Licencia

En estas semanas agitadas (por todo lugar) en las que, pese a que pones la cabeza en la almohada, no descansas y sigues pensando sobre lo estúpido que puede resultar tener que levantarse todos los días para hacer lo mismo y encima, que el resto de gente esté de tan mal humor como una, me tomo una licencia, con este post.

Sólo para jugar con las palabras, como siempre. Para decir que estoy cansada, que me siento aburrida de los lugares comunes y de tener que dejar que las cosas sucedan y no “hacerlas suceder”. Ya sé, debe ser un problema mental grave, esta sensación de “no tengo tiempo qué perder” y andar en esta carrera loca, casi sin mirar mientras se corre.

Pero hoy, estoy agotada, física y mentalmente, y me hubiera gustado tanto que las armonías fueran perfectas. Iba a decir algo como “tal vez no las merezca”, pero como cualquier hija de vecino, necesito apapacho y palabra de aliento de vez en cuando. Hoy me lo he ganado. Le he arañado tiempo a mis propias fuerzas, he jugueteado con las ensoñaciones y finalmente, he terminado con mis propias penas.

Me largo por ahí. Mientras, dejo canción al aire.

Todo sobre ella

conmom12

No soy estacional. Ni siquiera tengo las fechas de acontecimientos importantes apuntadas en mi cabeza. Mucho menos se me ocurre creer que algo de lo que escribo lo lea algo más que 20 personas. Es más, la última vez que vi las palabras de búsqueda para caer por aquí, salió “Jonas Brothers” y “partes de una boleta de venta”. Luego, intento ser lo más honesta posible para decir mis cosas, porque entre los 3 gatos que me frecuentan están los que más me conocen…

Aquí estoy, entonces, elucubrando un post para ella. Ella. Justo ella, que no me lee y a la que tengo que andarle contando sobre mis posts y haciéndome la sueca cuando mando mensajes en ellos para otros, porque me pregunta “¿y eso qué quiere decir?” y yo le digo otra cosa, para desviar su curiosidad, por que  luego, no suele aceptar que somos distintas. Esto, para ella.

Tengo que reconocer que se ha ganado mi respeto, con el tiempo. Lo siento, es que en mí, todo es al revés. Las personas se ganan su puesto, en mi mente y en mi corazón. Algunas lo hacen con una rapidez espantosa, otras toman el sabor del vino añejo, el perdón (y disculpa) de quien mal interpretó antes, todo.

La miro, sentada en la oscuridad de las noches de verano de cualquier año y la recuerdo regalándome la magia de la lectura. La recuerdo, también, persiguiéndome con el palo del hervido, dándome la tunda por no obedecerle. Ahí estaba ella, diciéndome cosas terribles, dejándome parada en medio de la calle. Pero también la recuerdo trayéndome las cosas más inimaginables en su cartera de viaje, preocupada por mi azarosa vida sentimental y laboral, escuchándome las pocas historias que le quiero contar –básicamente para que no me agarre de pretexto para su preocupación diaria- o leyendo mis primeros originales; mirando emocionada y en silencio, mis cuadros.

Me suele horrorizar utilizar sus mismas frases, como cuando corrijo a la Chiki; me peleo con ella y sus ideas de la época del Mambo sobre el mundo; me desespera que haya escogido a la década de los 80s como su mejor laguna mental sobre nosotras… justo mi era más trascendental…

Pero sobre la balanza que son las relaciones, están en mi mente esas imágenes que nunca he visto: la de aquella niña enferma, discriminada y abstraída del mundo; la misma que luego sacó garras para hacer que su vida fuera diferente a lo que todos  pensaban que sería, y encontrara lo que buscaba, porque lo merecía. Porque lo sigue mereciendo.

De ella he heredado esa facultad para capturar a la intuición y usarla como el mejor escudo. De ella tengo la maldita terquedad con la que me muevo en el mundo. Es de su sangre la ansiedad por las cosas que demoran, el silencio que habla a gritos, la mirada que come como el ácido. De ella, también, el truco para seguir persistiendo cuando todos se dan por vencidos y el almorzarse las propias angustias, para empujar al resto. Todo en un porcentaje pequeño, porque soy una versión corregida, pero no aumentada. No tuve su suerte y se lo aprendí viéndola; como quien dice, en una repetición de una teleserie que es antigua, pero que sigue vigente. Ella tuvo que vivirlo… eso, dicen algunos, “es ser TRUE”.

