Category Archives: familia

Anguila

Anguila

Me dan miedo varias cosas tontas, la verdad. No debería ni listarlas, por pudor. De hecho, estoy algo apurada por terminar este post e irme a dormir. Duermo bastante poco, últimamente. Sólo diré que hay una cosa que siempre me sobrecoge: la gente que planea mi futuro.

La gente que hace planes y me incluye en ellos, me asusta mucho. Lo hace, porque tienen una certeza que me aterra y es como si presenciara un acto de detención. Estoy intentando ser sujetada, para no irme, como siempre termino haciendo. Tal vez ni siquiera esas personas saben el futuro, pero su visión positiva de él es demasiado fuerte y me afecta en ello. Otras veces es optimista para ellas, pero insuficiente para mí.

Alguien se burló de mí, diciéndome: “pero Dream, tu no vas a ningún lado… de hecho, sigues estando en el mismo lugar de hace -por lo menos- 20 años..” y yo siempre respondo que hay viajes y hay viajes. Hay los que te alejan físicamente de tus amigos, tu familia y el resto de tus conocidos. Si hay nostalgia, de algún modo te sientes ligado a ellos. Pero hay otros, más dramáticos: los que te divorcian de todo aquello en lo que creciste. Donde estés, aunque te encuentres mirando la misma pared de ladrillos rojos. Estás, pero tu mente, tu corazón, tus ansias ya no se encuentran ahí. Han volado. Yo me fui hace 20 años, por lo menos. Un viaje sin retorno aparente.

Ni siquiera sé si despertaré mañana. No tengo idea si en un mes estaré en el mismo lugar. Esa bendita sensación de lo eventual, lo efímero. Tal vez es que necesito, como siempre, el bendito milagro de la frase adecuada, la mirada correcta, la acción definitiva que me hará creer.

Ahora no creo, no quiero y no puedo. Soy una anguila de resbalosa piel que se escapa, aunque no se le vea correr.

Días como éstos

Días como éstos

Malhumorada

Malhumorada

Seeeeee… hay veces que hay días increíblemente coordinados, donde te sientes parte del planeta, del universo, en fin; todo te sale chévere, llegas exacto al paradero cuando pasa el micro que debes tomar, casi vacío, tu jefe está en sus cosas y te deja hacer las tuyas, ponen todas tus canciones favoritas en la radio, te encuentras plata, logras terminar ése trámite interminable y encima te dicen que estás reguapa…

Pero hoy, hoy no ha sido un día de éstos. Más bien digamos que es una semana fatídica donde todos los días son de miércoles (y recién estamos lunes), hasta el mero viernes (y ni te ilusiones, porque el fin de semana será peor). Te levantas antes de que el despertador despierte, preocupada por los pendientes y no pegas ojo hasta que decides vestirte, para no encontrar por ningún lado lo que tenías planeado ponerte, descubres que hay lo que realmente se te ha antojado tomar de desayuno (pero que venció el mes pasado); tus ojeras están incontenibles (lo que no impide que el guachimán te lance un piropo: él no está viendo tu cara, precisamente); el hombre que te gusta se dispara en la pata, diciéndote algo realmente estúpido; tu jefe te llama por millonésima vez para preguntarte por qué no entregaste tal o cual informe; tus empleados encuentran un pretexto más (perfectamente válido, encima) para atrasar todo el trabajo de la oficina; te tomas unas fotos para un documento que debes (sí o sí) entregar antes del viernes y en el sales como si estuvieras a punto de llorar (y se supone que sonríes); han hecho de almorzar algo que detestas y aquel trámite interminable debe comenzar again. No sin razón, entonces, se te cae el cabello a mechones y tu humor es de mierda.

Si pudiera haber un amuleto para esos momentos de pesadilla, en los que una siente -literalmente- una nube negra con rayos y truenos que va paseando contigo, mientras el resto vive en armonía con un planeta que no entiendes nunca, pero que a veces, parece que sí.

La ley de Murphy en todo su esplendor. Algo que tendré que explicar en la sgte emisión de El Dedo Ilustrado Online & Uncut... en cuanto me deje el destino.

La ley de Murphy en todo su esplendor. Algo que tendré que explicar en la sgte emisión de El Dedo Ilustrado Online & Uncut... en cuanto me deje el destino.

et, la chanson de la semaine… de lejos…


Dilemas

Dilemas

Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...

Arde papi. Me gusta cómo dejas la casa limpia... no creas lo que dicen las noticias...

