Category Archives: soltería

Oportunidades Futboleras

Oportunidades Futboleras

gourcuff

Yoann Gourcuff, tremendo lomo de la selección francesa (a estas fechas, eliminada sin asco, pero ese es otro tema). Nuestro favorito. Si no ven la oportunidad de negocio aquí, pues no ven nada de nada.

Soy curiosa, antes que publicista. Últimamente, más futbolera que mi propio padre (ya traté un par de post atrás) y me he dado cuenta de un par de cosas que podrían cambiar en este campeonato mundial. No son en ese orden, pero dale, van interesantes.

El personaje femenino en el panel de narradores de un partido. Wait, no existe. Estúpidamente no existe. ¿acaso no se han dado cuenta que un gran porcentaje de televidentes son mujeres? Lo ven obligadas por que tutti li mundi ve correr a 22 locos por un pampón; o lo ven porque se han enterado que hay más cueros que Beckam o Cristiano Ronaldo, jugando. Who cares, la cosa es que LO VEN. Estadísticamente las mujeres aventajan mundialmente a los hombres, en cantidad. ¿Por qué no ofrecerles info relevante para ellas en los partidos y coberturas? Imagínense una vocecita que comenta sobre un jugador:

“y bueno, Pepito Pérez, que ahora juega por el equipo ABC, antes estaba en el deportivo NN. Una lástima, es casado con una fulanita que le ha puesto los cuernos con un antiguo entrenador, pero él la perdonó, porque la tipa es reeegia. Ella fue novia de Juanito Lopez, otro que también juega en el equipo de Pepito y la verdad, se llevan pésimo. ¿Han visto los uniformes del equipo? Los diseñó Lagerfeld. La tela la mandaron a hacer a la NASA… “

etc.

Los uniformes pegaditos y los cueritos. Vamos, pues. Esos niños están haciendo ejercicio constante. Estan absolutamente saludables. Perfectamente cuidaditos, merecen mostrar todas sus gracias al público femenino. Cual gladiadores modernos (y en eso sí que les lleva ventaja el Rugby) se sacarán la madre, con prendas que dejen ver su soberano esfuerzo y sus músculos. Con tal fin, los entrenadores les harán sufrir horas extras en el gym, porque hay que rellenar los uniformes. Éxito total. Las damas estarán comprando palcos en estadios como poseídas, haciéndose socias de cualquier club que promocione lomos que jueguen los 90 minutos completitos y cualquier tiempo reglamentario y por normar.

Con esas dos pequeñas ideas, les aseguro que el siguiente mundial podría convertirse en pandemia. Que luego no se la pasen preguntando cómo hacer para vender más. Ahí les dejo el inicio de la madeja. Hagan su chamba, por favor.

Domingos

Domingos

Ester Resting on Arm

Ester Resting on Arm - Laura Smith

Siendo que cada post aquí viene a ser como una pequeña página de bitácora, debo contar que tengo ciertos rituales, para ciertas circunstancias. Como debe suceder, aquellas acciones que se realizan una y otra vez, mejorando -eso sí- el tiempo de realización y la significancia de las mismas, cubren necesidades básicas que deben ser cubiertas, a como dé lugar. Manías de solter(on)a.

Por ejemplo, los domingos no me levanto de cama, sino hasta las 10am. Puedo despertar antes, pero doy vueltas como tequeño sobre aceite hirviendo, en mi cama. Luego abro un ojo, me cubro cual momia y sigo dormitando. Algunas veces alguien llama al celular (al cual respondo si es que olvidé apagarlo la noche anterior) o simplemente grita bajo mi ventana, para saber si no he muerto. Pero no puede ser más tarde, pues tengo una iglesia evangélica a la espalda de casa (oh, no pregunten), cuyo servicio principal empieza a poco más de las 10:15am, con el consiguiente derrame histérico, que me pone histérica a mi también. Hasta que encuentre una bazooca a buen precio, no me queda más remedio que cambiar de locación, ipso facto.

