Category Archives: Amor

Despierta

Despierta
Sleeping Beauty

Credit: www.sxc.hu

Es enero, tengo frío, y hoy dicen lo meteorólogos que nevará. Despierta, me toca hacer las compras, el saco será pesado y tomar un taxi es carísimo, me vendré en bus, tienes que ayudarme a cargar todo. Despierta, he hecho causa limeña, me ha quedado deliciosa y te podrás comer una tremenda tajada, si quieres. Despierta; saldremos caminando de la mano por las calles, a pesar de nuestro frío norteño. Iremos a aquel parque inmenso que queda a la vuelta de casa y veremos la ribera del río congelarse, en tiempo real. Te prometo que estaremos bien abrigados y no me quejaré en lo absoluto, del frío. Nos abrazaremos, para que no sientas frío tú, en todo caso. Estrenaré mis botas de nieve, inmensas. Parezco el abominable hombre de las nieves, tan cubierta; exageradamente abrigada. No me importa. Nos abrigaremos con palabras, también. Me vas a contar en qué diablos has estado haciendo toda tu vida. Nos reiremos, luego te quedarás pensando. Tus ojos, que tienen el color del caudal que se va helando, cambiarán de tonalidad mientras reflexionas. Yo haré que no me doy cuenta de nada, que las palabras sobran y tal vez te cuente algunos secretos.

Despierta, hombre, despierta. Tienes que leer mis textos, escucharme cantar por las mañanas, mientras lavo flojamente la vajilla de la noche anterior. Necesitas que alguien te sostenga los objetos que vas tirando, manos de mantequilla. Tengo buenos reflejos, me asombra darme cuenta. Nos dará risa al principio, luego nos enojaremos, finalmente volveremos a reír. Necesitas despertar aquí, en medio de éste silencio, que a veces relleno con mi propia voz. Necesitas cambiar de aires, escuchar otro idioma, mirar a otra gente. Tienes que despertar para ver mis dibujos, mis proyectos, para participar de ellos, como lo hubieras hecho, si no te hubieras quedado dormido, así, de repente. Despierta, chéri, despierta @cerati.

Nada y mucho

Nada y mucho
dawn

Image Base.com

Indisciplinada, me he dicho ésta misma noche, montada en el bus, de camino a casa, luego de una jornada de “relax y sano esparcimiento”. Mi malcriadez radica en la poca responsabilidad para poder escribir aquí, pese mis grandes ganas de contar todo lo que me está sucediendo. Bueno, no todo. Gran privilegio tiene mi Bitácora, que actúa como filtro de mis angustias, porque, a pesar de que “pienso en voz alta”, no puedo darme el lujo de gritarlo a los 4 vientos, sin meterme en verdaderos problemas con gente que amo, con gente que no amo, pero que me paga, con gente que ni amo, ni me pagan, pero tienen plata y podrían caerles recontra mal mis cabilaciones, e intentar meterme a la cárcel por que les pega. Signo de los tiempos. Sabrán disculparme.

Ergo, venía diciendo que era indisciplinada, pero luego saqué cuentas sobre el tiempo que tendría disponible para poder hacer aquellas cosas que tanto me gustan (una de ellas es estar aquí, compartiendo textos) y otras cosas también importantes, como… comer, dormir… ya saben… sobrevivir.

Tengo casi seis meses en Québec. Me saben a siglos, francamente. A pesar de tener algo de familia, acá, me siento sola por momentos, pensando en lo que estaría haciendo en ése mismo momento, de estar en Lima. Extraño a mi familia, algunas cosas de mi caótica ciudad (como por ejemplo, que los negocios no cierren a las 5pm, llueva o truene), extraño a mis amigos (que parecen haberme olvidado, ocupados en el resto de sus vidas, pero se entiende), extraño el clima mamarrachiento que nunca llega a -2°C en una mañana soleada, el pan recién horneado de la panadería de la esquina de mi casa, el pollo a la brasa y la papa amarilla frita… Caray, también extraño otras cosas que ni puedo contar acá, por que ya no vienen al caso y sólo nos interesaba a un par, pero igual, que conste. Eppur si muove.

