Estimados, al parecer, aumentaremos el número de gatos. Ya no seremos tres… Espérenme desde el martes 06, semanalmente, en La República… ¿No es emocionante? Ahora casi todo el Perú se enterará que estoy loca…
Igual, seguimos manteniendo el blog, pero con otros temas… (intento imaginar cuáles…)
Aunque la palabra correcta en nuestro idioma español es Políglota, el multilingüismo no es algo que debería asombrarnos en la realidad actual. Para muchos de nosotros, sólo basta mirar en casa, para descubrir que el abuelo habla dos lenguas, donde una de ellas puede ser el Quéchua o tal vez alguna foránea, como el chino o el japonés. Hablo de la realidad peruana, donde, siendo un país bilingüe (por lo menos en el papel) la constante migración asiática durante el siglo XIX y parte del XX ha dado lo suyo.
Y es que aprender un idioma no es solamente un ejercicio memorístico y de traducción simultánea; es el aprendizaje de una cultura, de un modo de mirar al mundo, muchas veces opuesto a los valores que nuestra propia lengua madre tiene y así, la vista en perspectiva de todo lo que nos rodea. A éstas alturas de globalización, inmediatez desesperante de información a chorros, pretender vivir sólo con tu lengua de nacimiento no sólo es una locura, es una limitación. La posibilidad de poder acceder a entornos donde se maneja info privilegiada, el comprender los entornos en los que profesionalmente uno debería desarrollarse, comprender posibles mercados nuevos y estrategias de apertura, se pierden si nos quedamos en la isla del monoidioma.
Por otro lado, perder temor ante el reto de aprender aporta muchísimo a la autoestima, nos acerca a nuevas amistades y como dije, nos da la perspectiva invaluable de aquellos que ya son políglotas y ciudadanos del mundo. Nos favorece en la capacidad de adaptación a las situaciones imprevistas, nos regala momentos inolvidables, porque ¡¿a quién no le satisface “descubrir” finalmente lo que aquella canción quería decir o ver una película en v.o. (versión original), hasta el punto de corregir los subtítulos?! No me digan que no se siente genial poder entender (y hacerte entender) en una cultura distinta o con aquella persona con la que te sientes atraido y que, en alguna otra ocasión, te hubiera sido imposible contactar siquiera. Nomejo con éso de que el idioma del amor es universal, ligones. Luego terminan como el Yungay y ahí sí que hay roche. No es.
Entonces, a mandarse nomás. De entrada, el primer idioma- si es que no sabes ninguno- es el Inglés. Se le necesita casi para todo y es increíble que exista gente (educada) que pueda sobrevivir en el planeta sin saberlo. Por todo lado lo enseñan y a todos los costos. Para practicar tienes la Internet, el cable y el chat. Luego, aprendes lo que pida el cuerpo o las afinidades. ¿Te provoca aprender Coreano, porque te gusta ver las telenovelas? Mándate nomás. ¿Sientes que la cultura alemana tienen cosas que te afanan? ¡Al toque con el Alemán! ¿Te gustan las lenguas muertas? ¡Lánzate por el Latín y el Griego! Hazlo ahora, ahora mismo y enjoy the experience. Vraiment. Fai quello che ti piace…
Así que, más respeto con el abuelo quechuablante, que es un maestrazo. Kausachum tata!
Cuando dije “Todo está perfectamente planificado” arrancaron en sonoras carcajas, mi hermana y mi madre. Evidentemente, les divertía mi neurosis para programar todos los eventos de un viaje sencillo al interior, que básicamente podrías hacer mochila al hombro, tomando bus en Fiori. Se partían de risa, literalmente, al verme coordinar hotel, taxi que nos llevaría a diversas partes de la ciudad, hoteles en otras ciudades, horarios en los que salían los buses y recontra revisar los horarios de la salida del avión. Me sentí ridículamente digna, pero todo tenía su explicación…
Para empezar, iba con mi padre que, en la práctica es como ir con un niño de 10 años. No, no es por que sea un inútil, es por que simplemente no le interesan las nimiedades como check in, arrastrar equipaje, registrarse en hoteles, echarse blockeador, etc. El va con su mayordomo/cuasi valet y ése soy yo.
