Justificándonos

Imposible sacar cuerpo.
Imposible sacar cuerpo.

Un rasgo que suele definirnos es esa inefable capacidad para “sacar cuerpo” en las ocasiones más decisivas. El mejor medio para deslindar responsabilidades, en una manera sinvergüenza de demostrar que uno puede librarse de todo, si encuentra la forma. Tal vez, una manera esquizofrénica de no ver la realidad, aunque te pegue en la cara. Asusta y a la vez, demuestra “el cobre” del que se justifica.

Saca cuerpo el administrador judicial de un canal y no paga a sus acreedores y trabajadores; saca cuerpo un presidente regional sobre su incompetencia para prevenir una emergencia de salud; sacan cuerpo los ministros sobre el estudio de una ley que apremia; saca cuerpo una dirigencia indígena, sobre los excesos de comportamiento frente a la búsqueda de solución de su demanda; saca cuerpo un presidente que no entiende que vino a servir…

Saca cuerpo el funcionario público que atiende lentamente y sin ganas de servir, mientras tiene un colón de gente que espera ser servido; saca cuerpo el policía que cumple mal su deber y se deja corromper; saca cuerpo el maestro mediocre que culpa a su pobreza económica por su pésimo rendimiento; saca cuerpo el empresario que invierte diez lucas y quiere ganar mil, a costa de todos sus empleados mal pagados.

Saca cuerpo el padre que no protege al producto de su eyaculación feliz; saca cuerpo la mujer que decide dejarse vencer, por la razón que sea; saca cuerpo el que plagia en sus exámenes (en todo nivel educativo) y que pretende acceder a una acreditación feliz; saca cuerpo el que se hace dormido en el bus, mientras tiene a una persona mayor casi colgando a su lado…

Sacar cuerpo. Tan peruano. Tan latino, también. Tan humano. Qué difícil es asumir las culpas, adjudicarse las actitudes correctas y sobre todo, mantenerse clavado en el sitio. Allá los que se conforman con las justificaciones. Yo no me conformo, pues. Me joden las explicaciones. Me parece más honesto el reconocer los errores y con ello, sonarse los mocos de la realidad e ir adelante. ¿Tengo la culpa? La tengo, pues, carajo. Por no ser más honesta de lo que debo ser, por hacer malas elecciones y por no indignarme más seguido con aquellos que viven de modo autocomplaciente con sus vidas. Al final, soy igual que ellos. Me repugna, pero es la verdad.

A favor de todo, siempre habrá algunos que siempre tendrán los pantalones bien puestos. Por ellos, seguimos intentándolo. Seguiremos pateando a los pusilánimes, al menos por aquí.

Deja la inmovilidad, haciendo esto (si, seguimos insistiendo).

Lo que aprendí de ti

Tú, intentando sostenerme, como siempre.
Tú, intentando sostenerme, como siempre.

A dibujar y a pintar.

A leer, justo cuando mis propios juguetes ya me aburrían.

A montar bicicleta (y tú no sabías montarla, nunca aprendiste, así que me sujetabas con ilusión)

A tomar micro.

A tener en cuenta que el dinero no da la felicidad y que en verdad es un medio para conseguir otras cosas.

A trabajar con humildad y a hacerlo bien, en una.

Esa exagerada honestidad que muchas veces juega en nuestra contra.

A amar a pesar de los errores de los otros y no tener miedo al “para siempre”

A ser puntual.

A considerar a la biblioteca de la casa como un mundo excitante para explorar.

Que el fervor religioso no necesita aspavientos, sólo una relación entre uno y Dios.

A tomar las propias decisiones en serio.

A que es preferible ser impopular a hacer cosas que no me parecen correctas.

A disfrutar del silencio, del reposo, de una buena comida.

A querer a mi país, más allá de los lugares comunes, por lo que ha sido, por lo que es y por lo que será. A tenerle fe.

A enseñar, más con actitudes, que con palabras.

A aprender todo lo que me sea posible.

A aceptar que los demás son diferentes y tienen algo qué enseñarme, por más negativos que puedan ser.

A disfrutar en la pobreza y en la abundancia.

A reír  sin miedo del propio ridículo.

