Para decir adiós

Iba a decir unas cuatro cosas y postear los videos, así, nomás. Luego me acordé de mi amigo Maxi, que decidió cerrar su blog porque se había quedado sin palabras, porque alguien se había llevado su corazón -y no lo había devuelto- y porque sus clases comenzaban.

Decir adiós cuando todo se te junta, es jodido. Más, cuando te dicen adiós y tú lo único que quieres es seguir pegado a la luna. Triste por Maxi y su silencio virtual. Para mí, siempre tuvo cosas qué decir, sólo que se tomaba muy a pecho todo esto. Luego, se borró.

Yo nunca digo adiós, by the way. Sólo desaparezco de los lugares usuales y aunque pareciera que los temas fueran olvidados, ahí están, latiendo como lo hace una herida que no se cura. Además, los escribientes no podemos poner el silencio, sólo lo trasladamos a otros sitios. Para que vuelvan a ser la cama donde se tienda ella.

Te echaré de menos, Maxi.

Modo “Faite” de decir adiós

Modo “Hora del Lonchecito” de decir adiós

Modo “Cool” de decir adiós

Modo “World Music” de decir adiós

Modo “Cursi” de decir adiós

Modo Dreampicker

Por cierto, Maxi no verá este post. Odia ver videos linkeados. Cosas del fútbol.

Nada de plancitos

Hace unos años me pasaron dos cosas al mismo tiempo: tuve que renunciar a un trabajo que realmente me gustaba y me dejó mi enamorado; todo con un par de semanas de diferencia. Me quedé, literalmente, en el aire, porque no tenía planes de renunciar (al menos, no tan inesperadamente) y porque pensaba que si, para el occiso, las cosas no funcionaban, me lo diría y todo terminaría mejor que con una llamada asombrada por la indiferencia, inesperada, también.

El asunto es que, algo que aprendí por aquellas épocas, fue a planificar las cosas que quería hacer con mi vida. Dejar de mirarla en plan estacionado, esperando los pasos lógicos en ella (como si no dependiera de mí), tal como lo hace alguien que sueña con ganarse la Tinka, pero eso nunca sucede y sigue esperando a que las oportunidades aparezcan y “lo que haría si…”.

Lo curioso es que, en este aprendizaje, mi ex tuvo mucho que ver. Me hacía reír tanto que siempre me preguntara “¿Y tienes plan B?”, a todo lo que yo le comentaba que esperaba hacer. Luego, me quedaba pensando que, justo, no tenía planes de contingencia, algo tan básico para poder hacer las cosas bien y no sentirme del pedo ante el fracaso. Bueno, no sentirme tan depre, en todo caso. Hice, entonces, planes A, B… X y Z. No siempre ha funcionado tan correctamente y muchas veces llegué hasta lloriquear de rabia porque la ley de Murphy puede llegar a colarse en todos los proyectos y entonces lo único que te queda es resignarte, esperar un rato y volver a darle al asunto. Puedo darle las gracias, entonces a Stan, por el consejito.

Sin embargo, hay algo sobre lo que nunca he podido tener un plan. Porque hay cosas que no se pueden prever, como encontrarse un bonito espejo que te mira desde lejos. No, pues, él no es una opción a cualquier plan de sobrevivencia en este valle de lágrimas. Es decir, que en cosas del corazón, no se puede decir: “osea, si me va mal, entonces hago esto o aquello. Si me va bien, haré eso o lo otro, luego”

Tal vez a otras mujeres les funcione “planificar” los cariños. Son capaces de tener plan A, B o C. Con verdaderos planes de contingencia del que suelen salir bien paradas. Yo las admiro porque muchas veces, pueden calcular tan fríamente sus pasos y lograr –incluso- salir de las dificultades económicas, ayudar a sus familias y hacer de tripas corazón en tierras lejanas. Valientes, por que con ello a veces sacrifican sus propios sueños y por eso, imagino que deben sufrir más.