Entonces, no soy estacional. Por eso, un posteo sobre la mayor efeméride de mayo no va ahora, pero me llega, ¿ok? Su cumple se acerca y yo sé que puedo regalarle algo caro (sep, puede ser), pero también sé que en su corazón, se quedará esto, porque se lo leeré. Las paces están hechas y probablemente lo agradecerá mejor que si le comprara un pasaje a Río. Bueno, no tanto.

Pero te amo, finalmente, mamá.


conmom2

Lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos.

Hay cosas que no se pueden olvidar.
Hay cosas que no se pueden - ni deben- olvidarse.

Los recuerdos son lo único que nos ligan al pasado. Para algunas cosas, los recuerdos se convierten en grilletes que impiden caminar mondo y lirondo por el resto del mundo. Vas arrastrándolos, dolorosamente y no nos dejan ver la ruta, no nos dejan pensar ni ver las oportunidades que se abren como ramales del mismo camino, ofreciéndonos diversos finales alternos. Para los más, los recuerdos son escaleras. Permiten ver los horizontes, comprender los caminos recorridos. Nos enseñan, porque nos ayudan a escoger, a arriesgarse, a ser capaces de analizar más rápido las señales. Los recuerdos nos preparan para las sorpresas agradables, nos hacen más sabios y nos humanizan.

Los recuerdos y nuestra propia experiencia de vida, son las bases de nuestro background. Olvidarlos implica volver a meter la pata de la misma manera, sin poder cerrar los círculos de aprendizaje, en un estúpido afán por creer que nada tiene que enseñarnos el pasado. Ni siquiera el propio.

¿Qué sucede con los recuerdos de los otros? Negarles a volver a ellos, desde su propia perspectiva catárquica, es un insulto. No todos tenemos la fuerza para mirarlos objetivamente. Muchos seguimos con heridas que recrudecen, como un reuma de invierno, en las junturas de los huesos. Duelen, pues. Un padre, un hermano, un hijo, un amigo muerto en circunstancias absurdas y violentas, merecen ser recordados, no por cómo se fueron, solamente; si no por que sus propias vidas merecen tener un sentido en conjunto. El sentido de ser parte de la construcción del corazón y la conciencia de una nación. Para que el que recién llega, sepa porqué somos como somos, hoy. Para que aprecie lo que se intenta lograr, día a día. Para que no se repita.

Y esto lo digo, porque me dio dejavû twittear una noticia, hoy. Algo que me recordó a una política usual de hace 25 años, poco menos. Una perla más, dentro de las idioteces que nuestra clase política tercermundista, ignorante ex profeso y ciega, nos hace el honor de mostrar, cada vez que puede y sólo porque tienen el poder, el desamor por su patria. Lo digo porque, aunque ya todo el mundo se ha quejado de lo obtusos que son, merecen saber que aún hay gente que se acuerda de toditito. No, señores. Cuánto lo lamentamos, pero el Museo de la Memoria podrá no estar en sus planes, más nosotros lo tenemos todo archivado. En nuestro propios cerebros y en nuestros corazones. Más feo, aún: lo vamos a contar a todo el que caiga en saco, mismos aedas modernos.

Este post va por los amigos que se perdieron en otras corrientes, por los que nunca volvieron a casa, por los que siguen purgando condenas (reales o ficticias) y por aquellos que quieren olvidar… pero no podrán. A todos ellos, el corazón y los textos en la mano. Poco consuelo, es verdad. Pero algo es algo.

Cosas que no te pasan cuando estás en tus cinco sentidos

Dulcemente idiota. Here I am.
Dulcemente idiota. Here I am.

Caray, estoy muy distraída últimamente; y cuando eso sucede, me distraigo con todo.

Hace una semana me fui a recoger unas traducciones oficiales al centro de Lima. Regresaba, linda yo, cuasi desfilando por el Jr. Miroquesada. Era hora punta y la gente estaba full, caminando tan apurada como yo. Realmente mucha gente. No sé en qué momento de mi ensoñación, me tropecé con una barreta erguida, que pertenecía a uno de esos tachos de basura suspendidos (como la foto), pero sin el puto tacho.

Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.
Tacho de basura... sin tacho, como los de Lima. Tropecé con esas barretas. Ouch.


Había tanta gente y yo estaba tan ensimismada en mis propios pensamientos, que no lo vi. Lo juro. Más que dolor, sorpresa. Asumo que si hubiera sido hombre, me hubiera dolido como la mella. Adiós catwalk de Dreampicker con cabellera suelta al viento, misma propaganda de tele. Hello a muchacha tonta que casi se saca la michi en la esquina de El Comercio. Escuché, como fondo, el usual efecto de sonido del rigor: un par de patas que dicen algo así como “uyyyyyyy” y luego de sentirme ridícula, seguí caminando, muy digna, como si nada hubiera pasado.

El moretón de mi pierna es parecido a la veta de una papa andina (ver foto, también) y está en una zona tan alta que no la puedo mostrar (los chicos de mi oficina se han sentido decepcionados de no poderlo ver) a nadie.

Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.
Mi moretón se ve como las hojuelas de el centro. Todo un poema.

Mi madre llora de risa cada vez que le recuento el incidente. Ella, siempre, tan supportive.

Eso sin contar con que las traducciones hechas y pagadas deben ser rehechas, pero ese tema para otra conversa (y eso es algo que mi madre no sabe, tampoco) y otro coraje.

Ya son dos las veces que he estado a punto de caerme estrepitosamente, en menos de un mes, a la salida de mi trabajo. Ambas veces ha estado alguien lo suficientemente cerca –una de esas veces, mi jefe- para poder sostenerme. En ambas, el consabido “uyyyyyy” de los presentes.

Imagino que nos viene de familia. Chochi hizo una salida triunfal de una entrevista de trabajo en el Hilton de Québec, de la misma manera: con patinada de media cuadra. Hey, yo recuerdo que hice exactamente lo mismo, años atrás, cuando llegaba a otra entrevista de trabajo. Osea, genético. ¿Serán los “nervios”? ¿El dólar, que sigue subiendo? ¿La proporción entre cuerpo y los kilogramos que aguanta el pobrecito piececito de tamal? ¿La primavera, que ya pasó? Cómo saberlo.

A mí me suele dar una risa incontrolable cuando me pasan estas estupideces. Suelen ser tan raras, que inmediatamente hay una especie de efecto de desdoblamiento en mí: logro verme cayendo, en un efecto tan ridículo que sólo me provoca reír. Luego sobarme, adolorida, claro.

Es como si estuviera caminando, pero sin conciencia de dónde estoy, a dónde voy ni porqué estoy haciendo las cosas. Pero bueno, la risa me dura un tanto, últimamente. Me jode andar distraída. No tengo tiempo, no tengo tiempo, no tengo tiempo. Tengo que tomar un complicadísimo examen de inglés, licenciarme (luego de eso, por mi mare, tendrán que llamarme “licenciada Dreampicker” mínimo) y mil asuntos contractuales que deben morir sí o sí, antes de que el verano real termine.

Entonces, promesa: no soñar en horario de oficina… o de trámites. No quiero perder una cuenta o caer dentro de un buzón…le tengo miedo al agua.

Chau.

Diciembre Infernal


Este fin de semana ha estado bastante surtido. Mucha actividad extracurricular (que incluyó cocinar un par de cuyes) y sufrir del estress de weekend que ataca cuando quieres ir al Mercado Central a comprar un par de waas, a chequear la chamba en la Feria del Libro Ricardo Palma…

 

Lima Centro: Horrible oye. Si tienes mucha urgencia, buenas zapatillas (para correr tras el choro o huyendo), sóplate el viaje. Sugiero que hagas tu lista de compras, calculando dónde se puede comprar y cuánto quieres gastar; y vayas en grupo, porque aunque hay serenazgo, la cantidad de gente es infernal y por ahí que te puedes perder… Me la pasé caminando toda Mesa Redonda, en el afán (ajeno) de encontrar la “mejor oferta”, lo cual es cuasi imposible, porque todos los vendedores se han puesto de acuerdo, para terminar comprando en el primer lugar en el que preguntamos. Aún me duelen los pies.