A entender que nunca estaré sola…

Yo no busco que los hombres que ame, se te parezcan. Tienes muchos defectos que a veces me enervan. Sin embargo, quiero que tengan tus notables virtudes. Pero principalmente, quiero que vean lo que me has enseñado. Ahora que tu cinturón camina guiado por tus hijos, que vas por donde te decimos y no te gusta, te pedimos que confíes. Confía. Tan mal trabajo no hiciste.

Viniendo de todas partes

Valle de Moche a las 4pm. Espectacular paisaje captado pobremente con una digital. Es para una cámara de cine.
Valle de Moche a las 4pm. Espectacular paisaje captado pobremente con una cámara digital. Es para una de cine.

Como Petete está agónico –y no puede salir a ninguna parte- he tenido que recurrir al asunto de sentarme a escribir “a la antigua”. Cuadernito en mano, por cualquier lugar que tenga a bien recibirme. Mil disculpas, entonces, por las pocas ganas de este texto (es que lele la mano) y sí, mucha intención.

El viaje.- Ningún viaje decente que se precie lo es, sin incidentes. Los míos incluyeron al único taxista que no sabía del concierto de Maiden, un amago de asalto, forcejeos inesperados en puertas cerradas a horarios inesperados, (era el personal de limpieza), amistades novísimas y casi tan distraídas como una; paisajes increíblemente bellos y oro, mucho oro.

Todo, unido a algunas certezas, a saber que viajar sola no es el big deal pero tienes que estar más mosca que nunca,; que siempre habrá alguien más asustado /atrevido que tú; que no hay nada más rico que estar a tu aire…

Por otro lado, debo decir que no pude elegir mejor destino. Chiclayo se perfila como el centro de una nueva ruta turística, que tranquilamente (sorry) puede competir con el ombligo del mundo (Cuzco). Según me han comentado los operadores turísticos, desde hace 3 años no dejan de recibir visitantes y los tours suelen salir repletos, salvo en temporada baja (increíblemente, Navidad), donde todo el mundo sigue pensando en otros destinos. Estos turistas son, en su mayoría, de origen interno; pero se están viendo llegar americanos y franceses. Ignoro el motivo.

Simulación del espectacular (y raro) enterramiento del antiguo señor, encontrado en Sicán. Para CSI.
Simulación del espectacular (y raro) enterramiento del antiguo señor, encontrado en Sicán. Para CSI.

El circuito turístico incluye las siguientes rutas (todas tienen link):

Huaca Rajada y museo de sitio

Pirámides de Túcume y museo de sitio

Museo Sicán

Museo Tumbas Reales de Sipán

Bosque –santuario de Pómac (incluye ruinas)

Museo Brunning

Por supuesto que hay otros circuitos “alternos” que incluyen Monsefú (artesanías), Zaña (ruinas de la antigua ciudad), Ferreñafe (y sus restaurantes espectaculares), el recontra viejo muelle de Pimentel (y sus caballitos de totora) y la obligada visita al gran mercado de la ciudad, sobre todo en su zona de herbolaria (“mercado brujo”), que siempre está repleta.

Harto, ¿verdad?

A Chiclayo le faltan servicios. Un par más de buenos restaurantes típicos, más cafés, una buena librería, más semáforos (estrenan unos pocos y el tráfico ya se pone caótico) y centros de información para el turista. Aquí me detengo un poco. El peruano no está acostumbrado al buen servicio. ¿Algún chiquitrauma? No lo sé, simplemente no lo está; ni para darlo, ni para recibirlo. Se come bien, se bebe mejor, pero con los ojos cerrados. Pimentel, por ejemplo, tiene unos restaurantes realmente chinganosos. Es probable que la comida se buena, pero yo no me tomo ni una chela ahí (bueno, sí me tomé una, pero me invitó el guía, ¿ok? Puristas…). Si el producto (la ruta turística) ya existe y es bueno ¿porqué no mejorarlo? Ojala la demanda creciente obligue a los operadores turísticos, los hoteleros y restauranteros, los gobiernos locales y el regional, a dar un mejor servicio y sobre todo, les haga caer en cuenta que esta industria huachafamente llamada “sin chimeneas” sea capaz de balancear movimiento económico con el caprichoso clima que tiene el norte y sobre todo, dar más chamba a más gente que depende únicamente de la agricultura para sobrevivir. Ganan todos pues. Ellos, que se llenan de ingresos y los turistas, que ven algo más que el trajinado Machu Picchu. C’est la verité.