Pero… yo no. Mala, soy. No hago plan, porque he estado intentando mis propios asuntos, desde antes de que sus palabras aparecieran en mis ojos; porque es la única manera que yo me sienta preparada para mirarme en él, con dignidad. Digo, es el único modo de ser capaz de comprometerme y sustentar mis acciones, siendo lo absolutamente franca y sincera, como para decirle “así, no te necesito” y sin embargo, vivir sonriendo con la posibilidad de mí misma, llenándole el plato de comida. Loca total.

Por eso, el espejo no es un plan. Menos, un plancito. Me es imposible contenerlo en un proyecto, en el que no participe activamente. Es decir, no puedo tomarme conchamente la atribución de planificar, sobre eso; sobre mí en eso… sin él. Para todo lo demás está Mastercard ™ y tantos planes como letras en el alfabeto, pero para él…

Qué complicado y simple.

Lady of the flies

La amistad sincera entre hombre y mujer no existe. No importa cuánto te lloriquee tu “amigo” de turno, rejurándotelo. No importa cuándo lo desees tú. Obviamente te hablo a ti, muchacha (muchachota) distraída, cuasi liberada de traumas, que comes chocolate compulsivamente a escondidas, luego te torturas 3 horas en el gym, tas preocupada por la ecología (de verdad) y sueñas con que tu príncipe encantado tenga un BMW (mínimo), pero nunca le vas a decir a nadie nada de lo anterior.

A ti, babosa, para ti es este post. Las cosas como son. Más Sprite que nunca.

Lo escribo para ti, pero yo sé que también lo leerán ellos, en un afán esquizoide por querer cambiar la realidad y decir “no es cierto” y luego se morirán de roche, pero me darán las gracias por el asunto y saldrán silbando caleta de la escena.

Al menos, me libraré de las malas interpretaciones –sí, yo también- y eso ya es todo un asunto.

Sinceramente, yo no sé, si se ha comprobado científicamente que los hombres usan las zonas frontales cerebrales unicamente para pensar –con lo cual, eso quiere decir que sus funciones racionales son optimas y rápidas cual velocidad de la luz or more- no puedan ser capaces de observar si la mujer que tienen al frente es una candidata para colega o “culeguita”(o todo el resto de cosas para lo que te podrían querer). Digo, ¿porqué les toma tanto tiempo caer en la cuenta que ella “no es”? y simplemente, darle la palmadita al hombro de rigor y eructar, mientras miran a la flaca de la mesa del costado y te dejan tranquilita. No entiendo. Debe ser un problema de ADN, definitivamente.

Ayer, justo una persona me contaba que una chica con la que salía, no se resignaba a que él no la quisiera como “prospecto” y que se había convertido en una maniaca obsesiva que hackeaba las cuentas de mail y todas esas paginas de encuentros(hi5, badoo, feis etc) para dejarle mensajes ofensivos a él y sus contactos. Por supuesto, el patín se había tomado su tiempo para “darse cuenta” que la verdad, no estaba interesado, que ella tenía episodios de cambios de carácter que le asustaban, que le registraba las cosas y eso que ni siquiera habían tenido intimidad (yeah, sure, one more about cowboys)… en los 3 meses que “salían”.

Ese asunto de “salir” es algo así como un “prueba la mercadería, muestra gratis, sin derecho a reclamo porque otro también puede estarla probando, pero si de verdad quieres exclusividad, te va a costar” y bueno, algunas mujeres asumen (asumimos) que si estás “saliendo” pues ya algo existe y que luego de tanta cosa te salga con “es que, Dreampicker, yo sólo quiero ser tu amigo… “y tu ya pensabas en que podrías llevarlo a la clausura del nido de tu sobrinita, con la abuela y todo el mundo… no sé si me entienden. Osea, indignan estos tiempos modernosos, digan que no.

Me he desviado. Lo que quería decir es que si bien la amistad entre personas del mismo sexo (heterosexuales) es posible y puede durar toda una vida; entre sexos va a depender de la no-existencia de planes sentimentales entre sí y de las posibilidades del otro, de aceptar eso. No sólo significa que yo no quiera tener nada contigo. También significa que tú aceptes eso y me dejes de una puta vez en paz. Sorry por lo cruda, pero es para que entiendas, dear.

