Category Archives: arte

Buscando Hogar

Buscando Hogar


Gran Venta de Arte

Por motivos de cambio de locación, tendré que ir ligera de cosas y por consiguiente, estoy vendiendo algunas: mis pinturas.

Para quienes ya se han dado la curiosidad de fijarse en todo lo que hay en ésta página, sabrán que ya me encuentro vendiendo en Novica, pero ésas piezas no se encuentran en mi poder, así que la verdad, no me preocupa, porque están bien cuidadas, así sea con nuevos dueños o en las bodegas refrigeradas de la tienda.

Debo encontrarles casa a todos mis otros cuadros y por ello, los costos son absolutamente competitivos (pregunten nomás a la competencia). De más está decir que fueron hechos con muchísimo amor y que cada uno tiene una historia pequeña que contar. Me duele no poderlos guardar pero, a donde voy no hay lugar disponible. Sé que estarán con personas que los cuidarán mucho y que los disfrutarán, tal y yo como cuando los hice. El dinero me vendrá absolutamente bien, pues lo preciso a dónde voy.

¿Me pueden ayudar, cuidando de ellos?

Si ven alguno que les guste, me contactan vía mail (dreampicker06@gmail.com) o vía Twitter @dreampicker, o también pueden preguntarle a @claudics, quien sabe cómo es, si no me encuentran online.

Es una pena decir que sólo podré vender mis piezas a personas de Lima, en una fecha que no pasará de la primera semana de abril . Mi logística es bastante limitada y pido disculpas por ello.

De antemano, mil gracias por su apoyo.

 

Tu Película Favorita

Tu Película Favorita

contrapicada

Sabía que tenía que escribir, sólo que no sabía sobre qué. Sólo se siente ésta necesidad insana que contar con éstos símbolos lingüísticos, las cosas que van pasando por la mente, por el corazón y por los ojos. Ya saben, las palabras son juguetes, pero las palabras también pueden ser pedradas, caricias, lágrimas estrujadas en la memoria de otros. Me fascina manipularlas, como lo hace el barro de un escultor, para irles dando forma, intentando explicar, en éstas pocas líneas, todo lo que va pasando por mi mente.

Tal vez podría empezar por decir que éste será el último post del año, mas no el último de éste blog. No tengo corazón para cerrarlo, a pesar de lo muy difícil que me ha sido actualizarlo algunas veces y lo doloroso que me presupone no hacerlo, pues, ¿saben?, escribir es mi vida. Me ayuda a caminar, como una muleta, en la realidad. Me aúpa, todas las mañanas, aunque no pegue una sola línea, porque los textos van dándose vueltas en mi cabeza, como moscas que no quieren dejar el mal olor de mis ideas, que se van venciendo si no las pego. Vaya, no pensé que iba a ser un post donde dijera panfletariamente mis principios. Bah. Pero ahí vamos y a algún lugar llegaremos, sólo déjenme pensar…

Ah si, un post de fin de año. Tengo unos días de merecidas vacaciones y he podido escribir aquí, para desear -a todo el que caiga a leerme- un año que viene, de película. Tu película privada, tu propio biopic. En ésta película, tu eres el actor principal y vas desarrollando un argumento, que es tu propia vida. Empiezas queriendo algo y sólo tú sabes si lo conseguirás. Nadie más que tú. Eres, pues el héroe -o antihéroe, dependiendo de tu posición en el mundo- que se levanta diariamente, se mira al espejo y se enfrenta a la realidad que te toca. El personaje principal, se enamora, odia, pelea, sufre, enfrenta y luego logra. Motivación para su caracter: el hecho de lograr sus metas. Imagínate el asunto…

Una gran toma contrapicada de tu rostro, épico, con el cielo, de fondo. Tu mirada al infinito y más allá. Tus ojos brillan, expectantes y tu gesto crispado indica que vas a empezar tu carrera. Como El día de la marmota, tu vida empieza, cada día. Despierta, cazzo. Despierta y camina.

Ese es mi fucking deseo. Que vivas tu vida con la plenitud del que nada tiene que perder, porque lo que tiene es así mismo, osea, el todo y la nada a la vez.