El asunto es que ando ocupada en arrancarle al destino, lo que siento que merezco. Me disculparán, entonces, el desamor de mantener cuasi abandonada ésta ventana. Pero entre mis clases de Francisation, de Réseaux Sociaux y mi primer empleo de verdad, me queda sólo el tiempo exacto para ir a quejarme a Twitter y ser el ama de casa de ensueño de un minidepa. Lo más duro no son los estudios, sinceramente; es el empleo, que es los fines de semana y que sinceramente, socaba mis fuerzas y ánimos, pero me animo diciendo que nunca volveré a tener los mismos horribles empleos que tuve en Perú, y que ésta primera experiencia laboral me servirá para llegar a donde deseo ir. Entonces, persisto en todo, con ésa terca convicción que el esfuerzo me hará llegar a un momento en el que lograré hacer lo que siempre deseé: Procastrinar con estilacho, a lo grande y que me paguen bien por ello; que es la nueva definición de “hacer lo que me gusta”.

En tanto, el camino va -por momentos- rápido, lento o término medio con papas, if you know what I mean. He conocido marcianos, nómades, inefables en todo el sentido de la palabra, inolvidables y he tratado de no establecer contacto visual con nadie que pueda meterme en problemas, por más encantador que pueda ser; porque estoy, de un tiempo a ésta parte, focalizada en andar un camino que me ha sido tan esquivo, que me desespera no lograr al instante el fucking éxito. No me tengan pena, no me admiren, no me digan nada; es lo que debe hacerse, le dije al Lobo, y se quedó mudo, porque él sabe, también. A nadie le pueden premiar por hacer lo que tiene que hacer. Nadie puede esperar, entonces, que le reconozcan en vida lo que en las entrañas lleva como motivación salvaje. Por éso mis niveles de autocomplacencia son absolutamente bajos: soy una indisciplinada… pero no tengo, por el momento, más remedio.

Viviendo Sola

Viviendo Sola

dreampicker

Desde hace menos de un mes me he lanzado a la aventura de vivir sola. No sería gran cosa, si no fuera por que no estoy en mi país, porque aún no tengo empleo y porque aún se me hace difícil explicarme en aquel idioma que me va costando y que por momentos, mi cuerpo rechaza, como si fuera un miembro transplantado.

No intento justificarme de entrada, ser autocondescendiente como cualquier otra en mi lugar. Tal vez sólo escribo para contar lo jodido que está resultando, pero como dice mi amor @cerati, “ahí vamos”. Yo le añado “ahí vamos, pe”, bien peruanazo y me encojo de hombros, resignada, porque a mí nadie me pidió venir, porque yo escogí ésta vida y sé que se me vienen días meses y tal vez años jodidísimos.

Ahora, digamos que, en suma, nada de lo que viva acá puede ser más alucinante (en el mal sentido) que lo que ya viví en mi patria natal, a la que amo entrañablemente desde que tengo recuerdo y cuya infelicidad me ha golpeado desde siempre. Entonces, vamos aclarando que ya sé en qué me he embarcado y mil disculpas si piensan que soy una mala persona por que no estoy allá (porque estoy acá, claro), porque sigo opinando lo mismo (pero ahora sigo acá, insisto) y lo que es peor, pareciera que ando en otra (es que claro, estoy acá, again), hablando de coolhunters, música en francés y lo jodido que estuvo intentar entrar a ver el concierto de Metallica en el Festival del Été y como qué lejano me parece el tráfico de Lima, sus huelgas, su frío que cala los huesos (acá es verano, sorry, caray), sus marcas, sus políticos poláricos y toda la recatafila de cosas que hace el asunto pintoresco (y a mi la evasiva y mala de la peli), pero aparentemente intrascendente para una inmigrante como moi.

Pero vamos, qué jodido es vivirse sola éste asunto. Me han dicho “On fait comme ça ici” (así hacemos aquí) y me he tenido que resignar. De plano, porque si el ménage (mudanza) fuera en Lima, iba a casa de mis viejos a ser engreída un rato, tal vez corría al cine o planeaba darme una vuelta con las amistades usuales, o concertaba una cita -aunque sea por curiosidad- con algún prospecto que quisiera ofrecer una conversa interesante. Pero, ¡oh sorpresa! No estoy en Lima. Estoy en la villa de Québec, una linda ciudad, la verdad, con un clima loquísimo en cualquier estación, donde el ojo se te cae por todo lado (qué tal cantidad de cueros, santo dios) y donde la gente es gentil (al menos, he tenido siempre ésa suerte), pero no es casa.