Por mi parte, mis amigos (los que se han quedado, que son más que las pocas amigas que logro conservar), saben o presienten un par de cosas: primero, que pueden parecerme sexualmente interesantes, pero yo tengo la capacidad para discernir lo suficiente -bien y rápido- sobre lo quiero (y no soy influenciable); segundo, que si les ofrezco amistad, será de la beatífica y durará lo que ellos quieran que dure (si la echan a perder es problema de ellos, yo simplemente desapareceré) y que no les fallaré. For sure.

Luego, tú, muchacha, dulce… no te hagas bolas y ya que tú tienes la capacidad de usar tus dos hemisferios y hacer operaciones mentales que te toman mucho menos tiempo que las de ellos, date cuenta al tiro para qué vienen. Conviértete en mutante y sé feliz. Mientras, anda con tu matamoscas, que siempre es útil.


Pongamos que hablamos de Amor

Amor Eterno. Friki pero verdadero.
Amor Eterno. Friki pero verdadero.

La verdad, no suelo postear en fechas cercanas a este adefesio comercial que es el día de San Valentón -digo, para gastar tanta plata y complacer a los enamoradotes cursilones que abundan, el santo patrono bien puede ser también San Judas Tadeo- donde todo el mundo anda con el suspiro a flor de labios y la gente te asalta con las estupideces de que “también es el día de la amistad, ah”, sobre todo si te ven solano. A mí generalmente todo eso me pone de mal humor, así que imagínense nomás el mood de Dreampicker en esa fecha.

Ahora alguien puede alegar que es porque estoy más sola y olvidada que un ferro  en la esquina de un cajón de nuevo rico; que es porque “me han hecho sufrir mucho” y porque soy una reverenda estúpida que no entiende la relevancia de esta fecha y sobre todo, del amorrrrrrrrrrrrrrrrrrrr …

En la torre, again. El quid del asunto es que a mí me altera sobremanera el esperar una puta fecha para decir y hacer las cosas por las que uno debería estar en afán durante todo el año. Vamos, durante toda la vida.

Día de la madre, día del padre, día de la familia, día de los enamorados, navidad, fiestas patrias… osea, ¿no puedes querer a tu madre, a tu padre, a tus hijos, hermanos, primos, sobrinos, cuñados (y largo etc), a tu pareja, a la humanidad (entiendo si te cuesta hacerlo) y a tu país (menuda faena querer al Perú) todo el año y en cada momento? ¡Ajaaaaaaá!!!. Entonces  lamento decirte que eres un oportunista del amor (sep,con minúscula). Alguien que sólo espera esas fechas para pasarla lindo e impresionar al objeto del afecto.  Un ser que se cansa de querer y prefiere hacerlo un día al año, cronométricamente planificado para que salga perfecto y no jodan mañana.

Sí, es posible que alguien piense que soy una perfecta subnormal (lo de asocial ya lo saben hasta el hastío), pero es que no creo en fechas en las que haces “on/off” con un switch cerebral. Pese a mis rabietas, creo en la capacidad del ser humano para querer en muchos planos y sobre todo, de mantener una continuidad en sus sentimientos. Osea, creo en el AMOR. Ese que te hace convertirte en una mejor persona, que te muestra con simpleza la verdad del mundo y te marca, para siempre.  Me parece que San Pablo lo explicó mejor que yo (y algo dijo el oráculo a Neo, también) y ahí sí que me quedo muda.

Por mi parte, celebro mis efemérides cuando me pelan la gana de hacerlas. El AMOR debe vivir celebrándose, siempre. Por lo milagroso que va siendo últimamente, cuando nadie mira más que a su propio ombligo  y cree que se lo merece todo. Por que la eternidad no dura únicamente 30 minutos, cuando la verdad está vestida de los mejores afectos; y porque todavía hay gente que te da lecciones cuando ya pensabas que todo estaba dicho.

Beso, por aquí también; beso clarividente sobre el tercer ojo.

Seguimos soñando

 

Her Morning Elegance / Oren Lavie

Algunos mails son como inyecciones a la vena. Algunos videos lo son también. Es época donde la tecnología rompe barreras y -como ya creo haber dicho por ahí- el mundo se convierte en un wantán. Es lunes y todo es posible. Ya seguiré fastidiando.