Feliz año. Nos vemos al otro lado…

Algunos comienzos, pero ningún final

Algunos comienzos, pero ningún final
Amazing Manufactured Totems by Alain Delorme

Amazing Manufactured Totems by Alain Delorme

And here we are, en un nuevo dominio (algo provisional, la verdad), con una nueva fachada y un videillo. La motivación es la misma, obscenidad por que me sepas, así, críptica y extrañamente. Mi periodicidad depende de lo que tenga que decir, o del tiempo para decirlo. Mi corazón, mi hígado, en los textos que lees. Lo hago para acompañarte, lo hago para que me acompañes, mostrándote las cosas que me sacan de mis casillas, que me conmueven, que me llenan. Es cierto, para la inmediatez de mis pensamientos, está Twitter (que, seamos francos, no tiene desperdicio, pues te comparto mis lecturas y si lees tan rápido como yo, pues no pararías nunca); para todo lo demás está Mastercard, mis bitácoras anuales y éste lugar.

Luego, tenía que empezar ésta nueva etapa, con un videito grabado exprofeso, a modo de homenaje, para la noticia del año, que me echó literalmente de la cama: Mario Vargas Llosa y su Nobel. Una adolescente, leyéndole por primera vez, un primer texto. Una adolescente que me ha dicho un par de veces “yo quiero ser escritora” y ala, ahí la ponemos a prueba. Es un encuentro de dos dimensiones: el novel escritor, que empieza a plantearse el tema de narrar y el aprendiz, que comienza a llenarse los ojos, de todo. El entorno, mi paraíso de infancia. La sensación… deja vu, sinceramente.

Los premios sirven, no al escritor; sirven al lector, para motivarle a buscar los textos, analizarlos y encontrar en ellos, la calidad y el mundo del otro. Mi pequeña lectora acaba de toparse con ello. Modestísimamente, homenaje desde El Dedo Ilustrado.

PD. Se les agradece a @CarmenRosita y a Chucky, por su invaluable colaboración.

Lunática

Lunática

Elisa Sonato

Vida agitada. El profesor de Italiano dice que soy un caso clínico; no puedo recordar nada en clase, pero mis examinaciones son buenas. La profesora de Francés me lanza a las cuerdas, tal cachascanista y me demuestra que mi instinto es bueno, pero mi memoria también es fatal. El profesor de Diseño Web me mira con reprobación cuando le pido que tenga en cuenta mis obligaciones contractuales y me deje menos tarea. El profesor de 3D se asombra de encontrarme en el laboratorio, a la hora puntual; se pregunta si es que yo duermo a la puerta de la clase. Me lo pregunto yo. Un par de amistades casi tiran la toalla, porque no logran encontrar el tiempo suficiente para verme o verles. Sin contar con mi propio empleo, que ya tiene su propia carga de stress, digamos que ahí nomás hay despelote que no tiene visos de calma. Calma y sangre fría.

Internamente -y ahora externamente, pues lo publico- me suelo lamentar un poco de que ciertas cosas tengo que hacerlas yo misma, yo sola. No, no hablo de aquellas actividades simplonas que algunas mujeres no conciben sin compañía – ir al cine, por ejemplo- sino de aquellas que suelen requerir más agallas y que a mi me tocan así, porque aún existiendo quien me acompañase, sé que igual tendría que hacerlas en solitudine o lo que es peor, por el carácter que los genes me dieron, teniendo que empujar a otro para que los haga. No es negocio, en ningún caso. En el primer caso, es mi negocio y qué diablos.

Resisto a mis genes y a millones de años de desarrollo evolutivo, para tomar el papel de damisela en urgencia, con pañuelito al aire y todo el rollo. Simplemente no puedo, caray. Me duele la conciencia y la precognición de mi propio ego, satisfecho, por to boldy go where no one has gone before y un largo etc. Me resisto a pedir ayuda, a levantar la mano y decir “estee, ¿me lo puede repetir, porfa?”. Me resisto -pero nunca gano- al embate del síndrome de abstinencia que me provocan ciertas ausencias; que tal vez nunca estuvieron…Me resisto y me pico, escorpión, con mi propia cola. Doy círculos y círculos. Pero voy en elipse, lo sé. ¿A dónde llegamos, los locos? Lo siento, Esther Vilar, pero tienes razón y estás equivocada. Las feministas también. Quiero ser liberada, liberadísima y pendejísima como las mocosas de hoy; pero cómo jala el monte, cielos. Mi cerebro funciona mejor para razonar que para recordar las conjugaciones en francés y los artículos en italiano. Quiero apapacho, en toda regla. Tremendo problemón.