Más fotos, aquí.

—–

El discurso.- yo, no sé ustedes, pero mis dosis de Ranitidina han subido ayer. Era previsible con el esperadísimo discurso del expresidenteaundelincuente, totalmente desfasado, propio de alguien que vive en una realidad alterna o probablemente en auténtica negación, sintiéndose el patriarca de una dinastía de gobernantes y dándole la contra a su propio abogado (sí, ese pelma que nos tuvo semanas escuchándole sus cantifladas) cuando él dice que se encargó de la lucha antisubversiva “personalmente”, mientras el piquichón trata de demostrar que su defendido era el jefecito, pero no sabía nada. Chale. Algo que me ha quedado en claro, al final; es que la justicia peruana se manda un porotazo si ese delincuente recibe todo el peso de la ley y con eso, que tiemble AGP, que está pasando piola (la gran mayoría de las víctimas de la violencia fueron de su gobierno) con tanto discurso demagógico que nos trae dejavus horripilantes con lonchera de pan popular y plátano aplastado en bolsa de leche Enci. No me jo…

Nos leemos.

Ps. No quiero ser reiterativa, pero TIENEN que visitar el museo Tumbas Reales. Sólo ésa travesía, merece el viaje completo a una ciudad ventosa y calurosa como Chiclayo. Ah por cierto, casi todos los hoteles tienen wifi… y para los cargosos capitalinos, hay un par de malls, con Starbucks incluido. Agora sim, chau.

Cosas que no te pasan cuando estás en tus cinco sentidos

Dulcemente idiota. Here I am.
Dulcemente idiota. Here I am.

Caray, estoy muy distraída últimamente; y cuando eso sucede, me distraigo con todo.

Hace una semana me fui a recoger unas traducciones oficiales al centro de Lima. Regresaba, linda yo, cuasi desfilando por el Jr. Miroquesada. Era hora punta y la gente estaba full, caminando tan apurada como yo. Realmente mucha gente. No sé en qué momento de mi ensoñación, me tropecé con una barreta erguida, que pertenecía a uno de esos tachos de basura suspendidos (como la foto), pero sin el puto tacho.

Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.
Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.


Había tanta gente y yo estaba tan ensimismada en mis propios pensamientos, que no lo vi. Lo juro. Más que dolor, sorpresa. Asumo que si hubiera sido hombre, me hubiera dolido como la mella. Adiós catwalk de Dreampicker con cabellera suelta al viento, misma propaganda de tele. Hello a muchacha tonta que casi se saca la michi en la esquina de El Comercio. Escuché, como fondo, el usual efecto de sonido del rigor: un par de patas que dicen algo así como “uyyyyyyy” y luego de sentirme ridícula, seguí caminando, muy digna, como si nada hubiera pasado.

El moretón de mi pierna es parecido a la veta de una papa andina (ver foto, también) y está en una zona tan alta que no la puedo mostrar (los chicos de mi oficina se han sentido decepcionados de no poderlo ver) a nadie.

Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.
Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.

Mi madre llora de risa cada vez que le recuento el incidente. Ella, siempre, tan supportive.

Eso sin contar con que las traducciones hechas y pagadas deben ser rehechas, pero ese tema para otra conversa (y eso es algo que mi madre no sabe, tampoco) y otro coraje.

Ya son dos las veces que he estado a punto de caerme estrepitosamente, en menos de un mes, a la salida de mi trabajo. Ambas veces ha estado alguien lo suficientemente cerca –una de esas veces, mi jefe- para poder sostenerme. En ambas, el consabido “uyyyyyy” de los presentes.

Imagino que nos viene de familia. Chochi hizo una salida triunfal de una entrevista de trabajo en el Hilton de Québec, de la misma manera: con patinada de media cuadra. Hey, yo recuerdo que hice exactamente lo mismo, años atrás, cuando llegaba a otra entrevista de trabajo. Osea, genético. ¿Serán los “nervios”? ¿El dólar, que sigue subiendo? ¿La proporción entre cuerpo y los kilogramos que aguanta el pobrecito piececito de tamal? ¿La primavera, que ya pasó? Cómo saberlo.