Posteo para el primer lunes del olvido.

imagen de aquí


¡Vaya fiestas!. ¡Vaya fin de semana final de ellas!.

 

La he pasado agarrada con uñas y dientes a una carretilla vieja de montaña rusa que estuvo por desplomarse. Cuando finalmente se detuvo, bastante abollada, por cierto, miré asustada a todo lado. No había muerto, pero tampoco nadie me estaba esperando. Triste, como siempre.

 

Sólo me percato que sigo viva, que sigo en mis trece con respecto a lo que quiero de mí y del resto y sobre todo, he vuelto a escribir kilos de poesía. Eso es de agradecerse. Bonito conforte.

 

Pero como siempre, es un ejercicio individual que no puedo evitar. El amar, el soñar, el lamentar, el esperar, el entender, el disfrutar, el aceptar, todo junto y mirando la pantalla de un Petete que se deshace entre mis dedos. Too much para alguien que no suele creer en nada, más que en sí misma y en lo que puede hacer.

 

Como premio consuelo de weekend, me fui al cine. Esta vez sí que necesitaba compañía (ya saben lo que me encanta ir sola) e invité a mi amigo Luchito. El es, ahora, tan muñeco roto como lo soy yo: se está divorciando de su esposa, quien ahora está con su ex mejor amigo, una mexicanada total. En el afán de ver cualquier cosa, terminamos en esa pela para quinceañeras, Twilight. Nos dimos a la gula – ninguno de nosotros había almorzado- para contamos las desgracias, mientras nos empujamos el sándwich de hot dog más grande que logramos encontrar, con un litro de gaseosa light (hay que cuidar la línea) cada uno, porque somos conscientes que una pena entre dos es menos atroz (Esmeralda Checa, famosa filósofa perucha, dixit). Claro que las nuestras eran un par, pero cabían en la misma variedad.

 

La cantidad de chiquillas que asiste a ver la película es impresionante. Impresionante es no morirse de risa de la cara del galán y sus sufrimientos a lo James Dean. Mucho ruido y poquísimas nueces, que al menos servirán para que Lucho torture a su hija Zuu sobre la suerte que tuvo él de ver la pela que ella tanto ansía (está paseando fuera de Lima, con la mamá y el nuevo novio de ésta).

 

En la última escena, la protagonista quiere compartir el mismo destino que este doliente galán. Se ofrece en sacrificio. El se niega. Él no entiende que es una prueba de amor –saltar a tu abismo- en la que sólo demuestra lo que él ya sabe. El se niega, again. Supongo que es amor, también. Protección para una inocencia que puede perderse. También es miedo a que luego, ella se sienta defraudada de tanta inmolación sin réditos…

 

Ella insiste. Insistirá, parece, hasta que todo caiga por su propio peso. ¿Quién le ha dado a él la potestad de decidir sobre el corazón de ella? Cada quien realiza sus propios sacrificios, de acuerdo a sus fuerzas. Cada quien lucha con las armas que tiene. Cada quien sabe cuándo rendirse, cuándo echar la última bala… Al final, ella puede tener sus misterios, también. Luego, las frustraciones son puertas. Nos llevan a otros lados, o se convierten en atajos que van directo… y ahí lo dejo, para que no sigan hirviendo cerebros…

 

Lucho y yo nos miramos, entonces, en silencio. Muchas sublecturas para atacarlas con un par de frases de cierre. Ahí lo hemos intentado.

 

Feliz primera semana de Enero. Como la pases, será un reflejo de cómo será tu año. A mí ya me entró la depre, entonces.

 

 

El (los) video (s) del post: No sé si será algo que pegue seguido. Ni siquiera puedo decir que tendrá continuidad. Algunas veces será una instantánea sentimental. Otras veces serán cosas que encontré y que me gustaron. Eso sí, siempre serán botellas con mensajes, echadas al mar. 

Luego, no estoy ebria, pero ando entre Pisco y Nazca. Entre este video y el siguiente. Sabrán perdonar, ustedes también.