Así, quiero contárselo a los 4 gatos que me leen (antes eran 3) y comentarles que yo, como siempre, quería hablarles de otra cosa. Hablar sobre temas de coyuntura, hacerme la panfletaria, telúrica y replética (por lo repleta de cosas qué decir), desgañitar, dar de escupitajos sobre los que se alucinan que saben todo -y cuyo asomo de duda inexistente me saca de quicio- o los que me pueden pintar de sectaria, racista, simplona o tal vez lloriqueante, porque miro desdoblada todo y encima, me converso sobre ello. Too complicated. A quién le importa.

El asunto es, como siempre, que le araño al presente, lo más posible. No tengo tiempo para decir más que ésto. El asunto es que me agota, en todo sentido. El asunto es que quisiera ése abrazo, ésa palabra, ésa sonrisa. Quisiera más papas fritas, una bebida helada, tal vez un set de canciones favoritas en la radio y un fin de semana donde tenga el tiempo suficiente para pintar y escribir poesías sin parar, viendo los felices dedos de mis pies, agitarse al son de la música. Quiero el silencio en compañía. En la suya, invariablemente. Maldita Primavera.

Muerte en Venezia

Muerte en Venezia

Los seres hermosos nos conmueven. Nos obligan a revisar nuestra propia humanidad. Nos miramos en ellos y nos encontramos torpes, insuficientes. Si es una hermosura externa, nos paraliza en el intento de asirla. Si es interna, nos causa sozobra extrema, porque descubrimos una dimensión inaccesible, de aquellos que, elevados, tampoco nos ven.

La hermosura en sí, que a algunos no importa y que a otros perturba hasta la raiz más profunda del ser, suele ser absolutamente ignorante de la adoración que percibe. Así debe ser, imagino. Porque aquellos que logran descubrir que son idolatrados, se convierten en monstruos voraces… Ahí es cuando aquella gracia se torna en suplicio.

Bendita hermosura, cuando llega e inunda. Sobrecoge, ilumina, incendia, pierde. Maldita la suerte de los que no somos hermosos. Sólo miramos, horrorizados, aquellos sueños etereos que no entienden nuestras mañanas grises y el hambre de todo. Aquí, legión, departiendo todas juntas, discutimos sobre la poca coherencia de convertirnos en polillas que nos quemaremos ante la luz de una presencia inefable. Imagino que así debe de ser, hasta que seamos consumidas. Para que no quede nada. Ni siquiera el rastro visceral del hermoso.

Me Sacan…

Me Sacan…

Bored With The Conversation - Scott Robinson

Bored with conversation – Scott Robinson

Bueno, este post iba a ser una lista. De hecho, algo larga y bastante ácida. Pero, prefiero hacerlo así, pegadito nomás, rabiando como siempre. Recuerdo que a muchos no les gustaba ése rasgo, de mi. Otros lo encuentran atractivo. Por mi parte no puedo decir más que así vienen en mis instrucciones: te chupas el limón o te largas. Es bueno decirlo.

¿Qué me jode últimamente? Sí, porque, si me lees con regularidad, sabes que paso del fastidio a la histeria, a la añoranza y casi nunca a la hilaridad -la que dejo para lo cotidiano, pero… wait, ahí hay tan poca gente- con lo que mis estados circulares sólo me pueden servir para que, de tanto en tanto, escriba algo que me salga de los ovarios y tu pienses que soy una loca de atar.