Luego, está el asunto familiar de los viajes contrariados, bueno, no tanto. Aquello de “vamos a donde nos lleve al viento” es genial, cuando vas acompañada por un macgyver de los viajes, pero no por nosotros. Aún recuerdo aquella vez en la que di varias vueltas en el centro de Santiago de Chile, con mi madre, intentando encontrar un restaurante subterráneo de oficinistas.
-Okey, pero dime, ¿estás segura que es por aquí?- yo, por cuarta vez, con un fenomenal dolor de pies
-Bueno… si.. era por aquí…- entonces, mi cerebro tuvo un destello racional… -Esteee… y hace cuándo no vienes a Santiago, ah? -..hace unos 9 años… -…!!!
Caigan en la cuenta que en todo ese tiempo, el fucking restaurante habría desaparecido o el lugar donde ella creía que estábamos era absolutamente random. Repetir el truco hasta desesperar a la acompañante, por favor.
Ergo, me dije, cual Scarlett O’Hara, mano en alto hecha puño y con cara de sufrimiento (y pendejazo dolor de pies que ni qué) que NEVER AGAIN salir por un lugar que desconozco, sin hacer mis previas averiguaciones antes. Eso incluye, por supuesto, revisar el boleto de bus/avión no vaya a ser que el asunto se friegue, como le pasó a la fabulosa Chochi, mi hermana. Parada ella y su marido en el mostrador de la aerolínea, no podían entender cómo carajos no figuraban en la lista de embarque, cuando era que habían llegado un día antes del esperado… osea, es genético.
Es decir, miré cuasi con desprecio a mi familia y encogiéndome de hombros, seguí con mis asuntos y de hecho, la pasamos lindo. Algo más de una semana, entre trámites y pequeños viajes en lo que el tiempo lo permitía. Con un calor descomunal, sin ventilador, con kilos de blockeador y repelente, al punto de pensar sinceramente en que, con tanto químico sobre la piel, estábame adobando o terminaría combustionando bajo el sol.
El viaje también presupuso un viaje interior. Una suerte de examinación en la que mi cabeza y mi corazón contemplaron un futuro alterno que no va a realizarse, pero que hubiera podido serlo, si yo me hubiera empeñado. Here we go again con aquel asunto de “hacer que las cosas sucedan”, en aquella terquedad por forzar lo que justo no debe ser forzado y dejar al abandono, lo que debe vigilarse. Miraba las cosas como si no existiera la línea que va marcando mi futuro inmediato y, en aquella burbuja temporal, me decidí a no perder el tiempo pensando en lo que dejo, pero viviendo cada instante, sabiendo que lo que viene es tan trascendental como el hoy. Encontré cosas buenas en todo lo que me rodeaba y logré disfrutar el estado contemplativo y la simpleza de aquellos que viven asombrados de las pequeñas cosas. Fue una experiencia feliz.
Entonces, cuando regresé, negra por el sol del Norte, miré a mi madre y a mi hermana y triunfante, dije “todo salió según lo planeado”. Esta vez no rieron. Me miraron un par de segundos y siguieron viendo Al Fondo Hay Sitio. En fin.
Brevemente: Absolutamente consternada por la pérdida de una de las mentes más claras que aún le quedaban al Perú. Consternadísima por que, a pesar de que las personas tienen fecha de vencimiento, una desea que algunas cosas buenas duren por siempre. Completamente agradecida de haberle leído-muchas veces con mi padre para comentarle- y con el éxtasis de haberle escuchado en vivo, una única vez.