Los domingos me siguen angustiando un poco, por un par de asuntos opuestos: el fin de semana corto (los domingos deberían tener un par de horas más, por lo menos, de luz) que me compromete a vivir, indefectiblemente, una semana siguiente en la que agradeceré por tener empleo, salud y gente a la que aún le preocupe, pero que me sacará canas verdes; aunque también solía enfrentarme a la usual búsqueda de chamba y autolevantarme la moral para enfrentar el tour de entrevistas, dejada/volanteada de Cvs y viajes cuasi interprovinciales a lugares donde -probablemente- escogieran a otro más barato, menos problemático (entiéndase, pisable) y que no llegue a la veintena. Es decir, uno salta de la pesadilla escolar, a la laboral, en un tris y en él se queda, para toda la eternidad.

Sin embargo, los domingos parecieran modelar el carácter. Te hacen enfrentarte a lo inevitable y así, te lanzas a vivirlo. ¿cuál futuro, oie, cuál mañana? Eso no existe. En unas horas será mañana y será tu hoy. Despelote pues, el asunto de entender que, a la merde, saltamos a la semana que viene, con el cinturón ajustado. Ya se encargará el viernes, de abrirse, soñador, sobre el siguiente weekend y así, vivir, viviendo.

A la sombra de un corto

A la sombra de un corto

Este iba a ser un post sobre el aprendizaje de los idiomas, el fraseo de cada uno de ellos y el temperamento que suelen tener aquellos que lo hablan, como una lógica característica de cada cultura que los genera. Iba a hablar sobre lo que- me parece a mí- es el centro del asunto de la enseñanza del idioma: estimular al alumno sobre la necesidad de aprenderlo, es decir, motivarlo directa o indirectamente.

También iba ser un post a modo de contestación a una pregunta con mala leche sobre porqué tuiteo en otros idiomas-además del nativo, lo hago en inglés, un poco de francés y muchísimo menos, en italiano- siendo que vivo en Perú. Lo cierto es que, de saber Quechua, lo hacía en esa magnífica lengua, también. Iba a explicar sobre lo relativo que van siendo algunas cosas últimamente, al respecto del intercambio de información y sobre la necesidad de poder expresar las ideas de manera que más gente pueda entenderlas. Intentar aprender varios idiomas es una forma. Intentar llegar…

Luego cambié de idea, que mejor hablara sobre esa estúpida incapacidad perucha por no ver más allá de lo evidente y focalizarse, siempre, en lo cercano. Una lacra que envuelve todas las acciones que se realizan y que es un mal endémico en las clases sociales altas, bajas, medias (un poco menos) y la clase política deprimente que nos intenta llevar al cadalso como nación. Hubiera disertado unas 2500 palabras sobre muchos ejemplos al respecto, sobre cómo me siento una extraterrestre por aquí y la verdad, me hubiera faltado tiempo para seguir.

También hubiera querido chismear sobre mis propósitos para estas minivacaciones que le he llegado a arrancar a mi chamba, pero luego me dio sincera pereza dar mi agenda personal, porque -humildemente- no soy cosmopolita y no la tengo tan recargada y la verdad, lo único que ansío es poder dormir hasta tarde y acostarme igual. Una ligera variante es que intento, eso sí, vivir con ansiedad (pero no mucha) el relax de hacer sólo las cosas que me gustan, comer lo que me gusta y pasar el tiempo con personas a las que no veo así nomás.

O podría lloriquear en más de 140 caracteres sobre las usuales penurias de una mujer como yo o como tú, muchacha estúpida que aún crees que lo sabes todo (ni yo) y te falta la estrellada fatal de la realidad. No, merci.

Pero.

Pero siempre está el otro topic que manejo soslayadamente; aquel que no trato por aquí, pero lo trato-benditas sublecturas- que me camina todos los días y que me tiempla, como el acero, para no decir las cosas y sin embargo, pensarlas consetudinariamente. Ahí anda. Siempre. Estoy embebida en él. C’est comme ça, mon chér loup.

