El Plan

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Mi nuevo barrio.

Qué abandonado he tenido este lugar. Me la he pasado haciendo videoblogs, haciendo cursos universitarios y planificando una mudanza. No todo en el mismo orden, no todo con la misma prioridad.

(checa la primera temporada de mi videoblog aquí)

Como verán, no he tenido ni tiempo para escribir, menos para pintar y, considerando que adoro justamente las dos cosas que acabo de nombrar, han sido meses de real sufrimiento. No me merecía el gozo de hacerlas. Estaba en tareas más urgentes, más importantes para mi sobrevivencia en éste país.

Sin embargo, las prioridades siguen existiendo, sólo que las soledades apremian tanto que, bueno, escribir cumple la función perfecta de terapia.

Me mudé de ciudad. De vivir en una ciudad llena de jubilados, de familias y estudiantes, he pasado a una metrópoli. Con la francisation en un estado avanzado, mudarme hacia una ciudad verdaderamente bilingüe era lo más lógico. Lo hice hace un mes. Estoy en “La Nueva York de la costa Este de Canadá”, digo, entretenida. Montréal. Una ciudad que me asustó mucho cuando recién llegué, porque se parecía demasiado a Lima, caos includded. No es “chez nous” dirá amargamente un quebequense de mi antigua ciudad. Multiculturalidad que se respira por donde vayas. Donde, dependiendo de la zona, ves de vez en cuando a un canadiense. En mi edificio nomás hay latinos, árabes y algún quebequense. A la vuelta de mi casa hay un negocio de latinos, que vende insumos para cocinar de toda latinoamérica. A la esquina de mi casa hay negocios de italianos, de antillanos y el dépaneur más cercano es de asiáticos. Es un barrio a prueba de antojos.

Tomé la decisión de mudarme a ella, cual salto al vacío, con un “a la mierda” entre dientes y pensando que si seguía en mi zona de confort sería el inicio de mi muerte, por comodidad. A menos de un año después de ésta decisión, me encuentro escribiendo ésto, siempre asombrada con las cosas que suelen suceder cuando tomas decisiones aún sabiendo que puedan resultar en fracasos: siempre ganas. Lo haces porque vives situaciones jodidas que luego te hacen aprender y finalmente, la siguiente vez no cometes los mismos errores. Claro, cometerás otros, pero éso ya es otro cantar.

Here I am, nueva en una ciudad, asustada como siempre, pero con absoluto amor a los inicios, cual droga adrenalínica. Me he instalado en el barrio italiano (la cosa más entrete) y me paso los días viviendo. Es verano, casi. No hay modo de no hacerlo. No hay modo de no ser feliz.

Prometo vernos pronto. Se me ocurren ideas. Síganme en Facebook.