No tuve la suerte de tenerle como alumna. Pero el aprecio no puede dejar de ser menor que aquellos que le tuvieron en su cotidaneidad estudiantil. Luis Jaime Cisneros era una rara avis para Perú y eso apena. La coherencia, la honestidad y la capacidad para visionar objetivos para crecer, es algo que no tenemos. Nos da pereza pensar, nos da pereza ser honestos, nos da pereza pelear por lo correcto. Ojalá, de sus cientos de alumnos, alguno le haya salido peleador y se le haya copiado lo bueno. Ojalá fuera un virus imparable. Que descanse en paz.
Por la madafaca: ahora no necesito despertador para levantarme temprano, porque el tráfico se desencadena en mi puerta, todas las madrugadas, allá por las 6:00am y cuasi a oscuras. Algún imbécil conductor da el bocinazo inicial y el resto le sigue, sin caer en la cuenta que va por un barrio residencial y a ésa hora. Un par de veces me he parado en medio de la pista, para que me dejen pasar a la vereda de al frente de mi propia casa. En esos felices momentos, es cuando recuerdo a los ancestros femeninos de todos los alcaldes locales y al burgomaestre de ésta tres veces coronada villa de Lima; deseándoles que vayan al infierno, el cual debe parecerse a la av. Javier Prado o al cruce de Tomas Valle con Panamericana Norte. En ambos casos, a las 6:00pm; ellos, de pie en una coaster de 2da mano, japonesa, de ésas que eran para transportar niños y que tiene el techo bajo.
Con decir que mis vecinos evangélicos han dejado de oirse, del tremendo tránsito. Cosas de la vida, como siempre decía mi hermana menor; lo que viene, seguro que será peor.
En tanto, para que lloriqueen conmigo y se la juren uds también a su alcalde favorito (no se olviden del alcalde provincial, mudo y futuro candidato a nuestra charcherosa presidencia, don Luis Castañeda Losio), les dejo con esta joya del videoreportaje; espero ganar el pulitzer, pero que a mí me premien con un saco de roscas de yuca, que no soy exigente.
Les petjades del passat i la mirada cap al futur francesc Zaragoza Blanes (Empùries)
En serio. Iba a hablar sobre mi dilema de éstos últimos días: seguirme pintando las canas o simplemente desistir y verme cual jeune María Kodama, pero sin Borges- con todas sus implicancias intelectuales y estéticas (creo que las segundas, más importantes). En vez de eso, hay esto, pues; un post sobre lo que querría y no tengo.
Tiempo y dinero. Tiempo para hacer todas las cosas que me gustan (entre ellas, dormir) y dinero para pagarlas, en su justiprecio. Tiempo para decir todas las cosas que siempre me gustan decir, como regalitos escritos y dinero, para poder estar en todos los lugares donde me gustaría estar (con sol y sin zapatos, se entiende) con una sonrisa de oreja a oreja y el olor a mar en la cara.
En vez de éso, ésto. Lo lamento. Para la siguiente, seguro.
Los seres hermosos nos conmueven. Nos obligan a revisar nuestra propia humanidad. Nos miramos en ellos y nos encontramos torpes, insuficientes. Si es una hermosura externa, nos paraliza en el intento de asirla. Si es interna, nos causa sozobra extrema, porque descubrimos una dimensión inaccesible, de aquellos que, elevados, tampoco nos ven.
La hermosura en sí, que a algunos no importa y que a otros perturba hasta la raiz más profunda del ser, suele ser absolutamente ignorante de la adoración que percibe. Así debe ser, imagino. Porque aquellos que logran descubrir que son idolatrados, se convierten en monstruos voraces… Ahí es cuando aquella gracia se torna en suplicio.
Bendita hermosura, cuando llega e inunda. Sobrecoge, ilumina, incendia, pierde. Maldita la suerte de los que no somos hermosos. Sólo miramos, horrorizados, aquellos sueños etereos que no entienden nuestras mañanas grises y el hambre de todo. Aquí, legión, departiendo todas juntas, discutimos sobre la poca coherencia de convertirnos en polillas que nos quemaremos ante la luz de una presencia inefable. Imagino que así debe de ser, hasta que seamos consumidas. Para que no quede nada. Ni siquiera el rastro visceral del hermoso.
