Lunes por el medio día

Pese a que hay noticias qué comentar, entre papanatadas oficiales, decesos lamentables y guerritas de intelectualoides( aqui y aqui), yo ando en otro ritmo. O yo ando al ritmo que siempre me ha dado la gana; que no tiene que ver con política, ni con lutos y mucho menos con poner al dedo ilustrado sobre las ganas de figueretear de otros. Ké stress.

Más bien, me ando felicitando de tener el cable prendido en la oficina, que me ha permitido ver romper un récord mundial en vivo y en directo y darle la razón a Hernán Casciari sobre lo desconcertante de algunos deportes olímpicos y lo divertidos que parecen ser (si eres mujer).

Nooooo, si yo tengo el mejor trabajo del mundo: ver (y hacer) tele.

Si hubieran visto la cara de mis compañeros de chamba. Babeaban..
(en cuanto encuentre un mejor video, lo pongo)<–done.

Pd. Y sí, me apena la muerte de Carvallo. Mejor que lo recuerden como educador, que como dirigente pelotero. Trasciende más en ese campo. He colocado el mejor post al respecto, pero si checan mi lista de blogs, verán varios más.

Pd2. Update: Mejor video. Cielos, la detesto, ké guapa y talentosa. grrr.

Hace un año

Estaba echada en la cama de mi madre, admirando su nueva tele de 21 pulgadas, con vivid color, sonido soundround y screen tipo cine, cuando empezó el movimiento de tierra que solemos llamar “temblor”. Me estube debatiendo, primero, entre levantarme o no. Un par de segundos después, al ver la continuidad del movimiento, me estaba debatiendo entre quedarme a sujetar la tele nueva -para que no se cayera- o mi propia vida. Un par de segundos otra vez, al caer en la cuenta de que mi vida valía más que una flat screen, salí apresuradamente a la calle.

La gente estaba parada, pasmada, en las aceras y en las pistas. Los pocos autos que pasaron, se detuvieron, atontados como los peatones. Ese ritmo furioso y que en otros lugares iba matando gente, a nosotros nos estupidizaba, para sólo atinar a abrazarnos, bastante amedrentados. Algunos histéricos lloraban a gritos o salían con esa letanía que comienza con “aplaca señor tu ira…”

El perro de mi hermana, que se llama Travieso, y otros perros de la cuadra, ladraban como locos, yendo y viniendo, en conjunta perplejidad. Entonces, mientras abrazaba a mi madre y a mi sobrina pequeña, mirando al horizonte, vi un resplandor que pareció el estrago de una gran explosión: colores naranjas, azules y violetas alumbraron el cielo, para quien observara hacia el Callao. Mierda! me dije, ahora sí que llegó el fin del mundo. Caballero nomás.

El terremoto terminó. Fue el fin del mundo de mucha otra gente, en otras ciudades menos pequeñas. Las historias al respecto se han sucedido y cuando las he podido escuchar, no he podido ocultar mi nudo en la garganta.

A un año de este episodio, todo el mundo hace balances, sobre todo porque se deseaban y esperaban otras cosas. Otra gente ploptesta, con razón. Muchos lloran, como yo. Otros exigen justicia, en fin. Yo solo me siento mierda por todo esto, pero con suerte.

Recuerda. Entiende. Vive.

Y así, ad infinitum…

Para mis queridos camaradas de década, que se sentaban a las 11 am en el verano, a ver cómo la pantalla a blanco y negro cobraba vida con el clásico circulo de inicio de señal (si es que no era la voz de Iván Márquez dándo la programación del día) y que luego se resignaba a ver unas pocas horas de dibujos animados, antes de que sus padres les acusaran de cuasi convertirse en “perritos” a causa de ver tanta tele…tendríamos que esperar a Cartoon Network, para asustarnos, de verdad, como padres, con sus 24 horas initerrumpidas de dibujos animados..

bueno, para ellos, van estos links.

¿Te acuerdas?


Cartoons del Pasado

uno más:

y esta para Cecilia, alla en Quebec.