casi todo el mundo. Buen cine, encima. Sin embargo, también me he visto varias nominadas al Oscar. Hay público para todo…y a mi me ha empezado a gustar aquello. Ir al cine y ver películas que jamás en tu vida hubieras podido visionar, como no sea en un aula, como parte de un curso especializado, es un privilegio. Ahí les van…

Spotlight

El Boston Globe tiene un nuevo editor y éste impulsa a un grupo de periodistas de investigación a develar uno de los escándalos más grandes en el que se ha involucrado la Iglesia Católica en éstos últimos tiempos : el sistemático encubrimiento de los casos de pedofilia. Es una película formal, con el mismo tono de los films sobre periodistas, sin abundar en detalles sobre ellos, pero donde se muestra el trabajo que les cuesta llegar a la verdad. Te conmueve sin ser lloriqueante, porque te cuenta algo que en verdad pasó y que afectó(y afecta) muchas generaciones de católicos. Los descubrimientos de éste equipo de periodistas desbarrancaron una serie de situaciones similares alrededor del mundo. Mis respetos a los colegas que hacen este tipo de trabajo y que se la pueden pasar meses correteando a alguien para que les dé un dato que será el hilo que deshaga una madeja. Será del gusto de la Academia, me parece. No tiene desperdicio.

The Revenant

Francamente, yo sé que a todo el mundo le da penita que Leonardo di Caprio no tenga su Oscar por todas las cuchumil películas tan buenas que -supuestamente- ha hecho. A mi francamente me parece que es justamente ése afán el que le hace aguar el queque al espectador. Tú sabes que va tras su premio en ésta película, también. Felizmente, ya se lo van a dar y nos va a dejar en paz… o tal vez haga lo mismo que Tom Hanks… cómo extraño sus comedias, CSM… En fin, la película está basada en un hecho real. Los europeos que llegaron al norte del América, descubrieron la riqueza de la peletería (la explotación de las pieles de los animales) y se hicieron fortunas en base a ella. Incluso una empresa se compró parte de los territorios canadienses, para que no les molestasen… pero bueno, ésa es otra historia. En éste cuento el pobre Leo es un guia viudo y con un hijo mestizo al que le ataca un oso, en el peor momento : cuando intenta explorar una zona por la que debe ir huyendo con la gente que lo ha empleado, pues están siendo perseguidos por unos indios. En un primer momento, todos se hacen de él, arrastrándolo por las praderas congeladas hasta que lo dejan a su suerte. El tipo se recupera como puede y… bueno, una odisea, pero con nieve. Si has visto el Imperio Contraataca, respingarás en algún momento, porque Leo hace algo para sobrevivir que ya te hace hasta reír. Imagino que es una secuencia de la historia del cine que debe repetirse en algún otro lado, pero tal parece que no encuentro dónde. En todo caso, los paisajes son espectaculares y la fotografía es simplemente hermosa. Las locaciones son canadienses y francamente, tengo que caer por ésos sitios… Pasa piola, sobre todo por que Iñarritu está pillando la onda de las grandes superproducciones y hace que las grandes estrellas gringas actúen en ellas. ¿Para cuando una historia de orígenes latinoamerincaicos?

Al cierre: La gente de Días de Cine dice que a veces Iñarritu da la sensación de hacer películas pedantes. Ésa es la palabra…