Pucha, entonces me da pereza máxima, porque hay cosas que sólo se conversan en el calor de un acercamiento. Algo es algo y para mi, algunos “algos” han sido todo. Estoy en los lugares usuales, por si quieren charlar. Con permiso, me voy a recostar…

Nos leemos.

No busco novio (igual que la otra, nomás que diferente)

No busco novio (igual que la otra, nomás que diferente)

Pucha, ya quedó establecido, para los 4 gatos que me leen desde hace poco más de 5 años, que no busco ciertas cosas… porque ciertas cosas me encuentran. Me la paso de malísimo humor haciendo compras de ropa, por ejemplo. Mi estilacho de moda (sin estilacho) me hace querer comprarme cosas que no están en temporada o que -cual Enrique el Antiguo- son parte de algún museo del vestuario vintage. Qué diablos, uno se queda congelado en la época en la que fue más feliz y yo creo que aún estamos en el 2003…

Lo único que he perseguido ha sido al empleo. Escurridísimo él, le he correteado, haciendo cosas -todas decentes, por siaca- que ahora no me apenaría volver a hacer, si fuera la necesidad. Por supuesto, recuerdo las entrevistas que me dejaban estupefacta: me llamaban para decirme que estaba sobrecalificada y que aún así, si quería el empleo, ganaría como un practicante (¿les pagan, aquí en Perú?) o que mi horario sería algo como de 3 a 7 am, o que tal vez me interesaría estar en el area de Marketing, luego de lo cual pasaba a una sala con un grupo de vendedores, a cantar el himno de la compañía y dar de saltitos, para vender algo parecido a la Tinka en kioskos. O tal vez pedirme 35 requisitos, entre académicos, documentarios y tal vez una prueba de Elisa, para un pago de 800 soles (ahora, algo como 250 dólares), con horario de entrada, pero no de salida, en una oficina que parecía un baño, atrás de una caldera. Oh yeah.

Entonces, lo único que he buscado ha sido empleo. ¿Quedó clarísimo? Dale, continuamos.

Luego, no he buscado nada más. Ni el reconocimiento de los pobres diablos sin más talento aparente que saber relacionarse con otros, ni el odio de los que se alucinan delincuencialmente asociales, ni tampoco convertirme en objeto de culto (lo cual no es mala idea, en estas épocas), objeto de estudio y psicoanálisis. Obviamente, tampoco en el amor.

Eso es algo que enfurece a mi madre. Lo juro.

¿Cómo se le encuentra? No se puede, salvo ponerte en circulación. Como dice Pedrito Infante: “No me des, ponme donde hay” Es decir, asegurar la Plaza. Cero autopublicidad; aunque este blog hace su parte, pero no todo el planeta está in the search; entonces, la Promoción va limitada a una Plaza limitada, también. Y ya que hablamos de Marketing, diremos que el Producto está algo usadito, algo añoso y mejor lo llamamos Vintage, también, para no deprimirnos. Pero es un Producto para conocedores y por eso, el Precio es variable, dependiendo del postor. Es gratis para el que lo encuentra, subrepticia y sorprendentemente. Es caro -carísimo- para el que está acostumbrado a encontrar cosas y la neta, que compre otra cosa.

No busco novio. No hago publicidad al respecto. No comento por aquí mis aventuras torrejísimas, aunque siempre hay negociaciones. No vale la pena usar esta ventana para aporrearlos, cuando las experiencias que les tocan vivir luego de echarme por la borda, hacen esa chambita por mi. No me gusta hacer estadísticas sobre ellos, ni hacerme la víctima de sus metidas de pata, porque creo que algo de culpa tengo en aquellos tropezones. Tampoco me levanto triunfante, gilera, amazona. Bueno fuera. Todo me duele; con el tiempo, mucho más que cuando era adolescente. Lo único mejor aprendido es que ahora he dejado el lloriqueo por ello y la procesión va por otros lugares. No busco nada, salvo ser encontrada y nunca abandonada, por que un terno ya fue comprado, porque un roche de autoestima impide superarlo, porque el amor no está clarísimo en sus corazones. No habiendo pretexto para no quedarse, salvo el milagro del amor desnudo, no vale la pena ir corriendo tras los que se van; de la misma manera, no hay sentido salir en exploración insana, para no encontrar nada.

