Llegaré a casa para escribirte

So it happens that I have the proof of his perfection. #WonderWoman #drawing #Montrealjetaime

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Llegaré a casa a escribirte.

A darte mi pobre universo en unas líneas,
estrujando aquella tristeza, mi tristeza habitual, que vive todo el tiempo conmigo.

Por supuesto, no te enterarás de nada, ahí, desde tu perfección indolente, alejada de mi.

“Cada vez es diferente” digo siempre,
para remarcar la sorpresa de encontrar una perla rara en mi cena…

Pero ésta vez abriste mi puerta a empellones,
vestido de tu sonrisa sobrenatural,
leyéndome completa,
estampando tu nombre y tu sabor en mis labios,
como si nada,
como si sólo existiera yo entre tus brazos,
para luego, desde lo alto de tu cielo,
hacerme morir.

No me conocías, pero me veías escondida,
determinada a librar batallas todos los segundos, siendo tú indiferente a mis furias, rodeándolas, ahí, al frente tuyo.

Tan delicado trabajo de filigrana me ha hecho tu apóstol,
me ha maldecido para otros,
me ha perdido completamente para mí.

Es por eso que,
mientras iba cayendo en aquel abismo que me habías preparado,
yo sólo podía mirar embelesada, mi estrella,
como un sello de fuego,
sobre tu piel.

Todo fue ayer

Ayer fueron los 80s,
ayer yo miraba sus piernas, mientras el bus se movía lentamente, rumbo a casa, con las oleadas de deseo tumbándome de asombro.

Ayer estaba sentada en aquella banca de parque, comiendo yogurt, deseando salir de aquella tristeza, de aquella amistad tóxica, de aquella ciudad que me expulsaba cada día.

Ayer, me cantaba “Tu nombre me sabe a hierba” en su guitarra, con la luz de la calle, iluminandonos, solos, en la penumbra de la banca de mi patio, para besarme por primera vez.

Ayer me miraban los primeros ojos azules que me quisieron para algo, en la vida. Ayer, también me han mirado los últimos que yo quise.

Ayer me lo encontré, ayer me dije “tengo que besarle, porque no le volveré a ver”, porque sabía que, efectivamente, no vuelven nunca. Ayer les besé todas las veces necesarias. Ayer también, me detuve de hacerlo, porque no siempre puedo abrir mi propio corazón a todo el mundo. Lo siento.

Pero.

Ayer amé como loca, reí como loca, callé como loca y me enfadé hasta la enfermedad.

Ayer también recibí una visa, bajé de un avión, empecé un camino, lloré en el aprendizaje, lloré recibiendo una ciudadanía. Sé que no dejaré de llorar, pero será siempre de agradecimiento.

Ayer te he empezado todas las veces posibles, de todas las formas posibles. Ayer he rabiado antes de haber vuelto a empezar, por supuesto.

El ayer viene demasiado rápido. En éste instante que se termina de escribir ésto, ya es el pasado y yo sólo puedo atestiguarlo post-mortem, porque no hay modo de contar el presente, que no existe, que es efímero y que voy viviendo absolutamente consciente que en una brizna de siglos, a nadie le importará una mierda mi ayer. Mi hoy es imprescindible y por ello, no lo reporto.

Mil perdones por mi ausencia. Estoy viviendo.

Mudanza (otra vez)

La monotonía me aloca. Por eso me mudo. Porque, aunque no viajo tanto como otros lo hacen, estos viajes interiores me obligan siempre a estar en camino de algún lugar. Por ello, tengo lo mínimo. Guardo lo mínimo. Regalo todo. Y me mudo.

www.dedoilustrado.com

Me tomo en serio algunas cosas y otras, simplemente me siguen llegando altamente. Pero de paso, la hago más fácil para los tres gatos que me leen y aprovecho un dominio que tenía hace siglos perdido. Mira pues.

Que este blog se convierta en archivo. Que nuestros sueños nos  encuentren. Que los míos vengan, cayéndose, por las calles, apresurados, porque están llegando tarde.  Que ya me he ganado la tinka, si me leen tres gatos y encima, coinciden conmigo en algo. Significa que no soy la única mutante.