Una estimada amiga tiene un blog con ese nombre. Como todos los blogs de aquel género, va escribiendo lo que le va sucediendo. Igual que yo, con la salvedad que vive una realidad ligeramente diferente, vive en otro lugar y le pasan otras cosas. Tal vez, en algún momento le suceden cosas similares, pero en realidad, qué mujer vive algo que no sea el trabajo, la búsqueda del amor y el desarrollo de una vida en donde se multiplican las obligaciones, incluyendo la maternidad y el exito profesional…
En mi mente venía el nombre de su blog, porque su título me suena resignado, tan notablemente sumiso a una realidad que pareciera no cambiar. Sin embargo cambia. He ahí el asunto. Tal vez nada cambia, sólo uno; y es por eso, que todo deja de ser lo mismo de siempre. Igual, hay momentos en lo que hay es lo que hay y qué mierda, hay que hacer lo posible para sobrevivir; tal vez no sea el momento, tal vez no sean las personas, tal vez no sean los lugares. Te aguantas, porque lo que hay es un adefesio y pasas de ello. Te quedas ahí, en casa; te ahorras las explicaciones, te pones en silencio.
Hoy, mi mejor amiga me hacía notar que soy un imán para los hombres no disponibles. Creo, para felicidad de alguno, que mejoré al escogerlos, pero algunos se acercan, extrañamente atraidos por mi resolución a no tomarlos en cuenta y suelen insistir. ¿Es necesario hacer un statement al respecto? ¿Debo hacer una nota de prensa para que caigan en la cuenta que el requisito principal para alucinarme es ESTAR COMPLETAMENTE LIBRE?. Claro, otro requisito puede ser que tengan su propio cabello en el cráneo y dentadura original, pero eso ya es como que algo obvio y snob, teniendo en cuenta que no deseo llevarlos a la clínica geriátrica hasta dentro de unos 10 años, por lo menos. Entonces, ser legal y mentalmente available no es una cosa funny y anecdótica que puedan saltarse, conmigo, alguna “rareza” mía. Ya pues. No. No guarden esperanzas. Mi cara cortés sólo es una máscara, pero ya salí corriendo. Hace muchísimo.
Digo, todo esto, porque la verdad, estoy agotada de esquivarlos. También, porque ando despertándome con la absurda sensación de que alguien me espera, en otro lugar. Tal vez sea simplemente un espejismo de mi mente que siente que busco imposibles y no se resigna.
PS. Miércoles. Yo quería hablar sobre otra cosa, al propósito del video. Envidio a la gente que encuentra al amor a edades tempranas. A mi paso, será un amor otoñal. Aunque la historia de la cancioncita es triste, me bacila la idea. Una muchacha de barrio, se llama…
Todo es circular. El clima cambia, la gente cambia, los lugares son visitados por nuevas personas; un día amanece luego de una noche y así, todo lo que se va, vuelve.
Se organizan las limpiezas, se echa lo que no sirve, se apresta para recibir lo bueno. Fotosintéticos (me incluyo) van intentando atrapar al sol, que se va a otro hemisferio…
Ultramar, entonces, tendrá los amaneceres que yo he compartido con mis sueños, durante todo este tiempo. Que sirvan para que las cosas sucedan. Bien con ellos. Sigue el dedo sobre la línea, sin salirse del texto, buscando las palabras y caminado -algo tímidamente- por donde nadie le ha llevado antes. Así es el camino, qué remedio.
En tanto, le pido a James que me abrace, mientras canta. Estamos mirando a la lluvia, comiendo chocolates y -si se deja- me pongo buena gente y le hago la calceta… y hasta la cena. La culpa es del primer frío. Me enternece. Enjoy.