El elogio a la tía soltera

Dreammy/ Diciembre 23, 2016/ Español, Personal

Tías per tutti li mundi.

Francamente no recuerdo cómo comenzaba ésto en mi cabeza (he estado escribiendo éste texto varias veces mentalmente). Ah, tal vez, diciendo que, cuando pienso en mujeres solteras en el ocaso de sus vidas, recuerdo a tres tías muy cercanas. Dos de ellas, ligadas a mí por la sangre. Una de ellas, amiga de mi familia. Sólo una de ellas, madre. Dos de ellas, ya en sus propios cielos o infiernos , o donde hayan deseado siempre estar. Una de ellas aún mirando la luna pasar desde su ventana, como lo hago yo.

Cada una era/es distinta. Una pasaba por la vida sin detenerse a observar nada. La otra tenía miedo de vivir. La tercera echaba la culpa de sus elecciones a otros. Mujeres, sin embargo, de avanzada en sus tiempos. De alguna manera, sobreponiéndose o rompiendo algún canon de la época en la que vivieron, sin saberlo. Remontando la pobreza, la ignorancia, viviendo independientemente su propio juego.

Asumo que cada una de ellas ha sido (o es) feliz a su modo. Que al final de sus vidas, la sapiencia llegó a sus corazones, y cerraron sus círculos. Yo aprendí de sus errores y aciertos. De todo lo que son o fueron. Me hacen ser lo que ahora soy, una fresca que va viviendo el Carpe Diem que tal vez a ellas les fue negado. No soy un buen ejemplo, tampoco. Pero me encomiendo a ellas siempre, como mantra, en los momentos jodidos. Pienso en ellas. Mis tres tías queridas.

Lo que me lleva al asunto de éste elogio a las tías. Sip, a las tías de todo calibre, pero yo me remitiré especialmente a las solteras, porque lo vivo cada día de mi vida. Aquellas que quieren o no tener hijos. Las que crian los hijos de otros o los suyos propios. Las que quieren o no un matrimonio, casa con perro o gato, novio que no las joda o etcétera. Las que son tías de sangre o de amistad. Las que están todo el tiempo presentes o las que aparecen y desaparecen. Hablo de todas aquellas que te quieren con furia, sin que te des cuenta.

Somos las tías extrañas, la “oveja negra” de la familia y de la que todo el mundo piensa -equivocadamente, caray- sin decirlo a viva voz “¿Qué va a ser de ella, pobrecita, sin hijos?” (cuando es el caso)… porque si alguien nos lo dice en voz alta, le mandaremos a la soberana mierda.  No necesitamos de nadie más que nosotras mismas para vivir.

Las tías extrañas, que coleccionan cosas, que tienen sus manías, con rutinas alucinantes en las que te envuelves cada vez que vas a visitarlas, que se saben la vida de tutti li mundi y que te cuentan lo que tus viejos no te quieren nunca contar… las mejores narradoras de historias del planeta tierra y alrededores.

Somos ésas mujeres estrafalarias a las que tus padres tienen que amonestar de tanto en tanto, porque saben que te echan a perder la educación, pero que sabrán con absoluta certeza, que después de ellos y los abuelos, pararíamos una bala con los dientes, con tal de protegerte.

A nosotras nos puedes contar todo y, aunque nos escandalicemos, siempre tomaremos partido por tí. Luego te daremos un par de coscorrones o te ayudaremos a encontrar la solución. Con nosotras encontrarás otros caminos, otras maneras de ver las cosas. Estaremos siempre dispuestas a abrazarte cuando, los que más deben estar a tu lado, te dejen solo. Haremos la cola en la cárcel religiosamente para visitarte, Nos sentaremos al lado de tu cama cuando estés enfermo, caminaremos a tu lado en las marchas… te haremos la taba para donde quieras ir. Seremos tus cómplices.

Sin embargo, sabemos que nos olvidarás en algún momento de tu vida. Si somos inteligentes, no diremos palabra y seguiremos ahí, esperándote a cuando buenamente puedas darnos el regalo de tu tiempo. Si somos más inteligentes aún, no esperaremos nada, porque hacemos nuestra vida sabiendo que escogimos ésa extraña soledad que nos llena más que nada. Sabemos perfectamente que tu prioridad son tus padres, tu familia. So, do not worry babe; es lo que nos toca.

De mis tías intento replicar lo mejor de ellas; el sentido del humor desenfadado de sus conversaciones íntimas, el coraje para embarcarse en aventuras , el aceptar los fracasos y volverse a levantar… aunque muchas veces ellas no pudieran hacer lo mismo. Yo soy su versión mejorada y justo por ello, intento “echar a perder” a mis sobrinos, tal como lo hicieron ellas conmigo. Como lo hacemos TODAS las tías del mundo.No hay día para nosotras y nos quejamos, pero luego importa un bledo. Sabemos que dejamos huella en tí y es todo lo que importa.

Comments