De Amor (otra vez)

Donde vivo.
Donde vivo.

Hablar con el hígado me ha resultado siempre tan fácil. Lo extraigo con mis propias manos y escurriendo sangre, escribo. Siempre suelo estar en trance, al hacerlo. Las ideas se agolpan, atiborrando todo, matando al idioma y sobre todo, buscando el punto de la exacerbación de la indignación que siempre me corroe. Ya he explicado que es la voz de mis demonios, de aquellas muchas Dreampickers que viven en un mismo cuerpo y que viven pogueando en mi interior, donde sólo algunas miran hacia esa rendija de luz que es este blog. Unas pocas logran escalar y gritar. Los vecinos vienen, asustados por sus alaridos. Vienen los bomberos, la policía… viene todo el mundo, para intentar calmar los arañazos, los golpes entre ellas. Todo para que un texto pase por las gargantas de los que leen en voz alta, como ácido que corroe. Puede ser…

Hablar con el corazón me es extraño, entonces. El amor prefiere hablar en verso, con la secreta ilusión de hacerlo al oído de alguien. Ni siquiera tengo el valor para dejarle hablar por aquí. Lo mejor, entonces, siempre, es esconderse. En aquella esquina de la mazmorra que llevo adentro, hay alguien sentado, mirando el escándalo que hace mi Legión. No suele hablar, pero cuando lo hace, los demonios voltean a mirarla. Callan al instante, asustados. Saben que ella es la única que tiene la llave de la puerta. En el fondo, ellos no quieren irse; quieren que ella sea libre.

¿Sabes qué? Yo también.

Para decir adiós

Iba a decir unas cuatro cosas y postear los videos, así, nomás. Luego me acordé de mi amigo Maxi, que decidió cerrar su blog porque se había quedado sin palabras, porque alguien se había llevado su corazón -y no lo había devuelto- y porque sus clases comenzaban.

Decir adiós cuando todo se te junta, es jodido. Más, cuando te dicen adiós y tú lo único que quieres es seguir pegado a la luna. Triste por Maxi y su silencio virtual. Para mí, siempre tuvo cosas qué decir, sólo que se tomaba muy a pecho todo esto. Luego, se borró.

Yo nunca digo adiós, by the way. Sólo desaparezco de los lugares usuales y aunque pareciera que los temas fueran olvidados, ahí están, latiendo como lo hace una herida que no se cura. Además, los escribientes no podemos poner el silencio, sólo lo trasladamos a otros sitios. Para que vuelvan a ser la cama donde se tienda ella.

Te echaré de menos, Maxi.

Modo “Faite” de decir adiós

Modo “Hora del Lonchecito” de decir adiós

Modo “Cool” de decir adiós

Modo “World Music” de decir adiós

Modo “Cursi” de decir adiós

Modo Dreampicker

Por cierto, Maxi no verá este post. Odia ver videos linkeados. Cosas del fútbol.

Posteo para el primer lunes del olvido.

imagen de aquí


¡Vaya fiestas!. ¡Vaya fin de semana final de ellas!.

 

La he pasado agarrada con uñas y dientes a una carretilla vieja de montaña rusa que estuvo por desplomarse. Cuando finalmente se detuvo, bastante abollada, por cierto, miré asustada a todo lado. No había muerto, pero tampoco nadie me estaba esperando. Triste, como siempre.

 

Sólo me percato que sigo viva, que sigo en mis trece con respecto a lo que quiero de mí y del resto y sobre todo, he vuelto a escribir kilos de poesía. Eso es de agradecerse. Bonito conforte.

 

Pero como siempre, es un ejercicio individual que no puedo evitar. El amar, el soñar, el lamentar, el esperar, el entender, el disfrutar, el aceptar, todo junto y mirando la pantalla de un Petete que se deshace entre mis dedos. Too much para alguien que no suele creer en nada, más que en sí misma y en lo que puede hacer.