A mí me suele dar una risa incontrolable cuando me pasan estas estupideces. Suelen ser tan raras, que inmediatamente hay una especie de efecto de desdoblamiento en mí: logro verme cayendo, en un efecto tan ridículo que sólo me provoca reír. Luego sobarme, adolorida, claro.

Es como si estuviera caminando, pero sin conciencia de dónde estoy, a dónde voy ni porqué estoy haciendo las cosas. Pero bueno, la risa me dura un tanto, últimamente. Me jode andar distraída. No tengo tiempo, no tengo tiempo, no tengo tiempo. Tengo que tomar un complicadísimo examen de inglés, licenciarme (luego de eso, por mi mare, tendrán que llamarme “licenciada Dreampicker” mínimo) y mil asuntos contractuales que deben morir sí o sí, antes de que el verano real termine.

Entonces, promesa: no soñar en horario de oficina… o de trámites. No quiero perder una cuenta o caer dentro de un buzón…le tengo miedo al agua.

Chau.

Posteo de Año Nuevo

Generalmente me paso de largo estas fechas en el blog (el año pasado sólo escribí algo sobre la navidad, creo) y aburridamente escribo mis resoluciones de año nuevo en mi bitácora personal, que reviso diligentemente para decir, “caray, no me acordaba que había escrito eso” y como dicen por ahí, chimpumpantortillaspapas, encogerme de hombros y plantearme otras nuevas metas, pero igual de inútiles que los anteriores.

Este año mejor no planeo nada (ya tengo demasiados pendientes como para agregarle harina al asunto). Más bien, en lugar de resoluciones, planto mis deseos para el 2009…no es un ranking, pero creo que están todos… para cosas globales, mejor consulten a Pepi Patrón.

1) Que mi hermana (a) La Negra, reaprenda a cocinar. La verdad que este año nos ha torturado con su onda vegetariana, vesdística y sinceramente incomible. ¿Dónde quedó la muchacha que hacía tan rico Cau Cau, la Causa de pollo y el guisito Norteño?? Debe estar en trance, intentando averiguar recetas sin carne, en sus otras encarnaciones.

2) Que mi sobrina (a) Chucky, deje las cosas que agarra, en el sitio original. Es posible saber su rastro por un lugar, por el tiradero que deja. Digna hija de la Negra… ah, y que aprenda la tabla de multiplicar y las reglas de ortografía antes de llegar a la secundaria…

3) Que mi tía Margot – que pesa como 160 kg y que sólo sueña con la siguiente comida- llame a los bomberos antes que a mí, cuando se haya resbalado y no pueda levantarse. Juro que me tendrá que ver un kiropráctico, porque aún me duelen las junturas, de intentar ponerla de pie. Además los bomberos son más rápidos que yo.

4) Que Pedrito (el marido de Chochi) nos entable una conversa-disertación de 3 horas y media, que nada le cuesta; en lugar de pasársela muriendo de risa cada vez que nos reunimos. Digo, ¿somos tan graciosos, oie?

5) Que Chochi logre que Pedro sea capaz de quedarse hasta el final de una reuna – té de tías, sin querer saltar de un balcón, al vacío.

6) Que el tiempo me alcance para tener más reunas con mis amigos. Soy una amiga cometa, también, Milton.

7) Que el webmaster de mi oficina, ordene su escritorio de una puta vez, sin que yo tenga que estar haciéndole insinuaciones sobre el tiradero que tiene… pero sobre todo, que este año nuevo, pueda dormir (es padre primerizo de gemelos y tiene unas ojeras de mapache), ¡pero NO en horario de oficina!.

8) Que mi madre piense positivamente sobre todo lo que le ocurra. Su madre era sabia para eso, qué tal mujer. Que atraiga lo bueno, hablando sobre lo bueno. Al comienzo, parece psicótico (bonitoooo, todo me parece bonitoooo) pero luego funciona.