A mi las labores cotidianas me sacan de mis casillas. Porque las considero innaturales para los seres actuales, que apretando un botoncito, hacen que todo sea posible. En ello estoy de acuerdo con Maria Rostworowsk, que dice que sin esos inventos, hasta ahora estaríamos moliendo ají en batán or else. Digo, hacerlo puede ser divertido y para algunas inútiles niñas de mamá, hasta didáctico; pero en mi caso, que aprendí a cocinar a los 9, planchar a los 11 y coser a los 13, esto es despropósito. Diré que tengo otras cosas más divertidas qué hacer, como escribir como loca en Petete, terminar aquel cuadro inconcluso o sentarme a ver una película a las 10 am.

Santos inventos, Batman, dice Robin. ¿Que ahora los hombres cocinan? Pff, que lo sigan haciendo. ¿Que también cosen, planchan, limpian y encima, te pueden dar la noche de tu vida? Genial. Lástima que algunos pocos, por estos lares. Aún esperan que mami se levante temprano (digamos, 5am) para hacerles el desayuno ovíparo que siempre sueña cualquiera: jugo surtido, quinua con manzana, café, huevos revueltos, mantequilla, mermelada y pan. Eso sin contar con que hay que hacerles la lonchera, porque “no se acostumbran” a la comida de la cafetería de la empresa. Obviamente, el pobre muchacho, echado a perder, se quedará soltero, porque sólo un ejercito de empleadas podrá complacerle. Luego, a este “angelito” no le puedes pedir que te haga el desayuno. Menos, que vaya a comprarte un kg de tomates al mercado. Verdadero inútil. ¿Dónde están los hombres? ¡Importemos! (@fatimatv dixit que apoyo con sonoro manazo en mesa) ¡Hagamos casting! Vayamos en busca del hombre peruano multitasking, o simplemente busquemos lo importado. Lo siento, pes, no venden aquí, hay que comprar en otro lado…


Pero claro, una tiene que aprender a cambiar plomos, focos, usar taladro para poner tacos y clavos, cambiar enchufes, arreglar caños y encima, pintar la casa cuando se lo requiera. Hay mujeres, mucho que hacer. No bastará con apretar los botoncitos, simplemente. Hay que armarse de valor y saber que parte de la famosa liberación femenina, consiste en saber resolver los problemas por una misma. Por mi parte, no habiendo nacido ni con una espumadera en una mano, ni con una escoba en la otra, es innatural que sólo la mujer se encargue de la casa, de los chicos y de él. Y no es negociable.

Póstumos

Póstumos

Vamos y venimos. Vamos y venimos.

Vamos y venimos. Vamos y venimos.

Lo que siempre conmueve es la verdad. Porque en ella van las palabras, hechas acción. Porque la verdad es, a veces, tan escasa, que uno la echa de menos. Vivir en ella es como buscar un iluminado estado de gracia y por eso, la santidad no puede estar lejana. Loor a los que se fueron, porque fueron- creo que todos- veraces, aunque fuera en su llegada o partida. A todos nos da por estar desnudos, en algún momento.

Mercedes Sosa:

Basilio:

Arturo “Zambo” Cavero:

Luis Aguilé:

Primero

Primero

Y ahí vamos (creo que ya lo dije antes, pero nunca está de más)

Y ahí vamos (creo que ya lo dije antes, pero nunca está de más)

Los recuerdos que permanecen en nuestra mente suelen ser los que nos marcan, o los primeros. En mí, el sabor del chupón de la mamadera, el calor de la cama de mis padres, las madrugadas de la navidad. Luego fueron las hojas cuadriculadas de los cuadernos de tareas y las miradas de algunos niños. Después, muchas otras memorias que van apareciendo nebulosas, a veces irrelevantes. Tal vez las evoca uno, cuando le urgen, las necesita para saber dónde dejó tal y cual cosa. Pero luego, en la ancianidad o la adultez, se te aparecen esas primeras imágenes, nítidas, sólo para que al mirarte al espejo te des cuenta de que el tiempo no pasa, pasas tú.

Luego alguien habló de un primer amor y me puse a sacar cuentas. Me quedé pasmada, porque el mío fue demasiado precoz. Le miraba, escondida detrás de las faldas de mi abuela, mientras él hacía lo mismo desde la suya, en un patio de vecindad. Recuerdo las pestañas inmensas de sus ojos almendrados y su nariz respingada. Recuerdo mi curiosidad. Recuerdo que fue ahí cuando empecé con esa manía de “hacer que las cosas sucedan” y di un primer beso que no me gustó para nada. No salí en cinta, felizmente (algo que pensaba ya en ésa época) pero nos encontró la vecina, que hizo una fiesta sangrona de nuestra travesura. Si, porque, como siempre me sucede, di la iniciativa y luego me quise ir, mientras él no me dejaba y en ése forcejeo primarioso, nos pillaron. Osea, culpables ambos, espectáculo, ambos.

