En lo que tomamos y dejamos.

Dreammy/ Marzo 13, 2017/ Español, Personal

He tirado varias toallas.

Ahí está la toalla del novio universitario con el que formaría una familia con nenes, casa y perro en la puerta, el de la chica con infulas panqueques y parietales rapados, la cantante de banda rockera que soñaba con ser la nueva Pat Benattar de Los Olivos.

He tirado la toalla con convertirme la nueva Cindy Crawford de Ancón, la más amada discípula de Julia Navarrete o la vieja nueva promesa de la poesía nacional, completamente desconocida, de culto y fuera de cualquier puto círculo cultural (incluyendo los underground porque son muy mainstream).

También he tirado la toalla de la empresaria exitosa que no vende un carajo, de la empleada del mes por un sueldo que nunca llega a quincena, la jefa tirana para el machirulo peruano promedio que cree que no me doy cuenta cuando está trabajando y al que debo de ladrar de tanto en tanto. La profesional que se pasa desempleada (y desesperada) meses, esperando que no le devuelvan el CV impreso diciéndole “no desperdicie papel, para que lo use en otra entrevista” (true story).

Ni qué decir de lanzar la toalla lejos con todo el afán de ser (in a very latin way) socialmente aceptable, eternamente joven (aunque pasen los años, como Polystel) y geneticamente “castañita”, que podría darme la validación de harto acomplejado por ahí (me incluyo, por Dios).

Pero caray, el asunto no va tan profundo. Este sentido preámbulo es para contarles que también me he cansado de cosas más sencillas como por ejemplo el Online Dating, que me siguen recomendando algunas amistades despistadas que creen que estar sola en ésta ciudad es estar solitaria. ¡Nunca más llena de gente que ahora! Pero, para mi mala suerte, algunos tienen ganas de aconsejar y yo, que siempre tengo curiosidad insana, el interés de tratar. El asunto es, también se pueden seguir los consejos cursis con el twist de convertirlo a tu conveniencia. Al final puedes, decir, con conocimiento de causa: “hey, seguí tu consejo con ése website de citas, no sabes cómo han mejorado mis skills en los idiomas que estoy aprendiendo” y olvidarte del asunto o tal vez recordar todas las huevonas veces que has tirado la toalla, porque no había un futuro en éso. No creo haberlo hecho tan lindamente como ésta vez.

Dicho ésto, sigo tirando la toalla, pero ya en level santidad. Tiro la toalla en comer como si quisiera suicidarme, dejando las malas noches, los malos chamacones, las malas vibras, los malos entendidos y las malas actitudes que me hicieron tirar la toalla cuando debí haber persistido. Pero claro, no sería la que soy y ése es el asunto: para llegar a cierta edad en buen estado, hay que tirar la toalla en muchas cosas que no parecen buena idea en persistir. Persistir, éso sí, en aprender de ésas pérdidas y seguir bregando. Seguir yirando.

Comments