9) Que mi padre deje su estancia en Melmac y que de cuando en cuando, nos escuche una conversa completa. Qué fastidio es tener que explicarle todo de nuevo, sólo porque está más al pendiente del episodio del Gran Chaparral que de esa horrible erupción que le salió en el brazo a mi vieja…

10) Que mi hermano y su pareja se acuerden que somos parte de su familia. Dear, es inevitable, forever and ever y etc. Salvo que él quiera cambiar de apellido, que es algo que siempre dijo que haría al graduarse, cuando estaba en sus teens…

11) Que el ambiente laboral de mi trabajo mejore, solamente. Que el diálogo prevalezca y que sigamos chambeando como una maquinaria recién engrasadita. Que las trabas desaparezcan y podamos demostrar de qué estamos hechos. Yujuuuu!

12) Que mi jefe sea espontáneo y haga los trámites para que me aumenten el sueldo, sin que yo se lo pida. Que haga lo mismo para mis chacales.

13) Que el Pen Club Perú me postule al Novel (caray, es broma) y que este año que viene SI pueda publicar el dichoso poemario que se está hongueando en un cajón.

14) Que no existan atolladeros en Lima Norte. Que no parezca un viaje interprovincial ir desde Los Olivos hasta Miraflores.

15) Que en los cines de Lima Norte se puedan ver las mismas pelas que los de Miraflores, en idioma original. Ke no suban los combos.

16) Que la gente de Lima sea más limpia, menos hipócrita y más puntual.

17) Que Castañeda baje en las encuestas. Me siento en una realidad alterna, donde nadie se da cuenta de la jugada de este inútil.

18) Que Alan García quede con los mismos márgenes de popularidad que Toledo al irse, a ver cómo le cambia la cara de idiota que tiene.

19) Que se haga una bienal de Arte en Lima, como las de antes. Que me dejen exponer en ella (esa sí no es broma).

20) Que El Comercio aterrice, porque últimamente sólo está sirviendo para envolver tamales. Que se abstenga de decir qué es culturoso y qué no. Que deje de lamerle el culo al gobierno de turno.

21) Que el poder de los Bloggers suba como la espuma, pero no se desvanezca como ella. Que eso no los envanezca.

22) Que me saque la Tinka antes de fin de verano. Ya tengo dispuesto en qué lo gasto y hasta quién irá a cobrar mi boleto…

23) Que mi dentista no me saque la mugre, este verano. Me ha hecho llorar en todos los idiomas, de dolor y financieramente.

24) Que la iglesia evangélica que está a la espalda de mi casa, se mude para otro lado (opuesto en la ciudad) y que los vecinos dejen de escoger las 3am para charlar y chancar lata. Ya estoy harta de gritar como una enajenada una madrugada sí y otra también.

25) Que el sexo opuesto se avispe. Digo, una aquí la cosa está bien aburrida, oe. ¿Dónde los atrevidos, los siempre listos (mismo scouts), los que nunca se rinden? ¿Sigue siendo el pollo con hormonas? ¿El agua tratada? ¿Es porque Perú nunca va a un mundial? (y eso me lleva a …)

26) Que el fútbol perucho y toda su parafernalia, salga del hoyo o se vaya a la mismísima mierda de una vez. No es posible que el ejemplar masculino peruano se convierta en una suerte de tullido mental cada vez que estos losers salen a perder en cualquier cancha y peor, justificarse de infame manera. Piedad (ahora estoy de rodillas) Señor: mándalos a un mundial o haz que las mujeres procreen mismo Virgen María, porque la verdad es que es un desperdicio de genes ver a tanto tarado. Amén.

27) Que los sueños nos sigan encontrando. No nosotros a ellos, ellos a nosotros. Que nos despierten, sonrientes, nos abracen, nos halaguen, nos terminen amando. Somos ganadores -y aquí me acuerdo esa historia que somos el producto de un espermatozoide poderoso, que cruzó la barrera, entre millones de otros que jamás llegaron (seee, cursi Miguel Angel Cornejo dixit, pero es la neta)- tons, merecemos el mundo entero, si es posible.