El mundo dio vueltas y nos dio vueltas. Él se casó precozmente y yo soy demasiado consciente como para hacerlo. Le encontré varias veces y siempre me miraba con ese gesto de “aquí hay un asunto inacabado” para mi cara de “WTF?!” y mi consiguiente suspiro de frustración. Pero es que para algunos, ningún capítulo parece cerrarse. Para otros, se cierra rápidamente y sin dolor y para otros, como yo, siempre se está besando a príncipes encantados, esperando que despierten o te despierten. Todos pueden ser y a la vez, tal vez, no. A todos volteaste a mirar, al menos alguna vez y luego dijiste, casi en broma “¡nooooo qué va!” y seguiste caminando, con el costalillo lleno, por el background.

Vamos, a veces dan ganas de sentarse y mirar el paisaje, pero no se puede. Tal vez él esté a un par de calles, tal vez él esté esperándote a esa esquina a la que llegarás mañana o pasado. Tal vez él también esté haciendo el mismo camino idiota, en sentido contrario. Tienes que ir casi corriendo, ¿ves? Entonces, algunas veces, ese primer beso cambia de rostro, para ser el de otro y te jode la caminata entera, por que sí.



Todo es mejor con música. Pégate a mi banda sonora, mientras lees esto.

Soñar

Soñar

Y finalmente, un ángel.Chucky. :) on Twitpic

Me he quedado pensando en lo que nuestros padres siempre nos dicen (en algún momento y con fervor, mientras nos abrazan: “Tú serás lo que yo nunca fui”. Hoy he roto la tradición, con mi Chucky, pues le dije: “Tú serás lo que quieras ser…” mientras le besaba la coronilla. Vencer la tentación de querer prolongarte en el otro, más joven, sin experiencia y con la perfecta conciencia de lo fútil de tu momento en el planeta. Cuesta muchísimo desprenderse. Caray, ellos tienen que aprender a echarla a perder. Aprender a ganar. Aprender a vivir.

Nada más hermoso que un adulto que aún sueña.

Salud

Salud

Salud, en tus mares naufrago...

Salud, en tus mares naufrago...

Alguna vez me dijeron que el ideal de salud humana era un imposible que la medicina estaba buscando constantemente. Lo cierto es que empiezas a morirte desde que naces y pues, lo mejor que debes hacer es retrasarlo lo más posible, del mejor modo. Sep, definición emo para explicar que, por más saludable que aparentes estar, algún matasanos te encontrará un pero y no habrá más remedio que comprar las medicinas, empezar las dietas y cambiar los hábitos con el fin de que no te joda la familia o el cuerpo.

Como soy bastante maniática, decidí que si el asunto era hacerse un chequeo, había que cubrir todas las especialidades posibles. En esos afanes me he pasado todo el mes (y por eso la sequía por aquí), para darme cuenta que la salud (la mía) me estresa como la mierda. Me han agujereado los brazos en búsqueda de sangre, me han hurgado todos los orificios posibles y me han plantado los exámenes más desconcertantes que se hacen hoy. Aún no termino y creo que la pasaba mejor en la dulce inconsciencia, porque ahora me tiene loca saber de memoria los alimentos que conforman la famosa pirámide y cuál vitamina debo tomar -si es que no quiero llegar a la tercera edad con los huesos de tiza-; o tal vez qué cantidad de frutas diarias hay que ingerir y si tendrán el valor calórico necesario para las actividades que realizo y en el peor de los casos, si podré realizar algún tipo de actividad extracurricular (mi vida es un curso) y quemar esas calorías pendientes, tomar las pepas para cada una de las cosas que tengo deficientes, cuidarme de mi alergia a la lactosa, a los preservantes, a exceso de grasas o azúcares, a comer cosas en lugares decentes, aguantar las tentaciones de empujarte chatarras y estupideces, beber los litros de agua que corresponden diariamente, así como todas las actitudes saludables que incluyen visitar al ginecólogo, el gastroenterólogo, el dermatólogo (viene verano), el dentista y el oculista (nunca se sabe) y tal vez al quiropráctico, sólo por chismear…

Si no llego a los 70 años, me va a dar un coraje que ni qué.

Ella

Ella
Ella es un diamante y no le importa.

Ella es un diamante y no le importa.

Ella es talentosa, voluntariosa y probablemente incomprendida. Todo lo que tiene, se lo ha ganado con valor. Cada centavo, cada título que ostenta, cada bien que atesora, es fruto de su más encendido esfuerzo. Imagino que, por defecto, nada tiene de diferente a cualquiera otra de nosotras, aquí. Pero a ella le ha costado el doble. Es negra.