Danish Girl

Mucha, mucha espectativa para verme éste film y la verdad, que me quedé decepcionada por algunos momentos. Alicia Vikander es una diosa y Eddie Redmayne no es para nada un mal actor. Si bien el tema de la película es diferente -es la historia del primer hombre que se hace un cambio de sexo documentado, Einar Vegener– , la manera de enfocarla es engolada y por momentos sinceramente sentimentalona. Algo a lo que contribuye Redmayne, que ésta vez no pudo sacar el ademán femenino que sí debe haber tenido el personaje principal. Por ratos te daba la sensación que su interpretación era una parodia : el mismo gestito afectado para mostrar incomodidad o supuesta femineidad, ésa manera melosa de levantar la mirada como si fuera una actriz de cine de los años 30s (con perdón de Mae West y otras reinas del cine). Con que estudiara a su coprotagonista hubiera bastado. Vikander se come la pantalla cuando aparece, así, pequeñita y sobria. Es ella a la que te parte el alma ver, haciendo esfuerzos por entender algo que para cualquier mujer de aquella época (o incluso en ésta, caray) estaba fuera de sus posibilidades : el tipo al que amaba quería ser una mujer, a toda costa (se te paran los pelos cuando investigas y te enteras que Vegener -aka Lili Elbe-intentó implantárse un útero, con fatales resultados). Sin embargo, Redmayne te conmueve -cuando deja sus mohínes más falsos que billete de 3 dolares- cuando el personaje es confrontado con aquello que la naturaleza le debe y que tal vez la ciencia puede darle. La dirección artística es preciosa y la fotografía contribuye mucho a la belleza visual del film. Recomendada, pero sin ilusionarse.

Hatefull Eight

Sólo el inicio de la película, una panorámica de un campo nevado con una diligencia que va por él, acompañado de la música de Morricone, vale la pena el pago de tu ticket de cine. Me la imagino en alucinante cinemascope -la vi en la primera fila de un cine repleto- y me quedo ciega de la emoción. Tarantino vuelve a revolverte el cerebro y luego te deja ir a casa hecho un desastre. Esta no es una de sus mejores películas, tal vez por que su manera de resolver el tema ha sido más propio para un episodio de Hércules Poirot que de su estilacho directo y sin escalas. Esta es una película que, a cierto momento, te hace decir groserías sentado, agarrado con las uñas, a tu asiento. La acusan de larga y yo casi moría (demasiado refresco), pero no hay forma que le eches tijeretazo al film sin cortar la historia y la coherencia como es contada. Muy recomendada.

Al cierre: Más profundos que yo, la gente del podcast Pasaje 18. No tienen desperdicio.

Youth

Tengo un amigo italiano que odia a este Paolo Sorrentino a morir. Es el mismo director de La Grande Belleza. Dice que esa película fue casi como que rodaran un film mediocre en Machu Picchu, que la gente se deslumbra por el lugar y le presta poca atención al tema en sí. Mala gente. En todo caso, Youth es una película hermosa y santo remedio. No hay más paisajes que un cerrado valle suizo y un hotel que casi parece hospital o centro de recuperación para los ricos con problemas por dentro y por fuera. En él, una extraña fauna de seres que trata de pasar los días en busquedas distintas o simplemente esperando la muerte. El resto no lo cuento, para que vayan a verla. Sólo puedo decir que lloré al final. Bueno, yo lloro por todo, pero ésta vez lo valió. Imperdible, las performances de dos actorazos como Michael Cane y Harvey Keitel, sin desmerecer a Rachel Weisz y Jane Fonda.

The son of Saúl

Es la última que he visto ésta semana. La vi reseñada en Días de Cine (un programa al que soy adicta) y descubrí que la habían programado hacía ya tiempo en el cine que queda al costado de casa (sep, vivo a una cuadra de un cine de repertorio, no me odien). Lo particular de la película no es el tema (aunque francamente, cualquier film sobre la WW2 vale la pena ver), es el tiro de cámara, que cuenta la historia. La única vez que ves un plano general es al final del film. El director busca un ángulo tan especial para encuadrar, que te da la sensación que estás dentro del asunto… y no quieres, ni necesitas mirar más. La historia va de un tipo que es uno de los pocos judíos que trabaja en un campo de concentración, haciendo labores miserables de limpieza y recolección de restos, y un día descubre algo que lo perturba más de lo que ya tendría que estar al vivir ahí… y … bueno, tienen que verla. Conmovedora. Dolorosa. Imprescindible.

Y así acaba éste post. No prometo periodicidad pero si cosas nuevas para descubrir. Algo es algo.

Ps. Ayer, luego de terminar éste post vi Hail César. La comento en las semanas que vienen…espero.