Al cierre: No creo que a nadie no le escandalicen los bombardeos a la franja de Gaza. Parece una maleada manera de desalojar a un inquilino que no se quiere ir, aferrándose con uñas y dientes a un trozo de tierra que ya es un hoyo. La ayuda humanitaria escasea y asombra el silencio de todos los que suelen cacaraquear (el más rochoso es el zambito), para horror del resto del mundo, que poco puede hacer ante la intransigencia de algunos que siempre se han sentido los elegidos…

Sorpresa de Diciembre

Recibí la respuesta inesperada a un mail que casi no envío. Lo que he leido me ha dejado speechless. Lo siento entonces, porque sólo puedo poner este video.

Espero escribir antes de Año Nuevo. Altamente improbable, pero ya ven, la verdad ha superado mis ficciones…

Esa maldita costumbre.

imagen de aqui

Cierro la puerta y me quedo mirando la tele. Dan una pela torreja, con Capulina y yo me siento a pensar rápidamente, en todo lo que me acaban de comentar.

Guapo, barbudo, ojos de sol. Me pilló cuando yo estaba haciendo escándalo, gritando alborotada de alegría, por un trabajo bien hecho. Un haz de frío me congeló la acción y el alborozo cambió por un rubor espantoso, que no pude disimular y que me trajo, en viaje al tiempo, a unos 20 años atrás, cuando aún podía sucederme que la presencia de alguien podría hacer aquello.

Luego de eso, un par de encuentros casuales por las instalaciones, yo muerta de vergüenza, él… imagino que asombrado de mi cara de susto. Nadie me pudo decir su nombre, ni qué hacía –eso lo presumía yo- ni hasta cuándo estaría merodeando como un alma en pena, por aquí.

Tons, yo, que he sido súper alpinchista y que antes “hacía que las cosas ocurrieran”, no hice absolutamente nada y me llené de trabajo, pretextos y justificaciones. Nunca me enteré que me estaba esperando. Se sentaba, aburrido, a esperar que me acercara. Nunca más nos vimos.

De casualidad, me contaron que se ha ido a Afganistán (tmre, sale de lo imaginable, jaja), que ahora sí, finalmente se comprometió con otra. Si existe una ley de murphy del amor, creo que todo lo torreja y probablemente malo ya me ha pasado. Cierro el punto con este último incidente.

Ergo, me ratifico con el asunto de que tengo un problema de puntualidad sentimental. Suelo llegar demasiado temprano, demasiado tarde o probablemente, no llego. Una vez más, una vez más…

Pero sigo pensando que, si algo ha de ser (mi propia existencia indica que es posible), será aunque me encuentre al borde de la muerte. Tengo penita, entonces; pero el mundo es mi catálogo, el amor puede aparecer, regio, en cualquier momento.

Ciao, Renzo.

Epílogo: No, no se llama Renzo. No, tampoco pondré su nombre verdadero. Sí, luego de que me dieron su mail, estuve dándole vueltas al asunto y terminé escribiéndole (con la ligera esperanza de que no lo recibiera, porque el roche es grande). Luego, respondió casi al toque. Ha prometido pasar por aquí, aunque como premio consuelo, peor es nada. Luego, esta poesía SI es para él. Lo siento, ando depre, pero el mundo sigue girando y yo corriendo. Espero, la próxima, llegar puntual al corazón de alguien. Mientras, a seguir vivendo.

Cosas que se aprenden

foto de aquí

Hace unos años, un ex vivía obsesionado con mis pies. Me parecía divertido y algo pervertido. Las cosas quedaron ahí -en parte por que terminamos- y me quedé pensando en las muchas maneras (simples y a veces tontas) cómo se estimula la sexualidad del ser humano.


Ahora, lo cool es el shoeplay. Se los puedo postear, luego de dar rodeos por internet: la gente de Soporte Técnico (de mi chamba) ha bloqueado todos los accesos… ahhhh ellos están mejor enterados que yo.