 

Como premio consuelo de weekend, me fui al cine. Esta vez sí que necesitaba compañía (ya saben lo que me encanta ir sola) e invité a mi amigo Luchito. El es, ahora, tan muñeco roto como lo soy yo: se está divorciando de su esposa, quien ahora está con su ex mejor amigo, una mexicanada total. En el afán de ver cualquier cosa, terminamos en esa pela para quinceañeras, Twilight. Nos dimos a la gula – ninguno de nosotros había almorzado- para contamos las desgracias, mientras nos empujamos el sándwich de hot dog más grande que logramos encontrar, con un litro de gaseosa light (hay que cuidar la línea) cada uno, porque somos conscientes que una pena entre dos es menos atroz (Esmeralda Checa, famosa filósofa perucha, dixit). Claro que las nuestras eran un par, pero cabían en la misma variedad.

 

La cantidad de chiquillas que asiste a ver la película es impresionante. Impresionante es no morirse de risa de la cara del galán y sus sufrimientos a lo James Dean. Mucho ruido y poquísimas nueces, que al menos servirán para que Lucho torture a su hija Zuu sobre la suerte que tuvo él de ver la pela que ella tanto ansía (está paseando fuera de Lima, con la mamá y el nuevo novio de ésta).

 

En la última escena, la protagonista quiere compartir el mismo destino que este doliente galán. Se ofrece en sacrificio. El se niega. Él no entiende que es una prueba de amor –saltar a tu abismo- en la que sólo demuestra lo que él ya sabe. El se niega, again. Supongo que es amor, también. Protección para una inocencia que puede perderse. También es miedo a que luego, ella se sienta defraudada de tanta inmolación sin réditos…

 

Ella insiste. Insistirá, parece, hasta que todo caiga por su propio peso. ¿Quién le ha dado a él la potestad de decidir sobre el corazón de ella? Cada quien realiza sus propios sacrificios, de acuerdo a sus fuerzas. Cada quien lucha con las armas que tiene. Cada quien sabe cuándo rendirse, cuándo echar la última bala… Al final, ella puede tener sus misterios, también. Luego, las frustraciones son puertas. Nos llevan a otros lados, o se convierten en atajos que van directo… y ahí lo dejo, para que no sigan hirviendo cerebros…

 

Lucho y yo nos miramos, entonces, en silencio. Muchas sublecturas para atacarlas con un par de frases de cierre. Ahí lo hemos intentado.

 

Feliz primera semana de Enero. Como la pases, será un reflejo de cómo será tu año. A mí ya me entró la depre, entonces.

 

 

El (los) video (s) del post: No sé si será algo que pegue seguido. Ni siquiera puedo decir que tendrá continuidad. Algunas veces será una instantánea sentimental. Otras veces serán cosas que encontré y que me gustaron. Eso sí, siempre serán botellas con mensajes, echadas al mar. 

Luego, no estoy ebria, pero ando entre Pisco y Nazca. Entre este video y el siguiente. Sabrán perdonar, ustedes también.

Al cierre: No creo que a nadie no le escandalicen los bombardeos a la franja de Gaza. Parece una maleada manera de desalojar a un inquilino que no se quiere ir, aferrándose con uñas y dientes a un trozo de tierra que ya es un hoyo. La ayuda humanitaria escasea y asombra el silencio de todos los que suelen cacaraquear (el más rochoso es el zambito), para horror del resto del mundo, que poco puede hacer ante la intransigencia de algunos que siempre se han sentido los elegidos…

Posteo de Año Nuevo

Generalmente me paso de largo estas fechas en el blog (el año pasado sólo escribí algo sobre la navidad, creo) y aburridamente escribo mis resoluciones de año nuevo en mi bitácora personal, que reviso diligentemente para decir, “caray, no me acordaba que había escrito eso” y como dicen por ahí, chimpumpantortillaspapas, encogerme de hombros y plantearme otras nuevas metas, pero igual de inútiles que los anteriores.

Este año mejor no planeo nada (ya tengo demasiados pendientes como para agregarle harina al asunto). Más bien, en lugar de resoluciones, planto mis deseos para el 2009…no es un ranking, pero creo que están todos… para cosas globales, mejor consulten a Pepi Patrón.