Hoy estaba con nosotros y contaba que, cuando era chica, estaba la familia entera viendo tele en casa y, saliendo un avance sobre el Planeta de los Simios -la primera versión- su padre dijo, alarmado: “ahora nos van a joder…” y aunque lo contó riendo, a mí me pareció espantoso. Continuó narrando cómo, durante muchos meses, la gente se burlaba de ellos y cómo regresaban contrariados, a casa. Incluso algunos terminaban liándose a trompadas con la gente que los agarraba de punto. Eran comparados con simios parlanchines,  monos antipáticos, además. Le parecía gracioso.

Imagino que debe ser una reacción refleja, sobre esa actitud de las personas que ella y toda su familia ha vivido por generaciones. Tal vez no le parece tan grave, definitivamente un poco más que la llenen de epítetos a su espalda (en algunos casos, sus mismos compañeros de trabajo), pero menos grave que aquella vez en la que la siguieron por toda una tienda de departamentos, e incluso le quisieron acusar de robo, por ser de color. En Lima, Perú, Suramérica, donde el que no tiene de inca, tiene de mandinga…

Tal vez, torear los efectos del racismo sea algo que ella supera, sin preocuparle más. A mí siempre me ha parecido una maestra, aunque para muchos es una ciudadana de segunda clase, y yo siempre la he visto arrancarle las cosas al destino. Pero como está tan distraída en ello, no se da cuenta cuánto la admiro.

Y hoy lo hice, más que nunca.

Update.- Un tuitero pegó este artículo al respecto de un incidente parecido (pero más dramático) en Brasil. Lo de mi amiga no fue tan espantoso. Simplemente la siguieron por toda la tienda de departamentos, para finalmente detenerla y registrarla de la manera mas ignominiosa posible. Cuando finalmente se dieron cuenta del espantoso error que estaban teniendo, se deshicieron en disculpas. Ya. Pero la humillación está hecha. A esa tienda no entro a comprarles nada, jamás. Tal vez yo también necesite ir con una amiga blanca, aria, para poder comprar en paz.

Protagonismos

Protagonismos

lights over me.

lights over me.

Hace un tiempo escribí sobre las esperas. Dije que mortifican, cuando no se hace nada en ellas. Hoy diré que ya no estoy en ese proceso. He avanzado un tanto y estoy tras bambalinas, esperando mi momento para saltar a escena. He aprendido los pasos, conozco el terreno (o al menos, creo conocerlo) y miro esperanzada al futuro que me espera.


Voy dejando muchas cosas en el backstage: objetos, sensaciones y sentimientos. Algunos esperarán, si son los correctos. Nunca como hoy aprecio la soledad, a la capacidad para ser la arquitecta de mi propio destino y no tener a nadie a quien pedirle permiso para hacerlo. Ese poder que se adquiere sólo cuando se reconoce que hay caminos que no pueden ser más que hechos por uno mismo.


Con el corazón oprimido, las mariposas en el estómago y los ojos bien abiertos, voy a dar el primer paso. Crucen los dedos.


Billy Eliot y su momento culminante. Para ello se preparó. Video sugerencia de mi madre, quien considera que es el mejor momento de toda la película. Absolutamente de acuerdo.

¡Opera!!!

¡Opera!!!

¡Opera, operaaaaaaaaaaaaa!!!

¡Opera, operaaaaaaaaaaaaa!!!

Corri a comprar las entradas, por iniciativa de @fatimatv y me equivoqué de la fecha de compra. Ella no podía ayer, así que me iba a quedar con una entrada al aire. Pena y verguenza, por que ando tan volada, tan distraida que no importa que apunte los pendientes en la agenda… si olvido la agenda y su uso. ¡Sorry Fati!

Osea, en la luna.

Como sea, la Negra sugirió que fuera con Chucky y a mí todo se me hacía cuesta arriba, porque una cosa es chapar tu micro de ida y venida si estás sola, pero muy distinto ir con una pequeña que se va a dormir, querrá hacer pichi a la mitad de la escena y etc.

Lo único predecible fue que, efectivamente, tuvimos que salir como cuete al final del primer acto, pal baño.  Después, todo fue impredecible y perfecto. Ella no despegó los ojos del escenario, se quejó de que estuviéramos sentadas tan lejos (en el palomar) y sacó sus binoculares, muy horonda. No dejaba de decir “qué cool” y “me gusta como canta éste/ella” y comprenderán que yo presenciaba 2 espectáculos: el del escenario y el florecimiento de una afición. Too much for me.

Video: No hay grabaciones en linea del espectáculo que vimos. Fue @fatimatv quien me alertó de esta nota del estreno, en RPP. Prefiero pegar unos clasicos: el de Alfredo Kraus con María Callas (la adoooorooo) y el brindis, con Plácido Domingo. Eso sí, encontré una entrevista a Ina Kancheva (parte 1 y parte 2), que hace de Violetta; así como de Guiseppe Altomare, que hace el papel de Germont en esta temporada en el Teatro Segura. Más info, con esta gente.

Kraus & Callas

El brindis famoso