 

 

Miraflores y Feria del Libro Ricardo Palma: Qué te puedo decir… Miraflores es el nuevo centro de Lima, pero de una ciudad alterna, la que hubiéramos podido ser. Un amigo británico me dijo que detestaba esta parte de la ciudad, porque era lo menos “Lima” de Lima. Imagino que es la cantidad de turistas, los KFC. McDonalds, Starbucks y etc., por todos lados o tal vez, la ausencia (no tanto, tampoco) de los “verdaderos peruanos” (Alan dixit). Ejem, ejem… para que no se sientan mal (y en parte por todo el roche de los Malditos de Larcomar) han aparecido sendos letreritos caletas en las puertas de Saga Falabella:


 

Mmm ya.  Igual no me lo creo.

 

En la Feria del Libro Ricardo Palma, todo va…  como va. No está la editorial Norma y hay varios stands de libros tontos y caros, encima. El más lleno, el de los libros usados, Aleph. Por cierto, se agotó el libro de Fernando Vivas… Ninguna novedad, salvo el usual desfile de vacas sagradas; el viernes ví a Thays (qué terrible, casi sin pelo y resistiéndose al rape) y el domingo estaba desfilando (como siempre) Alonso Cueto & friends. Preferí quedarme con las chicas del Pen Club. Estuvo surtido y han mostrado su blog poetico (el que no encuentro). En el interin, les dejo con este.

 

Otro sí: Ligue de navidad.  Mujer caminando agitada rumbo al Mercado Central, por la calle lateral de la Catedral. Hombre que camina al costado y que intenta abordarla…

 

         ¡Qué hermosas son las mujeres peruanas!

         Esteee, gracias…

–      No soy de aquí, ¿sabe?

–      ¿Ah, no?  ¿de dónde es usted? -la mujer camina casi corriendo, para perderlo, mientras le mira de reojo.

         De Chiclayo.

         ¡!!

         Es que me siento solito… no conozco a nadie…

         No se preocupe, va a conocer harta gente… ¡guardiaaaa!!

 

Lo dicho, los peruanos no saben ni ligar. 

Yo pienso… tú piensas… nosotros pensamos…

Doy vueltas y vueltas por mi oficina (mientras trabajo, claro) pensando en este post. Como he dicho antes, la realidad peruviana es alucinante por lo surtida y sobre todo, porque lo que no parece posible, aquí sucede.No, no tengo ganas de hablar del congresista comepollo,  ni de el nuevo navegador que me ha recomendado Maxi  (y que ya instalé), al cual ha prometido amor eterno.

Tengo ganas de postear fotos:

Empiezo. Sonrío, como Lucho. También garabateo.


No sé si de ahí vengo, y mucho menos, sé a dónde voy… aunque tal vez vaya a alguna parte…


Heme aquí, luego de una tanda de constantes visitas al Noguchi. Algo que jode mucho al que espera su cita de la mañana: el loquito que se pasea 5000 veces por tu lado, intentando venderte un tofee…


Ok, más bien, mi verdadero retrato. Adoro a Aragonés y a la gente de MAD. Ameritará un post decente.



Sinceramente, quite perverted. J´addore!




Maitena, siempre. Yo sueño que me olvido de mis sueños. Horrible.

Haya de la Torre, parado en la av. 28 de Julio, en Lima. Según mi pata (y casi famila) Ronald(aka) Tio Chela, diciendo “dos masss!”


Ni idea quién es éste tipo. Pero guapo… bueno… al menos… para mí… bueno…


Una familia feliz. Mi hermana usaba botines ortopédicos y cuando nos pisaba, veíamos estrellas. A mi hermano aún se le podía cargar (en todas las ascepciones de la palabra). Tarea, ¿cuál era yo?


Danigot. Hasta tiene su propio blog. Full Jonas Brothers. ¿Es una niña, qué esperaban?


Indio, de Chambi. No sé ustedes, pero como que me parece algo grueso que usen esta foto como “icon” de Bembos -Cuzco. Dudo que el pobre haya comido tan bién como ahí..





Buenos Aires airport, amaneciendo. Daba pena irse. Finales 2006.Cantidad de cueros cronometrados: 10 /per Sec. Increíble. Mis maletas estaban llenas de libros.


Y no he más, Lucho. No he más.