Luego, me ha salido una lista larga. Pero creo que lo vale. No pudo ser menos, pero pudo ser más. Un beso y un abrazo para los que postean, para los que leen en silencio, para los que joden, para los que se cagan de risa (y luego me lo cuentan), para los que recién llegan, para los que les pareció torreja y para los que son buenos leyendo entre líneas. Estamos siempre. Es una adicción.

Feliz Año.

Solas a los 30s


La “Doña“, claro representante de que a los 30s y más, una se la puede pasar de película. Lo saqué de aquí.

Teniendo en cuenta lo traumático que puede ser para las mujeres (más si son latinas) el entrar (y probablemente salir) de esta década, es bueno que sepan las ventajas de vivirla, en pleno siglo XXI. Hace poco menos de 40 años, estábamos condenadas a ser un esterotipo, mismo Happy Days. Sin quemar mis brasieres en el caño (caracho, los necesito, ok?), he elaborado la lista que ahí les va.

  

         Duermes del lado de la cama que te pega la gana.

         Comes lo que quieres, a la hora que quieres y donde sea.

         Vas a ver la peli que se te antoje, llegas al horario que se te antoje y comes todo lo que se te pueda ocurrir. No te haces bolas por el tipo de pela que vas a ver y no te interesa buscar “asientos conjuntos”

         No tienes que parecer una barbie para irte a chambear. Basta con que tu ropa esté limpia y te sientas cómoda.

         No tienes que conjugar tus horarios para “atenderlo”

         No tienes que “atender” a nadie.

         No tienes que darle explicaciones a nadie sobre lo que haces con tu tiempo

         Te libras de conocer a “sus amigos” y esforzarte por caerles bien.

         Cero angustias por un “yo te llamo” y que no lo haga nunca. Es más, te das el lujo de prometer que llamarás y nunca lo haces.

         Cero angustias por “¿qué fue exactamente lo que me quiso decir?” cuando lo más probable es que sea justo lo mismo que dijo.

         Tus rollos de la panza se te salen amablemente  y no hay nadie que te los quiera pellizcar, en plan sexy.

         Exploras todas tus cavidades sin dar asco al otro.

         Te cagas de risa de las parejas cariñosas.

         Te compadeces tiernamente de las parejas feas.

         Cenas lo que te provoque, en un sitio cool.

         Sonríes contenta mientras la gente de la mesa de al lado siente recontrapena por ti: los tristes son ellos, que no entienden que este es el siglo XXI y no has nacido pegada a nadie.

         No buscas empatizar con la gente, cuando das tu opinión.

         Eres dueña de tu cuerpo, de tu plata y de tu mente.

         Puedes llorar a moco tendido por un comercial de tele y cagarte de risa por una peli porno.

         Fantaseas sexualmente con todos los hombres del mundo, sin dolor de conciencia.

         Dado que ya sabes la importancia del lenguaje corporal, sabes que NO DANDO NINGUNA SEÑAL es la justa manera de atrapar a las moscas. Ergo, te regodeas en aparentar que nada te interesa.

         El sexo casual se convierte en eso mismo, para susto del occiso (¿Queee? ¿Ya te vas?? ¿Porqueeee??!!)

         No te conquista una mirada bonita (ni muchas cosas más), sino la capacidad para sostener una conversa inteligente por más de 10 minutos.

         No te ilusionas simplona y visiblemente. Lo haces en silencio y te toma 10 minutos, luego de los cuales, vuelves a la normalidad.

         Empiezas a tener una respuesta para todo.

         Los hombres jóvenes te encuentran fascinante por lo anterior.

         Los hombres mayores o iguales te encuentran peligrosa, por lo mismo.

         Tus padres aprecian tu opinión.

         Finalmente, descubres que la felicidad no es más que la capacidad para disfrutar el presente, y estar consciente de ello.

 

Lo digo con conocimiento de causa. Cumplo 39 el domingo.

Pd. Chucky me dice “te he hecho un regalo con mis propias manos”. Ay, yo la quiero, pero a veces hace cosas bien torrejas. Le he pedido que me compre un kg de pan roseta, a cambio. Casi llora. Bueno, entonces, regalo que ha hecho + pan rosetta o un baguette recién horneado. Un regalo simple, útil y efectivo. Qué rara que soy.


Ok, no puedo ser una isla.


¡Mecachis!