1) Que mi hermana (a) La Negra, reaprenda a cocinar. La verdad que este año nos ha torturado con su onda vegetariana, vesdística y sinceramente incomible. ¿Dónde quedó la muchacha que hacía tan rico Cau Cau, la Causa de pollo y el guisito Norteño?? Debe estar en trance, intentando averiguar recetas sin carne, en sus otras encarnaciones.

2) Que mi sobrina (a) Chucky, deje las cosas que agarra, en el sitio original. Es posible saber su rastro por un lugar, por el tiradero que deja. Digna hija de la Negra… ah, y que aprenda la tabla de multiplicar y las reglas de ortografía antes de llegar a la secundaria…

3) Que mi tía Margot – que pesa como 160 kg y que sólo sueña con la siguiente comida- llame a los bomberos antes que a mí, cuando se haya resbalado y no pueda levantarse. Juro que me tendrá que ver un kiropráctico, porque aún me duelen las junturas, de intentar ponerla de pie. Además los bomberos son más rápidos que yo.

4) Que Pedrito (el marido de Chochi) nos entable una conversa-disertación de 3 horas y media, que nada le cuesta; en lugar de pasársela muriendo de risa cada vez que nos reunimos. Digo, ¿somos tan graciosos, oie?

5) Que Chochi logre que Pedro sea capaz de quedarse hasta el final de una reuna – té de tías, sin querer saltar de un balcón, al vacío.

6) Que el tiempo me alcance para tener más reunas con mis amigos. Soy una amiga cometa, también, Milton.

7) Que el webmaster de mi oficina, ordene su escritorio de una puta vez, sin que yo tenga que estar haciéndole insinuaciones sobre el tiradero que tiene… pero sobre todo, que este año nuevo, pueda dormir (es padre primerizo de gemelos y tiene unas ojeras de mapache), ¡pero NO en horario de oficina!.

8) Que mi madre piense positivamente sobre todo lo que le ocurra. Su madre era sabia para eso, qué tal mujer. Que atraiga lo bueno, hablando sobre lo bueno. Al comienzo, parece psicótico (bonitoooo, todo me parece bonitoooo) pero luego funciona.

9) Que mi padre deje su estancia en Melmac y que de cuando en cuando, nos escuche una conversa completa. Qué fastidio es tener que explicarle todo de nuevo, sólo porque está más al pendiente del episodio del Gran Chaparral que de esa horrible erupción que le salió en el brazo a mi vieja…

10) Que mi hermano y su pareja se acuerden que somos parte de su familia. Dear, es inevitable, forever and ever y etc. Salvo que él quiera cambiar de apellido, que es algo que siempre dijo que haría al graduarse, cuando estaba en sus teens…

11) Que el ambiente laboral de mi trabajo mejore, solamente. Que el diálogo prevalezca y que sigamos chambeando como una maquinaria recién engrasadita. Que las trabas desaparezcan y podamos demostrar de qué estamos hechos. Yujuuuu!

12) Que mi jefe sea espontáneo y haga los trámites para que me aumenten el sueldo, sin que yo se lo pida. Que haga lo mismo para mis chacales.

13) Que el Pen Club Perú me postule al Novel (caray, es broma) y que este año que viene SI pueda publicar el dichoso poemario que se está hongueando en un cajón.

14) Que no existan atolladeros en Lima Norte. Que no parezca un viaje interprovincial ir desde Los Olivos hasta Miraflores.

15) Que en los cines de Lima Norte se puedan ver las mismas pelas que los de Miraflores, en idioma original. Ke no suban los combos.

16) Que la gente de Lima sea más limpia, menos hipócrita y más puntual.

17) Que Castañeda baje en las encuestas. Me siento en una realidad alterna, donde nadie se da cuenta de la jugada de este inútil.

18) Que Alan García quede con los mismos márgenes de popularidad que Toledo al irse, a ver cómo le cambia la cara de idiota que tiene.