Vivir sola es un reto que me he empeñado en vivir, para aprender. Más bien, para crecer de una vez, en el buen sentido. Hacerme responsable de mi misma, en todo el significado de la frase. Es decir, si una no ha tenido la suerte de matrimoniarse o siquiera encontrar perro que le ladre, es la opción más decente. Encargarse de una. Aunque a mi se me hace, que con compañía o no, es el asunto más digno, siempre. Y bueno, amore, ahí vamos, pe.

¡Es el fin!

¡Es el fin!

 

equipaje

En tránsito.

Hace poco más de tres años, empecé una aventura, cuya primera parte ha terminado hoy. Decidí migrar.

 

Al igual que todos los que deben irse -de manera obligada- del país, el proceso empieza desde mucho antes de la acción de tomar un avión o cualquier otro transporte. Mucho antes, incluso, de decidirlo. A algunos pocos les sobreviene el asunto de manera tan rápida, que es como un trasplante salvaje y la adaptación es odiosa. No ha sido mi caso.

 

Diré, como siempre he dicho, que mis ansias de cambio vienen desde 1988, año en el que me aburrí como nunca y pensé en que era una verdadera marciana viviendo en una caótica ciudad. Lo cierto es que era una post adolescencia contrariadísima y controladísima. Luego de aquella decisión, mi vida fue una búsqueda de vocación profesional y de modos de expresión de ésta Legión que es mi mente inconforme, educada sólo Dios sabe para qué tipo de sociedad o motivo, pero siempre ahí, mirando críticamente todo.

 

Sobreviví a las peores épocas económicas peruchas, donde tuve los empleos más mediocres que alguien pueda imaginar, pero también la experiencia de vida para valorar el hecho de poder cobrar un sueldo y felicitarme por cómo tu autoestima sube por ello. Tuve que soportar todos los tipos de jefes, de los que te ignoraban, a los que te insultaban, sin importar la edad o el sexo o tal vez la caridad humana inexistente.

 

Sobreviví a los pésimos amores (en parte, mi culpa por no saber escogerlos), a los pésimos “amigos” y a la depresión que sus pérdidas me producían. Aprendí a discernir, a proteger mis ansias, a observar.

 

Sobreviví a las enfermedades -felizmente pocas- a la búsqueda neurótica de la belleza, a las modas, a los panfletarios. Tuve suerte.

 

Hace tres años que he venido sacrificando los fines de semana (sábados y domingos por las mañanas, incluidos), las salidas con mis amigos, el acceso a algunos caprichos tecnológicos, gastronómicos, culturales. Hace tres años que vivo “proyectando” la escena en la que entrego mis documentos a la sección de migraciones de aquel aeropuerto y cruzaré los dedos para que todo salga bien.

 

En todo este tiempo, no sólo invertí el dinero que exige una cerebral preparación para cambio de locación; invertí mi tiempo y mi corazón. Todo, en búsqueda de éste sueño, en el que me he involucrado y en el que no quiero fallar.

 

Debo, entonces, disculparme de todos aquellos de los que no he podido despedirme; disculparme de aquel amor que me hizo dejarle; de no haber seguido luchando por labrarme un “futuro” en Perú, cuando eso fue en mis pasados veintes, pues estoy en puros “ahoras” y la verdad, ya no estoy para dancings. Pido perdón por irme, por no persistir cargosamente, pero es que así es cuando se hace lo que debe hacerse; uno se manda, con el alma en las entrañas y a ver qué pasa, pues una crece, intentará reproducirse y es inevitable que muera. Pero los que se quedan, están en mi mente.

 

Siendo más prosaica, es una joda emigrar. Perfeccionar un idioma, estudiar otros dos (a veces casi simultáneos) con sus respectivos exámenes de suficiencia (algunos, tomados un par de veces), conseguir todas tus constancias de empleo (I mean, all), hacer todos los trámites inimaginables para demostrar que no eres una oportunista, ni una mentirosa y mucho menos, delincuente. Traducir todo lo anterior en papelitos que les dice a “ellos” que es cierto… Hacerte todos los exámenes físicos que existen y juntar tus ahorros, al borde de parecer indigente, porque sabes que debes sobrevivir allá adonde vas.

 

Alguien dice que las oportunidades no caen del cielo. Se fabrican. Se lo creo, porque durante éstos 3 años, mientras me he privado de muchas cosas -entre ellas, mi sueño- he vivido pensando que me lo merezco, mella. Merezco dejar el sobresalto y la incertidumbre de toda mi vida hasta el momento. Sin embargo, les deseo a todos los que están luchando, que tengan mis mismas oportunidades; mi feliz suerte de poder hacer lo que me gusta y que ser valorada por ello.