 

Me zumban los oidos desde hace más de un mes. Nuevamente, he vuelto a amanecer con la mandíbula apretada, en rictus de ansiedad, e intuyo que probablemente me haya mordido, dormida, porque la semana pasada me dolían dos zonas diferentes de la lengua.

 

Parece imposible no relajarse sin tener que escuchar por cualquier lado las noticias o los problemas cotidianos. Mi hermana se fue a trabajar a Arequipa el fin de semana y me dejó encargada a Chucky. Es asombroso cómo ellas solas pueden contribuir a que mi colon irritable llegue a su máxima expresión en minutos. Entonces, no hay terapia, pepa o incienso que valga.  Lo siento, pero estoy de malísimo humor, ya que me pasé el fin de semana haciendo de madre sustituta, con todo lo que eso implica y teniendo en cuenta a mi hermana y su “crianza pedagógica”, que le hace creer en que a un “niño índigo”  no se le debe disciplinar. No me joda.

 

Ergo, ¿ya dije que estoy de mal humor?

 

Bueno, entonces, ya que diablos, comentaré unas vainas que me tienen pensando:

 

  1. El roche de los petroleros.- Osea, ¿es posible que alguien se asombre de tamaña cochinada? Ja. Lo único novedoso ha sido que ahora SI los graban. Si pues, es todo un problema sobre corrupción y otro problemón sobre la privacidad. Sinceramente, espero que todos se pudran en la cárcel (aunque si eso empieza antes, no hay problema). Yo me pregunto ¿Cuál es la intención de tener tanto dinero? ¿Implantes capilares para todos? ¿Cirugías plásticas? ¿Vacacionar en la Costa Azul? Soy una pánfila, pues no me imagino para qué, tres viejos asquerosos querían tanto dinero… tal vez para sus panteones, porque no hay crédito en el otro mundo…
  2. La bocona en caja.- Ya pues, ¿es la misma gente que va a las presentaciones de los libros del tontorrón? Por mi mare, qué idiota es el televidente peruano. Pendientes de la loca ésa, teniéndole pena. Probablemente le haga bien el encierro, pero lo dudo. Tiene plata. Encima, cuando salga, se sentirá (como bien dijo una de las entrometidas) la Micaela Bastidas del periodismo. WTF?!! Cielos, espero que el fin del mundo llegue antes.
  3. Amnistía para los milicos.- Recién se dan cuenta los medios… pero ¿acaso nadie ha escuchado los discursos del 8 de octubre? Andaban en plan conciliador, chupamedias y francamente, me dieron vergüenza ajena. Si pretenden zurrarse en las disposiciones sobre los delitos de Lesa Humanidad (que no prescriben), el roche será mundial. Estas notas de prensa tardías me hacen sentir con que vivo en la Dimensión Desconocida
  4. El Feisbook y los incondicionales. Ok, ya me inscribí en esa idiotez. Nunca dije que iba a “mantener contacto”. Lo curioso (que me recontra jode, by the way) ha sido ver cómo me han contactado esas ex compañeras de estudios a las que nunca les importé, salvo para aprobar los cursos. En fin, les deseo buena suerte… bien lejos. Cuando me acuerdo todo lo que pasamos y cómo me dejaron de hablar- debe ser porque yo no le entraba a la “vaina”- cuidándoles las chompas… Sólo los loosers necesitan ayuda extra para aprender a pensar. No me arrepiento de no verlas. Mmm. Ameritan un post, ñaca, ñaca.

 

 

Iba a quejarme sobre el trabajo y mi sueldo. Sorry. No puedo. Mi jefe lee mi blog. XD

Posteo tardío de un día de feria.

foto de aquí

Como siempre, leyendo cosas por ahí, me quedé pensando en las cosas que suelo ver, algunas sumamente trascendentes para mi estancia en este planeta, que suelen pintar a la especie humana de manera que sólo puede ser descrita como desconcertante… osea, que me descomputan, caray.