No, no busco. Sé que él me va a encontrar. Lo he sabido siempre. Lo sabe él. Mientras, que siga engañándose con todo el planeta, si es posible. Donde esté, llegará. Yo estoy donde debo de estar y hago lo que debe hacerse. Entonces, no puede haber error. Espero que haya quedado claro.

Sábado a color

Sábado a color

Colores. Tímidamente...

Colores. Tímidamente...

Chmre, no sé qué es lo que me enoja más: el tráfico con embotellamiento incluido en la puerta de mi casa, cualquier imbécil interrumpiendo la hora de mi siesta de weekend, no encontrar nada en mis cuchumil canales de cable, o sacar la cuenta que debo de morir de hambre si quiero ahorrar algo.

Claro, hay más cosas que -como siempre- me dan indignación, pero, vamos, cuando hago las dichosas listas o escribo sobre ello, pienso que me arderá el colon como no tienes idea y se me van las ganas. Ha vuelto a aparecer los sintomas de stress que tanto me asustan, como el mareo y las taquicardias. Eso quiere decir que no es mala idea haber pedido una semana de vacaciones. Alucina que no tengo ni idea a dónde iré. Acabo de escribir que debo de ahorrar. Tal vez termine aprovisionándome de comida para el microondas, poniendo cinta aislante a todas mis ventanas y puertas, y encerrándome en el depa, para dormir una semana enterita. Claro, recibiré las usuales llamadas al celular -para saber si no estoy muerta- e intentarán abrir mi puerta, cuando no reciban respuesta. Todo, simplemente porque quiero silencio y calma. Desventajas de la cercanía

El clima ya cambió, otra contrariedad en el mundo de Dreampicker, la fotosintética. Con ello vino la organización de las cosas, la limpieza general, el separar la ropa y zapatos que ya no te pondrás jamás. Lo bueno es que los planes de playa finalmente comienzan (desistí de ir en verano) y los colores se pelean en mis hojas en blanco. He estado tanto tiempo muda…

Vale, no es un buen post sobre el día de las madres (hay alguno en la Silla Ecléctica). Pero es que ése ya lo escribí hace un año atrás. Añado un par de cosas: mis hermanas son las madres que yo (creo) nunca seré. Las envidio. Ya no tengo nada más que decir al respecto.

Me Sacan…

Me Sacan…

Bored With The Conversation - Scott Robinson

Bored with conversation – Scott Robinson

Bueno, este post iba a ser una lista. De hecho, algo larga y bastante ácida. Pero, prefiero hacerlo así, pegadito nomás, rabiando como siempre. Recuerdo que a muchos no les gustaba ése rasgo, de mi. Otros lo encuentran atractivo. Por mi parte no puedo decir más que así vienen en mis instrucciones: te chupas el limón o te largas. Es bueno decirlo.

¿Qué me jode últimamente? Sí, porque, si me lees con regularidad, sabes que paso del fastidio a la histeria, a la añoranza y casi nunca a la hilaridad -la que dejo para lo cotidiano, pero… wait, ahí hay tan poca gente- con lo que mis estados circulares sólo me pueden servir para que, de tanto en tanto, escriba algo que me salga de los ovarios y tu pienses que soy una loca de atar.