Muy agradecido, muy agradecido, muy agradecido.

Un fin de semana de mudanzas, en secreto. Aún hay mucho por hacer.
Un fin de semana de mudanzas, en secreto. Aún hay mucho por hacer.

Aburrimiento

Apuesto que las pirámides se hicieron sólo para calmar el hastío de ver un paisaje plano como el desierto egipcio, pero ya no hay nadie a quién preguntarle.
Apuesto que las pirámides se hicieron sólo para calmar el hastío de ver un paisaje plano como el desierto egipcio, pero ya no hay nadie a quién preguntarle.

Anoche, mientras me debatía entre adelantarme a la efeméride del lunes o postear –otra vez- sobre actualidad, un twittero que nunca me lee, me dio una pista para este post. La verdad sea dicha, la pista la estaba dando yo, aburrida, mirando la pantalla de twitter desde casa y escribiendo cosas al aire, que me pintaban sinceramente hastiada. Él dijo algo como “¿qué pasa?” y yo dije “estoy aburrida”.

El aburrimiento es un estado interesante y controversial. Dependiendo del cristal con el que se mire. Cuando es vivido en un estado de debilidad, imagino que llevará al suicidio. Esa sensación de que nada puede sacarte de tu sopor diario, donde ya sabes qué sucederá y entonces, quieres terminar la historia de tu vida. Voilá, te abres la venas. Pero también está ese otro estado –y de paso, el más sugestivo- que busca convertir en algo utilitario ese tiempo perdido, haciendo que sirva para algo más que para mirar el techo de tu cuarto, mientras piensas en la inmortalidad de la zanahoria encurtida…

A mí me interesa ese estado, el positivo. El aburrimiento que tiene en medio la fracesita: “¿y qué pasaría si…?” que puede cambiarte la vida. Es un estado intermedio entre los descubrimientos. Como alguien que camina sin rumbo y se detiene, para mirar hacia otro lugar y suspirando, dice “ale, ahora vamos por aquí”. Entonces, con ese microsegundo de parálisis en el que estás detenido, mirando tus posibilidades, entiendes que sólo puedes pelear contra esa desidia que te puede llegar a atrapar.

Yo le decía al twittero en cuestión, que todo lo que yo hacía en mi vida era un simple truco para combatir al aburrimiento. Mi curiosidad, mis hobbies, mis estudios, mis relaciones sociales, mis extrañas ocupaciones de tanto en tanto… todo confabulaba para que el aburrimiento no me atrapara por menos que una hora. Es estresante, pero si leen con algo de regularidad este blog, ya saben que dentro de Dreampicker vive mucha gente y vamos, hay que tenerlas ocupadas a todas… Por supuesto que él me miró desde su trono de superioridad, hasta que lo entendió todo de mi, para escapársele un “oh” que me supo más a “chale, qué bien que ya no nos vemos más, oie!” Por supuesto, me reí mucho.

Lo único que no hago por aburrimiento, es amar. Pero eso ya no es tema de este blog, por mucho tiempo.

Camino de Damasco

Convento de San Francisco.
Convento de San Francisco.

Lima Monumental sigue teniendo sus encantos, pese a la muerte de Andrade y la no muerte de su aberrante alcalde actual.  Nada más adorable que levantarse una mañana de domingo y caminarla a ella, somnolienta, plena de pereza. Luego más tarde, caes por sus iglesias y te convences de que su encanto monstruoso no sólo se debe a que aún te grita desde sus edificios de fachadas elaboradas.  Su encanto está en que aún puedes encontrar secretos. Aquí, dejo uno. Aprovecharé mi fin de semana para ir a mirarlo.

Eternidad

La eternidad de MJ según Montt.
La eternidad de MJ según Montt.

Nadie lo podía decir mejor.  Esta semana promete ser jodida… y eso que empieza un martes.  Suerte.

Echale la culpa al tiempo


Bueno, se fue. Sorpresivamente, sorprendentemente. Causando controversia hasta el último momento. Todo el mundo le preparará homenajes. Las bromas al respecto de su vida, quedarán en el pasado. Ya vive la inmortalidad.