¿Qué me jode? Uff. Para empezar, el tráfico de mierda de Lima. Tener que vivir en el Apartheid que nos impone la poca decisión de una clase política que es una cloaca, lo que me hace querer pensar varias veces antes de salir de Lima Norte (donde trabajo y vivo) para ir a cualquier otro sitio, porque todo me toma 1hora de viaje; lo mismo que toma un avión de la capital hacia Arequipa. Luego me jode el descaro de los políticos, la mala educación que recibe el peruano promedio (lo cual le hace ignorante, atrevido y estrecho de miras), la lucha para mantenerme en un mercado laboral (con estudios y todo) mientras un bailarina de tecnocumbia logra viajar un par de veces al año a Europa y yo saco mi cuenta para saber si podré viajar a Huacho sin desbalancear mis fondos. Me revienta la gente que legisla sin saber de lo que habla, el que se siente indispensable, el que envidia y sólo remarca los defectos de los otros, el acomplejado que en todo ve un problema y aquel que se siente feliz por saltarse las reglas, afectando al resto. Me pone de malas el que diserta sobre algo, como si dijera la verdad de la milanesa y me subestime en el interin, el que no se da cuenta que marca los corazones y que sinceramente no estoy para bromas, el que esconde su corazón para mi, pero se lo da a otra, el que jamás me ha de encontrar… me jode hasta cuando desaparece el teflón de las sartenes de casa, se acaba el papel higiénico, se acaba el capítulo de la serie que me bajé por torrent, no poder usar el puto bluetooth (y por ello tener que ir a servicio técnico), olvidar los tiempos verbales del francés, no poder ir al cine, ver como los peatones son imprudentes, no poder publicar un libro de poesía sin tener que dejar el pellejo, no tener el tiempo para pintar, tener que esperar a que los objetos que quiero comprar “me encuentren” porque, sencillamente, nunca encuentro lo que quiero hasta que ellos aparecen. Me saca de mis casillas que dejen las cajas vacías de cualquier cosa, en las estanterías o la refri, para que las eche yo a la basura, que la vecina barra todas las mañanas a la misma hora, con frenética fruición (para mi que tiene problemas sexuales) y que las mañanas empiecen a ponerse nubladas, resistiéndome a sacar las frazadas del closet, olvidar echar el insecticida todas las mañanas y recordarlo todas las noches, abrazar a mis dos almohadas y seguir sintiendo que estoy en la cama equivocada, en el año equivocado, con un absoluto LAG en esta vida que me alcanza, pero cuya canción no me gusta mucho, la verdad…

Caray, todo me enfada. Sólo unas pocas cosas me pueden hacer sonreír, por aquí; porque como ya te dije, lo cotidiano te es ajeno, siendo una proyección exagerada de lo que en verdad me da vueltas y el resto, que ya sabes siempre, se rellena. Deséame buena suerte, entonces.

Círculos

Círculos

Brevemente.

Todo es circular. El clima cambia, la gente cambia, los lugares son visitados por nuevas personas;  un día amanece luego de una noche y así, todo lo que se va, vuelve.

Se organizan las limpiezas, se echa lo que no sirve, se apresta para recibir lo bueno. Fotosintéticos (me incluyo) van intentando atrapar al sol, que se va a otro hemisferio…

Ultramar, entonces, tendrá los amaneceres que yo he compartido con mis sueños, durante todo este tiempo. Que sirvan para que las cosas sucedan. Bien con ellos. Sigue el dedo sobre la línea, sin salirse del texto, buscando las palabras y caminado -algo tímidamente- por donde nadie le ha llevado antes. Así es el camino, qué remedio.

En tanto, le pido a James que me abrace, mientras canta. Estamos mirando a la lluvia, comiendo chocolates y -si se deja- me pongo buena gente y le hago la calceta… y hasta la cena. La culpa es del primer frío. Me enternece. Enjoy.

De pronto, un ángel

De pronto, un ángel

En casa, la petit chucky está enferma, post Alicia. Tal vez Burton la onnubiló o simplemente le hizo mal el helado. Tal vez ha dejado de pensar que no sabe qué hacer con su vida. Hasta hace unos años quería ser cineasta. Con ese fin escribía el guión de una película. Paralelo a eso, dibujaba el story board.

Hoy la encontré dibujando corazones con alas y me provocó dibujarle este pequeño, en el pie. Nos quedó lindo. Por eso se los muestro.

Desde la Silla Ecléctica

Desde la Silla Ecléctica
Desde la Silla Eclectica

Desde la Silla Eclectica

Bueno, desde el blog Silla Ecléctica, en el que también colaboro, viene este video que, al parecer, el editor wordpress no deja pegar. El post es bueno y el tema viene a colación, por la nominación de Claudia Llosa y su crew a un Oscar.