¿Qué me jode? Uff. Para empezar, el tráfico de mierda de Lima. Tener que vivir en el Apartheid que nos impone la poca decisión de una clase política que es una cloaca, lo que me hace querer pensar varias veces antes de salir de Lima Norte (donde trabajo y vivo) para ir a cualquier otro sitio, porque todo me toma 1hora de viaje; lo mismo que toma un avión de la capital hacia Arequipa. Luego me jode el descaro de los políticos, la mala educación que recibe el peruano promedio (lo cual le hace ignorante, atrevido y estrecho de miras), la lucha para mantenerme en un mercado laboral (con estudios y todo) mientras un bailarina de tecnocumbia logra viajar un par de veces al año a Europa y yo saco mi cuenta para saber si podré viajar a Huacho sin desbalancear mis fondos. Me revienta la gente que legisla sin saber de lo que habla, el que se siente indispensable, el que envidia y sólo remarca los defectos de los otros, el acomplejado que en todo ve un problema y aquel que se siente feliz por saltarse las reglas, afectando al resto. Me pone de malas el que diserta sobre algo, como si dijera la verdad de la milanesa y me subestime en el interin, el que no se da cuenta que marca los corazones y que sinceramente no estoy para bromas, el que esconde su corazón para mi, pero se lo da a otra, el que jamás me ha de encontrar… me jode hasta cuando desaparece el teflón de las sartenes de casa, se acaba el papel higiénico, se acaba el capítulo de la serie que me bajé por torrent, no poder usar el puto bluetooth (y por ello tener que ir a servicio técnico), olvidar los tiempos verbales del francés, no poder ir al cine, ver como los peatones son imprudentes, no poder publicar un libro de poesía sin tener que dejar el pellejo, no tener el tiempo para pintar, tener que esperar a que los objetos que quiero comprar “me encuentren” porque, sencillamente, nunca encuentro lo que quiero hasta que ellos aparecen. Me saca de mis casillas que dejen las cajas vacías de cualquier cosa, en las estanterías o la refri, para que las eche yo a la basura, que la vecina barra todas las mañanas a la misma hora, con frenética fruición (para mi que tiene problemas sexuales) y que las mañanas empiecen a ponerse nubladas, resistiéndome a sacar las frazadas del closet, olvidar echar el insecticida todas las mañanas y recordarlo todas las noches, abrazar a mis dos almohadas y seguir sintiendo que estoy en la cama equivocada, en el año equivocado, con un absoluto LAG en esta vida que me alcanza, pero cuya canción no me gusta mucho, la verdad…

Caray, todo me enfada. Sólo unas pocas cosas me pueden hacer sonreír, por aquí; porque como ya te dije, lo cotidiano te es ajeno, siendo una proyección exagerada de lo que en verdad me da vueltas y el resto, que ya sabes siempre, se rellena. Deséame buena suerte, entonces.

Así nomás

Así nomás

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Es viernes. Otra vez, viernes. He salido corriendo con Chucky, al colegio. No es mi tarea usual: su madre ha decidido que se toma unas pequeñas vacaciones, sirviéndole el desayuno a otras personas y, bueno, he tenido que conformarme con recibir el grito usual de una adolescente, por despertarla para que no llegue tarde. Espero que la adolescencia le tome dos años o yo ya no esté para el resto de lo que queda de ella. Juramento con beso.

Es viernes, pues. La gente baja el ritmo, pero el mío está a mil. Salir corriendo por mi propio desayuno y darme cuenta que Lima anda más linda que nunca, eso sí, si miras al cielo (con canto de pajaritos incluido)… pero sólo en Lima Norte. Me rondan los pensamientos de siempre, pero sólo mientras amanece y hasta llego a creer que en ése exacto momento, soy pensada, también.

Mientras tanto, llego a la oficina, desayuno en el escritorio, toda vestida de celeste cerúleo y voy decidiendo que les comparto esta foto. Es el fin del mundo, definitivamente. Este cielo veraniego es sólo el preludio del infierno. ¿Cómo van vuestros corazones? Los mios se intentan acomodar al invierno.

Igual, haré mi danza ritual de la lluvia, mientras salto con un pan en la mano derecha… Feliz viernes.