19) Que se haga una bienal de Arte en Lima, como las de antes. Que me dejen exponer en ella (esa sí no es broma).

20) Que El Comercio aterrice, porque últimamente sólo está sirviendo para envolver tamales. Que se abstenga de decir qué es culturoso y qué no. Que deje de lamerle el culo al gobierno de turno.

21) Que el poder de los Bloggers suba como la espuma, pero no se desvanezca como ella. Que eso no los envanezca.

22) Que me saque la Tinka antes de fin de verano. Ya tengo dispuesto en qué lo gasto y hasta quién irá a cobrar mi boleto…

23) Que mi dentista no me saque la mugre, este verano. Me ha hecho llorar en todos los idiomas, de dolor y financieramente.

24) Que la iglesia evangélica que está a la espalda de mi casa, se mude para otro lado (opuesto en la ciudad) y que los vecinos dejen de escoger las 3am para charlar y chancar lata. Ya estoy harta de gritar como una enajenada una madrugada sí y otra también.

25) Que el sexo opuesto se avispe. Digo, una aquí la cosa está bien aburrida, oe. ¿Dónde los atrevidos, los siempre listos (mismo scouts), los que nunca se rinden? ¿Sigue siendo el pollo con hormonas? ¿El agua tratada? ¿Es porque Perú nunca va a un mundial? (y eso me lleva a …)

26) Que el fútbol perucho y toda su parafernalia, salga del hoyo o se vaya a la mismísima mierda de una vez. No es posible que el ejemplar masculino peruano se convierta en una suerte de tullido mental cada vez que estos losers salen a perder en cualquier cancha y peor, justificarse de infame manera. Piedad (ahora estoy de rodillas) Señor: mándalos a un mundial o haz que las mujeres procreen mismo Virgen María, porque la verdad es que es un desperdicio de genes ver a tanto tarado. Amén.

27) Que los sueños nos sigan encontrando. No nosotros a ellos, ellos a nosotros. Que nos despierten, sonrientes, nos abracen, nos halaguen, nos terminen amando. Somos ganadores -y aquí me acuerdo esa historia que somos el producto de un espermatozoide poderoso, que cruzó la barrera, entre millones de otros que jamás llegaron (seee, cursi Miguel Angel Cornejo dixit, pero es la neta)- tons, merecemos el mundo entero, si es posible.

Luego, me ha salido una lista larga. Pero creo que lo vale. No pudo ser menos, pero pudo ser más. Un beso y un abrazo para los que postean, para los que leen en silencio, para los que joden, para los que se cagan de risa (y luego me lo cuentan), para los que recién llegan, para los que les pareció torreja y para los que son buenos leyendo entre líneas. Estamos siempre. Es una adicción.

Feliz Año.

Auditorías y Tonazos

Foto de aquí (jajajaja)


 

En las empresas, los balances y auditorías se suelen hacer un par de veces al año, para fiestas patrias  y para fin de año. La verdad, las auditorías se hacen en cualquier momento, pero el asunto en cuestión es que la empresa pasa por un proceso evaluativo que implica el propio cuestionamiento sobre los objetivos cumplidos, las metas sin alcanzar y aquellas que bien pueden ser postergadas o replanteadas para el siguiente año fiscal.

 

Mis balances suelen ser en dos fechas obvias: mi cumpleaños y año nuevo. De ambos, el que tomo en serio es el primero.  En el caso del segundo… bueno pues, creo que a estas alturas, sólo me sirve para hacer la LG (limpieza general) de rigor, pararme en la azotea de mi casa para ver los fuegos artificiales que los vecinos (y a veces yo) encienden, tomarme un trago con mi familia e irme a dormir. Lo siento, soy aburrida.

 

Pero hubo un tiempo en que no lo fui, un tiempo en el que me amanecía en las parrandas, muchas veces borrando casette, con la esperanza de que “este año sí la hago” y tratando de pasarlo divertido en medio de la gente que baila y chupa como poseída, los hits del momento.

 

Pero soy una hipócrita. Soy aburrida por convicción. Detesto las fiestas de año nuevo.