 

Mis ojos mirarán otra realidad. Enfrentaré otros retos. La Dreampicker que, sentada en la cocina de sus padres hace más de tres años, decidió que “era el momento” no es, ni por asomo, la Dreampicker que les escribe ésto. Tampoco será la misma, aquella que escribirá desde Québec o desde donde el viento la lleve. Porque el objetivo, ahora más que nunca, es reinventarse. Es florecer.

 

No es el fin, jamás. Es el glorioso comienzo. ¡Nos vemos, desde el otro lado!

 

Buscando Hogar

Buscando Hogar


Gran Venta de Arte

Por motivos de cambio de locación, tendré que ir ligera de cosas y por consiguiente, estoy vendiendo algunas: mis pinturas.

Para quienes ya se han dado la curiosidad de fijarse en todo lo que hay en ésta página, sabrán que ya me encuentro vendiendo en Novica, pero ésas piezas no se encuentran en mi poder, así que la verdad, no me preocupa, porque están bien cuidadas, así sea con nuevos dueños o en las bodegas refrigeradas de la tienda.

Debo encontrarles casa a todos mis otros cuadros y por ello, los costos son absolutamente competitivos (pregunten nomás a la competencia). De más está decir que fueron hechos con muchísimo amor y que cada uno tiene una historia pequeña que contar. Me duele no poderlos guardar pero, a donde voy no hay lugar disponible. Sé que estarán con personas que los cuidarán mucho y que los disfrutarán, tal y yo como cuando los hice. El dinero me vendrá absolutamente bien, pues lo preciso a dónde voy.

¿Me pueden ayudar, cuidando de ellos?

Si ven alguno que les guste, me contactan vía mail (dreampicker06@gmail.com) o vía Twitter @dreampicker, o también pueden preguntarle a @claudics, quien sabe cómo es, si no me encuentran online.

Es una pena decir que sólo podré vender mis piezas a personas de Lima, en una fecha que no pasará de la primera semana de abril . Mi logística es bastante limitada y pido disculpas por ello.

De antemano, mil gracias por su apoyo.

 

Un Viaje (again)

Un Viaje (again)

danzarin

Cuando dije “Todo está perfectamente planificado” arrancaron en sonoras carcajas, mi hermana y mi madre. Evidentemente, les divertía mi neurosis para programar todos los eventos de un viaje sencillo al interior, que básicamente podrías hacer mochila al hombro, tomando bus en Fiori. Se partían de risa, literalmente, al verme coordinar hotel, taxi que nos llevaría a diversas partes de la ciudad, hoteles en otras ciudades, horarios en los que salían los buses y recontra revisar los horarios de la salida del avión. Me sentí ridículamente digna, pero todo tenía su explicación…

Para empezar, iba con mi padre que, en la práctica es como ir con un niño de 10 años. No, no es por que sea un inútil, es por que simplemente no le interesan las nimiedades como check in, arrastrar equipaje, registrarse en hoteles, echarse blockeador, etc. El va con su mayordomo/cuasi valet y ése soy yo.

Luego, está el asunto familiar de los viajes contrariados, bueno, no tanto. Aquello de “vamos a donde nos lleve al viento” es genial, cuando vas acompañada por un macgyver de los viajes, pero no por nosotros. Aún recuerdo aquella vez en la que di varias vueltas en el centro de Santiago de Chile, con mi madre, intentando encontrar un restaurante subterráneo de oficinistas.

-Okey, pero dime, ¿estás segura que es por aquí?- yo, por cuarta vez, con un fenomenal dolor de pies

-Bueno… si.. era por aquí…- entonces, mi cerebro tuvo un destello racional…
-Esteee… y hace cuándo no vienes a Santiago, ah?
-..hace unos 9 años…
-…!!!

Caigan en la cuenta que en todo ese tiempo, el fucking restaurante habría desaparecido o el lugar donde ella creía que estábamos era absolutamente random. Repetir el truco hasta desesperar a la acompañante, por favor.