 Ese domingo me armé de valor y crucé media Lima para llegar a la Feria Internacional del Libro de Lima. Era el último día y yo iba por dos buenos motivos: primero, para ver las “nuevedades” de la feria, segundo, para intentar inculcarle a Danigot el amor a los “libracos”, y despegarla de una puta vez del Disney Chanel y de la página web de Panfu (que voy a investigar más detenidamente), donde pasa la mayor parte del tiempo. Hasta  ahora, a los 10 años, le cuesta recitar decentemente la tabla de multiplicar del 7.

 

Asi que, en plan pedagógico y con mi padre (mi otro niño asignado), los tres nos trepamos a la 49 y nos acomodamos lo mejor posible para que pudiéramos despegar nuestros traseros al final de la av. Arenales, en plan trasbordo, rumbo al Jockey. Aún no cobraba e iba dispuesta a “romper” mi tarjeta de crédito…


 La FIL, de entrada, me dio un deja vu con la antigua Feria del Pacifico: todo el mundo paseando, todo el mundo exponiendo lo mismo que puedes encontrar en las librerías más conocidas…


 Pero bueno, yo no iba a hablar de la feria, la verdad. Iba a hablar de lo que me pasó ahí.


 Luego de arrastrar a Chucky (Danigot) hacia los stands de literatura infantil, rogándole que mirara más libros que aquellos que estaban asignados para las edades preescolares,   y que mi padre se pasara la mañana entera mirando tres puestos de venta, pudimos visitar –corriendo, con Danigot- un promedio de 40 puestos de los 200 de la FIL.


 Cuando nos comenzó a sonar la panza, nos alegramos de caer en el restaurante, armado especialmente en la FIL. Por un precio asombrosamente decente (para el Jockey, se entiende) almorzamos relativamente tranquilos. Todos, con nuestras recientes compras, casi sin mirarnos, íbamos comiendo. Y entonces, los ví.


 Llegaron, miraron al resto con sus caras de autosuficiencia, es decir, con una alta línea de horizonte, mientras un piquichón les pasaba los platos de comida. Se sentaron en una esquina apartada, pero lo suficientemente visible como para que nadie dejara de verlos. En sus caras, esas expresiones de “soy famoso, salúdame”, desconcertaban a la mayoría de la gente, que no los conocía (la mitad de Lima va a la FIL a comprar diccionarios, y estaban en rebaja) que veía a un grupo de tíos de aspecto culturoso, mirando a la distinguida concurrencia, sonrientes y con los ojos bien abiertos.

 

Yo, en medio de mi almuerzo, esforzándome porque Chucky comiera todo, mi padre no metiera la manga de su camisa en su ají de gallina y autobolsiqueándome para saber si había traído una Ranitidina, me los quedé mirando un instante, para reconocer a varios de ellos y me reí, entre colérica y aliviada, de no conocerles in person y no haber leído ni sus artículos en los diarios que dan cabida, como siempre, a la misma gente de todo el tiempo y sobre todo, a la gente que cree que tiene talento, sólo porque tiene ventana. Esa gente, que cree que porque conoce a fulano y a perengano, tiene la capacidad para decir “quién sí” o “quién no” es “Cultura”. Esa gente, endiosa a mediocres y ningunea genios. Esa gente, cuyo más grande esfuerzo ha sido pedirles a los amigos de papi que les den una oportunidad en sus diarios y medios de comunicación. Esa gente, que permite el embrutecimiento del resto y que gana reconocimientos por ello. Esa gente.


 Odio a las multitudes. Ergo, me fui antes de que llegara MVLL – ni idea que iba a ir- mientras todo el mundo esperaba entrar.


 Mi colon, irritado, reaccionó tardíamente, camino a casa.  

¿Aún Enero??

Fuck, oyeme. Este puede ser -después de algunos meses de 1993- el peor mes de mi vida. Sin embargo, exagero, según algunos parámetros racionales como:”aún estás sana”, “tienes un techo bajo el cual cobijarte” “tienes un plato de comida en tu mesa”

Mis activos ascienden a la espeluznante cantidad de S/. 5.00 (o casi 2 dólares), los cuales miro en este específico momento. Parezco la Cucarachita Martina (¿en qué me los gastaré?), con la salvedad de que no hay reposición al fin de mes.

Sin embargo, dando aviso a la caballería y demás hierbas, algunas opciones pintan mejor… pero hacia marzo.

Espero que me hagan caridad por mientras…