A cuántos tipos hemos estado haciendo sufrir… XD

En otras noticias: Ese pelón delincuente tiene en vilo a la prensa, con eso de que se entrega o que no. ¿Tan buenos padrinos tiene, que ni con recompensa lo pueden pillar? Un asco. Muero por encontrarmelo y ganarme el bille, aunque me ofrezca matri. Ni que las hipnotizara, oe.

Solas a los 30s


La “Doña“, claro representante de que a los 30s y más, una se la puede pasar de película. Lo saqué de aquí.

Teniendo en cuenta lo traumático que puede ser para las mujeres (más si son latinas) el entrar (y probablemente salir) de esta década, es bueno que sepan las ventajas de vivirla, en pleno siglo XXI. Hace poco menos de 40 años, estábamos condenadas a ser un esterotipo, mismo Happy Days. Sin quemar mis brasieres en el caño (caracho, los necesito, ok?), he elaborado la lista que ahí les va.

  

         Duermes del lado de la cama que te pega la gana.

         Comes lo que quieres, a la hora que quieres y donde sea.

         Vas a ver la peli que se te antoje, llegas al horario que se te antoje y comes todo lo que se te pueda ocurrir. No te haces bolas por el tipo de pela que vas a ver y no te interesa buscar “asientos conjuntos”

         No tienes que parecer una barbie para irte a chambear. Basta con que tu ropa esté limpia y te sientas cómoda.

         No tienes que conjugar tus horarios para “atenderlo”

         No tienes que “atender” a nadie.

         No tienes que darle explicaciones a nadie sobre lo que haces con tu tiempo

         Te libras de conocer a “sus amigos” y esforzarte por caerles bien.

         Cero angustias por un “yo te llamo” y que no lo haga nunca. Es más, te das el lujo de prometer que llamarás y nunca lo haces.

         Cero angustias por “¿qué fue exactamente lo que me quiso decir?” cuando lo más probable es que sea justo lo mismo que dijo.

         Tus rollos de la panza se te salen amablemente  y no hay nadie que te los quiera pellizcar, en plan sexy.

         Exploras todas tus cavidades sin dar asco al otro.

         Te cagas de risa de las parejas cariñosas.

         Te compadeces tiernamente de las parejas feas.

         Cenas lo que te provoque, en un sitio cool.

         Sonríes contenta mientras la gente de la mesa de al lado siente recontrapena por ti: los tristes son ellos, que no entienden que este es el siglo XXI y no has nacido pegada a nadie.

         No buscas empatizar con la gente, cuando das tu opinión.

         Eres dueña de tu cuerpo, de tu plata y de tu mente.

         Puedes llorar a moco tendido por un comercial de tele y cagarte de risa por una peli porno.

         Fantaseas sexualmente con todos los hombres del mundo, sin dolor de conciencia.

         Dado que ya sabes la importancia del lenguaje corporal, sabes que NO DANDO NINGUNA SEÑAL es la justa manera de atrapar a las moscas. Ergo, te regodeas en aparentar que nada te interesa.

         El sexo casual se convierte en eso mismo, para susto del occiso (¿Queee? ¿Ya te vas?? ¿Porqueeee??!!)

         No te conquista una mirada bonita (ni muchas cosas más), sino la capacidad para sostener una conversa inteligente por más de 10 minutos.

         No te ilusionas simplona y visiblemente. Lo haces en silencio y te toma 10 minutos, luego de los cuales, vuelves a la normalidad.

         Empiezas a tener una respuesta para todo.

         Los hombres jóvenes te encuentran fascinante por lo anterior.

         Los hombres mayores o iguales te encuentran peligrosa, por lo mismo.

         Tus padres aprecian tu opinión.

         Finalmente, descubres que la felicidad no es más que la capacidad para disfrutar el presente, y estar consciente de ello.

 

Lo digo con conocimiento de causa. Cumplo 39 el domingo.

Pd. Chucky me dice “te he hecho un regalo con mis propias manos”. Ay, yo la quiero, pero a veces hace cosas bien torrejas. Le he pedido que me compre un kg de pan roseta, a cambio. Casi llora. Bueno, entonces, regalo que ha hecho + pan rosetta o un baguette recién horneado. Un regalo simple, útil y efectivo. Qué rara que soy.