Ergo, me dije, cual Scarlett O’Hara, mano en alto hecha puño y con cara de sufrimiento (y pendejazo dolor de pies que ni qué) que NEVER AGAIN salir por un lugar que desconozco, sin hacer mis previas averiguaciones antes. Eso incluye, por supuesto, revisar el boleto de bus/avión no vaya a ser que el asunto se friegue, como le pasó a la fabulosa Chochi, mi hermana. Parada ella y su marido en el mostrador de la aerolínea, no podían entender cómo carajos no figuraban en la lista de embarque, cuando era que habían llegado un día antes del esperado… osea, es genético.

Es decir, miré cuasi con desprecio a mi familia y encogiéndome de hombros, seguí con mis asuntos y de hecho, la pasamos lindo. Algo más de una semana, entre trámites y pequeños viajes en lo que el tiempo lo permitía. Con un calor descomunal, sin ventilador, con kilos de blockeador y repelente, al punto de pensar sinceramente en que, con tanto químico sobre la piel, estábame adobando o terminaría combustionando bajo el sol.

El viaje también presupuso un viaje interior. Una suerte de examinación en la que mi cabeza y mi corazón contemplaron un futuro alterno que no va a realizarse, pero que hubiera podido serlo, si yo me hubiera empeñado. Here we go again con aquel asunto de “hacer que las cosas sucedan”, en aquella terquedad por forzar lo que justo no debe ser forzado y dejar al abandono, lo que debe vigilarse. Miraba las cosas como si no existiera la línea que va marcando mi futuro inmediato y, en aquella burbuja temporal, me decidí a no perder el tiempo pensando en lo que dejo, pero viviendo cada instante, sabiendo que lo que viene es tan trascendental como el hoy. Encontré cosas buenas en todo lo que me rodeaba y logré disfrutar el estado contemplativo y la simpleza de aquellos que viven asombrados de las pequeñas cosas. Fue una experiencia feliz.

Entonces, cuando regresé, negra por el sol del Norte, miré a mi madre y a mi hermana y triunfante, dije “todo salió según lo planeado”. Esta vez no rieron. Me miraron un par de segundos y siguieron viendo Al Fondo Hay Sitio. En fin.

Tu Película Favorita

Tu Película Favorita

contrapicada

Sabía que tenía que escribir, sólo que no sabía sobre qué. Sólo se siente ésta necesidad insana que contar con éstos símbolos lingüísticos, las cosas que van pasando por la mente, por el corazón y por los ojos. Ya saben, las palabras son juguetes, pero las palabras también pueden ser pedradas, caricias, lágrimas estrujadas en la memoria de otros. Me fascina manipularlas, como lo hace el barro de un escultor, para irles dando forma, intentando explicar, en éstas pocas líneas, todo lo que va pasando por mi mente.

Tal vez podría empezar por decir que éste será el último post del año, mas no el último de éste blog. No tengo corazón para cerrarlo, a pesar de lo muy difícil que me ha sido actualizarlo algunas veces y lo doloroso que me presupone no hacerlo, pues, ¿saben?, escribir es mi vida. Me ayuda a caminar, como una muleta, en la realidad. Me aúpa, todas las mañanas, aunque no pegue una sola línea, porque los textos van dándose vueltas en mi cabeza, como moscas que no quieren dejar el mal olor de mis ideas, que se van venciendo si no las pego. Vaya, no pensé que iba a ser un post donde dijera panfletariamente mis principios. Bah. Pero ahí vamos y a algún lugar llegaremos, sólo déjenme pensar…

Ah si, un post de fin de año. Tengo unos días de merecidas vacaciones y he podido escribir aquí, para desear -a todo el que caiga a leerme- un año que viene, de película. Tu película privada, tu propio biopic. En ésta película, tu eres el actor principal y vas desarrollando un argumento, que es tu propia vida. Empiezas queriendo algo y sólo tú sabes si lo conseguirás. Nadie más que tú. Eres, pues el héroe -o antihéroe, dependiendo de tu posición en el mundo- que se levanta diariamente, se mira al espejo y se enfrenta a la realidad que te toca. El personaje principal, se enamora, odia, pelea, sufre, enfrenta y luego logra. Motivación para su caracter: el hecho de lograr sus metas. Imagínate el asunto…

Una gran toma contrapicada de tu rostro, épico, con el cielo, de fondo. Tu mirada al infinito y más allá. Tus ojos brillan, expectantes y tu gesto crispado indica que vas a empezar tu carrera. Como El día de la marmota, tu vida empieza, cada día. Despierta, cazzo. Despierta y camina.