 

1.- Es verano, tienes que lucir piel. Cruel, luego de la cantidad de compromisos con comida que has tenido que empujarte en estas fechas. Osea, para el 31 uno luce como un tamal mal amarrado y con ganas de par de  sales de Andrews.  Los mofles se salen por todos lados y no hay nada que pueda cubrirlos, que no te haga sudar como el lechón que te comiste. Nada.

 

2.- La comida será mucha, el trago, poco. Ergo, las posibilidades de quedar ebria son altísimas. Combinarás cerveza, Pisco Sour, Baileys, Cuba Libre, Whisky, y un coctel de maracuyá que hizo la mámá del dueño de casa (no te puedes negar, mija), sin decir que es probable que terminen con el yonke del abuelo. Si la emergencia apremia, los “made in Acho” serán parte de la fiesta y es mucho más probable que termines con un forado en la lengua o el paladar. Ya te avisé.

 

2.- Los bailes… los bailes. Cómo detesto las coreografías, o ir haciendo trencito con un grupo de gente que se divierte autistamente, haciendo lo mismo. Todos bailarán (con los mismos pasos) al Grupo 5, Bareto(y Juaneco of course), Queen, Caballo Viejo, el Pío Pío, Víbora (sí, el vals), Regresa (regresa, Lucha y llévatelos),  al Daddyremolinocongranremolinovuelvepolvorientotodosloscaminospordondevoy; sin contar con los inolvidables éxitos del Macho de América

 

3.- Los ligones estarán borrachos, querrán dormir en tu hombro, para terminar intentando quedarse sobre tus pechereques y finalmente babear en tus faldas. Cualquier chico que pareció lindo en un inicio, se verá como un completo huevón cuando le veas bailar, ebrio, con collar amarillo de flores, gorrito marinero y sobre él, un calzón amarillo de mujer, que otro idiota le puso, en plan funny.

 

4.- Casi lo mismo que el punto 3, pero en versión inofensiva: el testimonio. Todo el mundo querrá “compartir” su vida contigo. Sobre todo si son las 4:30 de la mañana y la mayoría de gente ya no tiene fuerzas para bailar. Alguien se sentará a tu lado y te contará que su vida apesta, que su novia/o le dejó ( y tú se la/lo recuerdas) y que … ¿tengo que seguir?

 

5.- No hay un lugar para descansar. Eso es un fact of life. Es decir, los lugares disponibles están ocupados por parejas o borrachos babeantes. Tú vives lejos y el siguiente lugar de reposo (entiéndase, siquiera, telo) está demasiado lejos para ir. Terminarás sentada en una silla, mirando cómo llegan al piso los últimos ebrios de la noche.

 

6.- Ceremonias extrañas. Por mi madre que no miento, cuando cuento que en una de mis fiestas de año nuevo, me la pasé en una cocina, pelando camarones. Un ex me llevó a pasarla con unos amigos suyos (arequipeños, como él) que encontraron de lo más funny, pasarse la noche entera haciendo chupe. A las 5am (por mi mare que no miento) se sirvieron el sopón ese, que tenía un kg de papas + 30 camarones por plato y al terminar, se largaron por donde vinieron. Tampoco me olvidaré de la vez en que mi hermano sugirió que hiciéramos una “biodanza”. Para que nadie se sintiera corto, no hubo música; sólo gente loca que bailaba como loca, cada quien el ritmo que quisiera… O probablemente fue aquella en la que, literalmente, nos dimos a golpes con sendas ramas hechas con ruda, flores amarillas, saritas, atadas con cintas rojas; mientras todos intentábamos subir a un banco de madera. Nos habían dicho que había que recibir el año en el lugar más alto de la casa… y la casa era de un solo piso…

 

7.- El look post fiestón es inaceptable.  Te ves regia para pasar un casting de alguna pela de Burton, te sientes como si hubiera pasado un trailer sobre tu humanidad y quieres tomarte, con cañita, el tanque de agua de la casa.  Si estás fuera de casa, quieres cama (de la misma variedad que canta Mecano) y detestas que todo el mundo te vea en tu fase monstruosa.