April’s fool

April’s fool

Too lazy to be sad

Too lazy to be sad

Ya sabes cómo es, estoy echada en el sofá -que me queda pequeño- con la laptop y la tele prendida, mirando Star Wars, en pijamas, con el cabello en una trenza enredada e hirsuta. Hace unas horas desayuné indolentemente, mi cereal con yogurt y una religiosa cucharadita de Algarrobina, porque hay que echarle vitaminas al asunto. El ventilador está estratégicamente colocado para refrescarme y el sol entra a raudales por la ventana. Debería levantarme, ordenar el depa, recoger los papeles regados en mi mesa de dibujo, lavar la ropa sucia, sacar el polvo inclemente que se pega a todo por aquí. En vez de eso, tengo la mente en blanco impoluto y me llega absolutamente todo. Me encantan estos pequeños momentos de dejadez, donde nadie me friega y el abandono es absoluto. Sé que no es posible mantenerlos constantemente, porque, vamos, no soy una isla desierta y en algún momento nos conectaremos todos, como una gran sinapsis.

Mi sinapsis, aquella que comparto contigo, sigue vigente, aunque las palabras sobren. Sigo despertando y quedándome dormida con la misma imagen en mi mente. Tal vez es un ejercicio inútil para alguien que tiene la experiencia de las carencias tan grandemente grabada sobre la piel. Pero pensar en tu existencia no es nunca en vano, aunque no logre nada con ello. Me levanta en las mañanas saber que existes, en algún lugar, de algún modo. Entonces, en estas últimas frases de cierre vendría algo como “tal vez, algún día tú aparezcas” pero, la verdad sea dicha, ya lo hubieras hecho sin que yo lo pidiera, porque, como dicen los gringos, “it’s mean to be”. Luego, no hay más que hacer que seguir caminando lo mejor posible, del mejor modo, resignándose una a que la vida es así. Al fin, mi mente vuelve a estar en blanco y yo sigo pensando que es un lindo día feriado, donde no quiero hacer nada y nadie puede hacerme entristecer.

Cada Vez

Cada Vez

El problema es de la inmediatez de la internet. Ya no me leen tres gatos, me leen cinco. Entonces, algunos no saben quién michi es ésta loca que habla con la nada -aparentemente- y sobre todo, no entienden de qué va este lugar.

La verdad, ni yo.

En tanto me voy dando cuenta si son peras o son manzanas, intento explicar que mi vida está cambiando vertiginosamente, espero, para bien. Luego, salga pato o gallareta, todo va saliendo como debe salir: a lo macho, nomás. Me puedo quejar del trabajo, me puedo quejar de los chamacones (la verdad ya me está dando pereza hablar de ellos) y puedo quejarme de la ciudad en la que vivo, pero en vez de ello, me involucro en otras empresas más satisfactorias que agarrar mi cachiporra y repartir guamazos. Ya tu ve. Ya tu sabe.

Necesito vacaciones.

Paradero

Paradero

Paradero

Paradero

Estoy aburrida de las situaciones fallidas que me rodean. Me he prometido sólo aceptar lo que viene de la manera que quiero. Es como pararte a esperar una linea de bus determinada. Todos vienen llenos. Algunos no, pero no van por donde quieres. Tu esperas y esperas a que venga el correcto. Van pasando todos, te provoca subirte a cualquiera. Sabes que ninguno, salvo el que esperas, te llevará a casa. El resto va a otros lugares, te pueden dejar cerca, pero ninguno, salvo ése, llega a donde quieres ir. Entonces, cuando esperas mucho, si te impacientas, tomas otro y te conformas. Vas jodidamente contrariada, porque no puedes esperar más y te resignas. O bien, te vas caminando, valientemente, hasta tu destino.

Hoy, me conformé y tomé otro, para darme cuenta que el que esperaba, venía detrás. Pero me quedé pensando en eso. Voy a pie.