Ese es mi fucking deseo. Que vivas tu vida con la plenitud del que nada tiene que perder, porque lo que tiene es así mismo, osea, el todo y la nada a la vez.

Feliz año. Nos vemos al otro lado…

La forma como decimos adiós

La forma como decimos adiós
Comer Rezar Amar

Comer Rezar Amar

Copión título de peli, Comer Rezar, Amar. Tal vez por que hay una versión asiática, donde una familia vive su vida alrededor de una mesa y los deliciosos banquetes que en ella se realizaban, se intercalaban con la resolución de sus problemas o el surgimiento de otros. En éste cuasi extraño homónimo cinematográfico, el personaje de Julia Roberts, que pasa de relación en relación, decide tomarse un sabático de todo y “encontrarse”. Como buena gringa, no le es posible encontrarse entre sus rascacielos y sus rednecks, sino que viaja a Italia, India y Bali.

Yo me pregunto ¿cómo “se pierde” alguien? ¿un día despierta uno y dice “miércoles, dónde me dejé”? O simplemente un día uno se queda olvidado en algún micro, o tal vez en el baño de algún restaurante o hasta en una cama ajena. Y entonces empiezan las contrariedades; uno se empieza a rebuscar los bolsillos, revisa la mochila, la cartera que usó el miércoles pasado, comienza a hacer un remember de todo lo que hizo aquel último día en el que recordó haberse visto por última vez. “Cielos, debo haberme quedado en el taxi que tomé para llegar a tiempo al trabajo, el martes…”

Luego, si es desconsolable, la pérdida, andas como alma en pena, literalmente hablando. Estás perdidísimo, te echas de menos. Te recuerdas siendo como eras cuando “estabas” y ahora que “ya no estás”, sientes el vacío de tu propia ausencia. Ahora, si eras un maldito imbécil y al perderte se fue la parte fea de ti, puede ser un buen negocio haberte extraviado, porque al final lo que no necesitas puede irse yendo para donde quiera y que lo pille un tren, digo. Pero si realmente te echas de menos y quieres recuperarte, porque sólo tienes un “tú” y una vida y qué diablos, te necesitas para vivir los siguientes 40 años, es necesaria la búsqueda.

¿Cómo se “encuentra” uno? Bastante roche hay en que se haya perdido, pero como anda de moda el asunto de “encontrarse”… Bueno, a algunos no les da tanta verguenza o tal vez se la han tragado y claro, se es necesario para sí mismo y etc. Otros, como el personaje de Roberts, se dan el viaje lejanísimo para descubrir que lo único que necesitan es vivir. Vivir, no es necesariamente terminar trabajando en el África o hacer ladrillos en Huachipa. Vivir es vivir, es hacer lo que tienes que hacer para que tu vida esté llena de las cosas que te gustan, de las que te hacen crecer. Con esa capacidad para decir “aunque no quiero, debo” y asumir, maldita sea, la madurez, sin perder el tercer ojo (mi favorito) que en verdad es mirar como un niño curioso, todo.

Encontrarse, curarse, vivir. El personaje de Roberts tiene el Spaghetti al Pomodoro con las penumbras deliciosas de Roma, el silencio de las meditaciones y el paisaje de Bali en los brazos de alguien que también tuvo un “encuentro” consigo mismo. Bastante fútil, bastante hollywoodense y bastante huequi. Al final, si te sientes perdido, te encuentras en cualquier lugar. Desde la orilla del mar más hermoso, hasta en el paisaje que muestra la ventana de tu propia oficina. A mí me queda el Metropolitano y tal vez, Huacho; palabras de @claudics que son absolutamente ciertas e hilarantes. Pero en verdad, me queda cualquier lugar, por mínimo que sea, me quedan los textos que no releeré, porque ahí di mi corazón, me quedan las fotografías que no borro aún, me quedan las costumbres. Me queda el futuro, que siempre me llama a vivir cada día, porque si algo que nunca pierdo, es la esperanza de mirarme al espejo que no tirará la toalla, que no me dirá “chau”. ¿Capici la idea?

En tanto, mi “encuentro” conmigo (contradictorio, porque nunca me perdí) , va lento, como siempre. Al menos tiene banda sonora y ahí te la dejo. A mí con pérdidas, coño. Siempre son hallazgos.