 

8.- El arrepentimiento te agarra, para hacerte pensar si aquella otra fiesta que choteaste, estuvo mejor que esta en la que perdiste el tiempo.

 

 

Por eso, mis queridos, detesto la fiesta de año nuevo. Prefiero levantarme temprano, dar unas vueltas por la ciudad dormida y ebria; hacer algunos propósitos idiotas pero útiles (no leer mientras caminas por la calle, por ejemplo) y empezar, empezar siempre. Cualquier día es perfecto para iniciar el resto de una vida que puede ser plena, si te decides. ¿Hay alguno mejor que el primero de enero?

 

Juelices Fiestas.

 

Esa maldita costumbre.

imagen de aqui

Cierro la puerta y me quedo mirando la tele. Dan una pela torreja, con Capulina y yo me siento a pensar rápidamente, en todo lo que me acaban de comentar.

Guapo, barbudo, ojos de sol. Me pilló cuando yo estaba haciendo escándalo, gritando alborotada de alegría, por un trabajo bien hecho. Un haz de frío me congeló la acción y el alborozo cambió por un rubor espantoso, que no pude disimular y que me trajo, en viaje al tiempo, a unos 20 años atrás, cuando aún podía sucederme que la presencia de alguien podría hacer aquello.

Luego de eso, un par de encuentros casuales por las instalaciones, yo muerta de vergüenza, él… imagino que asombrado de mi cara de susto. Nadie me pudo decir su nombre, ni qué hacía –eso lo presumía yo- ni hasta cuándo estaría merodeando como un alma en pena, por aquí.

Tons, yo, que he sido súper alpinchista y que antes “hacía que las cosas ocurrieran”, no hice absolutamente nada y me llené de trabajo, pretextos y justificaciones. Nunca me enteré que me estaba esperando. Se sentaba, aburrido, a esperar que me acercara. Nunca más nos vimos.

De casualidad, me contaron que se ha ido a Afganistán (tmre, sale de lo imaginable, jaja), que ahora sí, finalmente se comprometió con otra. Si existe una ley de murphy del amor, creo que todo lo torreja y probablemente malo ya me ha pasado. Cierro el punto con este último incidente.

Ergo, me ratifico con el asunto de que tengo un problema de puntualidad sentimental. Suelo llegar demasiado temprano, demasiado tarde o probablemente, no llego. Una vez más, una vez más…

Pero sigo pensando que, si algo ha de ser (mi propia existencia indica que es posible), será aunque me encuentre al borde de la muerte. Tengo penita, entonces; pero el mundo es mi catálogo, el amor puede aparecer, regio, en cualquier momento.

Ciao, Renzo.

Epílogo: No, no se llama Renzo. No, tampoco pondré su nombre verdadero. Sí, luego de que me dieron su mail, estuve dándole vueltas al asunto y terminé escribiéndole (con la ligera esperanza de que no lo recibiera, porque el roche es grande). Luego, respondió casi al toque. Ha prometido pasar por aquí, aunque como premio consuelo, peor es nada. Luego, esta poesía SI es para él. Lo siento, ando depre, pero el mundo sigue girando y yo corriendo. Espero, la próxima, llegar puntual al corazón de alguien. Mientras, a seguir vivendo.

Solas a los 30s


La “Doña“, claro representante de que a los 30s y más, una se la puede pasar de película. Lo saqué de aquí.

Teniendo en cuenta lo traumático que puede ser para las mujeres (más si son latinas) el entrar (y probablemente salir) de esta década, es bueno que sepan las ventajas de vivirla, en pleno siglo XXI. Hace poco menos de 40 años, estábamos condenadas a ser un esterotipo, mismo Happy Days. Sin quemar mis brasieres en el caño (caracho, los necesito, ok?), he elaborado la lista que ahí les va.

  

         Duermes del lado de la cama que te pega la gana.

         Comes lo que quieres, a la hora que quieres y donde sea.

         Vas a ver la peli que se te antoje, llegas al horario que se te antoje y comes todo lo que se te pueda ocurrir. No te haces bolas por el tipo de pela que vas a ver y no te interesa buscar “asientos conjuntos”

         No tienes que parecer una barbie para irte a chambear. Basta con que tu ropa esté limpia y te sientas cómoda.

         No tienes que conjugar tus horarios para “atenderlo”

         No tienes que “atender” a nadie.

         No tienes que darle explicaciones a nadie sobre lo que haces con tu tiempo

         Te libras de conocer a “sus amigos” y esforzarte por caerles bien.

         Cero angustias por un “yo te llamo” y que no lo haga nunca. Es más, te das el lujo de prometer que llamarás y nunca lo haces.

         Cero angustias por “¿qué fue exactamente lo que me quiso decir?” cuando lo más probable es que sea justo lo mismo que dijo.

         Tus rollos de la panza se te salen amablemente  y no hay nadie que te los quiera pellizcar, en plan sexy.

         Exploras todas tus cavidades sin dar asco al otro.

         Te cagas de risa de las parejas cariñosas.

         Te compadeces tiernamente de las parejas feas.

         Cenas lo que te provoque, en un sitio cool.

         Sonríes contenta mientras la gente de la mesa de al lado siente recontrapena por ti: los tristes son ellos, que no entienden que este es el siglo XXI y no has nacido pegada a nadie.

         No buscas empatizar con la gente, cuando das tu opinión.

         Eres dueña de tu cuerpo, de tu plata y de tu mente.

         Puedes llorar a moco tendido por un comercial de tele y cagarte de risa por una peli porno.

         Fantaseas sexualmente con todos los hombres del mundo, sin dolor de conciencia.

         Dado que ya sabes la importancia del lenguaje corporal, sabes que NO DANDO NINGUNA SEÑAL es la justa manera de atrapar a las moscas. Ergo, te regodeas en aparentar que nada te interesa.

         El sexo casual se convierte en eso mismo, para susto del occiso (¿Queee? ¿Ya te vas?? ¿Porqueeee??!!)

         No te conquista una mirada bonita (ni muchas cosas más), sino la capacidad para sostener una conversa inteligente por más de 10 minutos.

         No te ilusionas simplona y visiblemente. Lo haces en silencio y te toma 10 minutos, luego de los cuales, vuelves a la normalidad.

         Empiezas a tener una respuesta para todo.

         Los hombres jóvenes te encuentran fascinante por lo anterior.

         Los hombres mayores o iguales te encuentran peligrosa, por lo mismo.

         Tus padres aprecian tu opinión.

         Finalmente, descubres que la felicidad no es más que la capacidad para disfrutar el presente, y estar consciente de ello.

 

Lo digo con conocimiento de causa. Cumplo 39 el domingo.

Pd. Chucky me dice “te he hecho un regalo con mis propias manos”. Ay, yo la quiero, pero a veces hace cosas bien torrejas. Le he pedido que me compre un kg de pan roseta, a cambio. Casi llora. Bueno, entonces, regalo que ha hecho + pan rosetta o un baguette recién horneado. Un regalo simple, útil y efectivo. Qué rara que soy.


Feliz Cumple, Chochi.

Te hago caminando por la Quinta Avenida, contentísima, con tu bolso nuevo.

Me hiciste falta hoy, cuando en la clase de inglés, reparé que era tu santo y que no te podría llamar.

Nunca como hoy recuerdo a mi mami diciendo “esta podría ser la última navidad que pasamos juntos” y que se convirtió en realidad.

En mis pupilas están aún tu imagen, como una muñeca recién traida de la tienda, en los brazos de mi madre. tu piel transparente, tus ojos de huevo, tu serenidad a prueba de balas… en mis pies, aún siento el dolor de ser pisada por tus tabas ortopédicas…

Recuerdo tus lágrimas, por no sentirte aceptada, en aquel instituto de snobs. Te recuerdo madrugando, para correr por las calles heladas del barrio…

Te recuerdo escogiendo las verduras, con el tiempo justo, para irte al trabajo….