Algunos comienzos, pero ningún final

Algunos comienzos, pero ningún final
Amazing Manufactured Totems by Alain Delorme

Amazing Manufactured Totems by Alain Delorme

And here we are, en un nuevo dominio (algo provisional, la verdad), con una nueva fachada y un videillo. La motivación es la misma, obscenidad por que me sepas, así, críptica y extrañamente. Mi periodicidad depende de lo que tenga que decir, o del tiempo para decirlo. Mi corazón, mi hígado, en los textos que lees. Lo hago para acompañarte, lo hago para que me acompañes, mostrándote las cosas que me sacan de mis casillas, que me conmueven, que me llenan. Es cierto, para la inmediatez de mis pensamientos, está Twitter (que, seamos francos, no tiene desperdicio, pues te comparto mis lecturas y si lees tan rápido como yo, pues no pararías nunca); para todo lo demás está Mastercard, mis bitácoras anuales y éste lugar.

Luego, tenía que empezar ésta nueva etapa, con un videito grabado exprofeso, a modo de homenaje, para la noticia del año, que me echó literalmente de la cama: Mario Vargas Llosa y su Nobel. Una adolescente, leyéndole por primera vez, un primer texto. Una adolescente que me ha dicho un par de veces “yo quiero ser escritora” y ala, ahí la ponemos a prueba. Es un encuentro de dos dimensiones: el novel escritor, que empieza a plantearse el tema de narrar y el aprendiz, que comienza a llenarse los ojos, de todo. El entorno, mi paraíso de infancia. La sensación… deja vu, sinceramente.

Los premios sirven, no al escritor; sirven al lector, para motivarle a buscar los textos, analizarlos y encontrar en ellos, la calidad y el mundo del otro. Mi pequeña lectora acaba de toparse con ello. Modestísimamente, homenaje desde El Dedo Ilustrado.

PD. Se les agradece a @CarmenRosita y a Chucky, por su invaluable colaboración.

El amigo peruano

El amigo peruano

Amigos

María, mi amiga peruchaza como yo, con la que estudié la licenciatura, es de las de risa fácil, más fácil conversa y mucho más cariño. Es ella quien me suele enviar ofertas de empleo (aunque ya no las necesite) y me ha escuchado contarle mis frustraciones e historias. A mi favor debo de decir que yo también le he escuchado sus problemones, pensando en que es un arte oir y más humano el empatizar. Como sea, ella me envió este texto (el cual sinceramente no sé de dónde lo ha pillado) y me parece justo y necesario pegarlo aquí.

De ésta monse manera, el homenaje para los amigos mios, tuyos, suyos, nuestros. Los que, aunque pasen y no permanezcan, siempre te dejan lecciones de vida; ésta vida cortísima, que nunca debe dejar de ser plena.  Mil abrazos.

La diferencia entre un amigo cualquiera y un amigo peruano

Un amigo es alguien que nunca te pide comida…

Un amigo Peruano es la razón por la que organizas una comida.

Un amigo te pregunta cómo estás…

Un amigo Peruano te dice que te ves bien, te abraza y te besa.

Un amigo llama a tus padres señor y señora…

Un amigo Peruano llama a tus padres “mi Querido Señor” “Mi querida Señora”…

Un amigo puede que nunca te haya visto llorar…

Un amigo Peruano ha llorado contigo, por cualquier cosa.

Un amigo te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.

Un amigo Peruano se queda a dormir en una silla, a tu lado.

Un amigo te pide algo prestado y te lo devuelve a los dos días…

Un amigo Peruano te pide algo prestado y a la semana se olvida que no es suyo.

Un amigo te ofrece el sofá para que duermas.

Un amigo Peruano te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toda la noche conversando contigo.

Un amigo sabe unas cuantas cosas acerca de ti…

Un amigo Peruano podría escribir un libro con las cosas que le has contado de ti.

Un amigo te lleva aspirina cuando estás resfriado.

Un amigo Peruano te hace una sopa de pollo y los remedios que le enseñó su abuela. Y puede que hasta te haga ‘el avión’ con la cuchara, para que te tomes la sopa.

Un amigo toca a tu puerta para que le abras…

Un amigo Peruano abre la puerta, entra y después te dice: ¡Llegué!

Un amigo te pide que le hagas un café.

Un amigo Peruano pasa a la cocina y toma la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si no tienes.

Un amigo puede serlo por un tiempo…

Un amigo Peruano es para toda la vida.

Un amigo ignoraria este correo…

Un amigo Peruano se lo pasará a todos sus amigos pues se siente orgulloso de ser Peruano !!!