Sigues sentada en la puerta del baño (nuestro depa es pequeñísimo), aconsejándome, en las noches de verano. Sigues sacando cuentas, mejorando el depa, regando a Arthur…

Te recuerdo, llorando, desde la ventana del tu auto de recién casada.


Te recuerdo mucho, te extraño y me haces falta… pero sé que parte del proceso de crecer, es encontrar los caminos, las veredas, los compañeros.

Te deseo el mejor cumple de tu vida. Te deseo la mejor de las vidas.


No nos olvides. No me olvides.

Dreampicker

y este es mi regalo:

Los usuales Viernes

Foto de aquí

Recuerdo que, hace algunos años, solía escribirle mails los viernes. También lo hacia los lunes, los martes, algunos miércoles y casi nunca los jueves. Pero los viernes, inevitablemente, mi cerebro tenía contacto directo con mi corazón y lo resultante eran mails enormes, pesados, cargados de figuras y de retruecos, llenos de feeling. No conservo ninguno de ellos.

 

Le escribía porque sabía que no le vería en los fines de semana y porque deseaba que esos textos estuvieran en su mente, en su boca, el resto de días en los que él me privaba verle. Le construí castillos incendiados, muchachas que saltaban cercas y un suicida que esperaba a la muerte en un acantilado, mirado desde la mente de otra mujer. También recuerdo haberle comentado sobre una sirena inexistente que ama a un náufrago y una flor que brota desde el codo de un niño.

 

Eran viernes dramáticos, intensos, estúpidos. Nunca fui más autista que en aquellas épocas, en un esfuerzo por capturar un espacio de su sonrisa, de su pensamiento.

 

Ahora me asombro de aborrecerlo tanto, en justa proporción de mi amor supino que fue. Su recuerdo me ha asaltado hoy, más que como evocación de un tiempo lejano, como una sensación encallada que no deseo repetir. Le imagino encandilando a otras, en su fatídica idea de que, siendo tan mitómano, nunca le van a pescar. Sus mentiras deben seguir siendo milimetradas, descaradas, suicidas. Su descaro debe haber pasado a parámetros asombrosos. Debe haber crecido el conteo de espasmos, de insatisfacciones.

 

Pero no soy tonta. No voy a irrogarle la mujer que soy hoy. Soy lo que me pega la gana ser. Soy lo que siempre deseé, aún esa tarde, cuando le besé para que dejara de marearme con sus argumentos. Mi destino no va prendido del brazo de alguien que no sea yo misma.  Sólo me jode no haberle dicho en su cara que era una mierda.

 

En otras noticias.-

1. A ver, a quién le asombra el asunto del tráfico de influencias de los apristas? No manchen. Eso es ser un paparulo completo, creer que se vive en Suiza o algo así. No creo que exista un momento de nuestra historia republicana en la que nuestra clase dirigente (osea, cualquier baboso con poder) quiera sangrar los pocos recursos que nos quedan. Como quien dice, un “must” del Poder cholo, sacar “sencillo”.

 

2. El problema principal de la crisis económica de gringolandia parece ser que NADIE le cree al pobre ignorante de presidente que tienen, y es esa pérdida de credibilidad la que va a dificultar la vida de mucha gente (salvo los ricos).

 

3. Bien caleta han pasado sendos discursos de Alan García y Florez Araoz en la ceremonia de aniversario del Combate de Angamos. Osea, cómo es eso de “dejen de perseguir a los defensores de la patria, que lucharon contra el terrorismo…” que en buen cristiano significa “No nos molesten. Ya pues,  matamos a esos cholitrancos, ¿a quién le importa si eran terrucos o no? Ya olvidemos el asunto”. A mi no me mataron a nadie, pero me recontra jode que este par de… (iba a decir eunucos, pero es fuerte) se lancen con semejantes declaraciones. Probablemente, mismo Choledad Privada, sólo ha sido un discurso para “Quedar bien”.

 

4. No juego Lingo. Juego Solitario Spider y soy buena en ello.