Bailemos.

De Amor (otra vez)

Donde vivo.
Donde vivo.

Hablar con el hígado me ha resultado siempre tan fácil. Lo extraigo con mis propias manos y escurriendo sangre, escribo. Siempre suelo estar en trance, al hacerlo. Las ideas se agolpan, atiborrando todo, matando al idioma y sobre todo, buscando el punto de la exacerbación de la indignación que siempre me corroe. Ya he explicado que es la voz de mis demonios, de aquellas muchas Dreampickers que viven en un mismo cuerpo y que viven pogueando en mi interior, donde sólo algunas miran hacia esa rendija de luz que es este blog. Unas pocas logran escalar y gritar. Los vecinos vienen, asustados por sus alaridos. Vienen los bomberos, la policía… viene todo el mundo, para intentar calmar los arañazos, los golpes entre ellas. Todo para que un texto pase por las gargantas de los que leen en voz alta, como ácido que corroe. Puede ser…

Hablar con el corazón me es extraño, entonces. El amor prefiere hablar en verso, con la secreta ilusión de hacerlo al oído de alguien. Ni siquiera tengo el valor para dejarle hablar por aquí. Lo mejor, entonces, siempre, es esconderse. En aquella esquina de la mazmorra que llevo adentro, hay alguien sentado, mirando el escándalo que hace mi Legión. No suele hablar, pero cuando lo hace, los demonios voltean a mirarla. Callan al instante, asustados. Saben que ella es la única que tiene la llave de la puerta. En el fondo, ellos no quieren irse; quieren que ella sea libre.

¿Sabes qué? Yo también.

Licencia

En estas semanas agitadas (por todo lugar) en las que, pese a que pones la cabeza en la almohada, no descansas y sigues pensando sobre lo estúpido que puede resultar tener que levantarse todos los días para hacer lo mismo y encima, que el resto de gente esté de tan mal humor como una, me tomo una licencia, con este post.

Sólo para jugar con las palabras, como siempre. Para decir que estoy cansada, que me siento aburrida de los lugares comunes y de tener que dejar que las cosas sucedan y no “hacerlas suceder”. Ya sé, debe ser un problema mental grave, esta sensación de “no tengo tiempo qué perder” y andar en esta carrera loca, casi sin mirar mientras se corre.

Pero hoy, estoy agotada, física y mentalmente, y me hubiera gustado tanto que las armonías fueran perfectas. Iba a decir algo como “tal vez no las merezca”, pero como cualquier hija de vecino, necesito apapacho y palabra de aliento de vez en cuando. Hoy me lo he ganado. Le he arañado tiempo a mis propias fuerzas, he jugueteado con las ensoñaciones y finalmente, he terminado con mis propias penas.

Me largo por ahí. Mientras, dejo canción al aire.

Mundo Perplejo

Se defiende, con sangre y horror.
Se defiende, con sangre y horror.

Cuando me vi intentando enchufar mi cepillo de dientes de viaje, en lugar de mi usb en la pc, caí en la cuenta que había llegado a un punto crítico de ausencia mental.

Lo que hemos presenciado durante estos últimos meses de gobierno aprista ha sido puro deja vû. Memorias transportadas de hace un par de décadas, por causa de un egocéntrico que piensa que ha sido elegido –nuevamente- por su talento como estadista.

A ver, ¿cómo se lo decimos, para que le duela mucho? No, señor presidente, lo hicimos porque elegir entre Humala y un loco calato, medio Perú preferirá elegir al loco calato. El mal menor está siendo puesto en duda con su gestión más derecha que la derecha misma, más intransigente que un grupo de extremistas religiosos, más torpe que la torpeza misma.

Tas creyendo...
Tas creyendo...

Nos ha regalado un fin de semana de infierno, señor presidente. Porque a mí no me va a decir que tras cualquier cosa que se realice en el gobierno, no está usted detrás. No se olvide que yo he vivido el primero, con sus happenings de 2000% de crisis, sus apagones, las colas para comprar porquerías para alimentarme, el divertido temor de saber si volvería a ver a mi familia again… su indolencia hacia el sufrimiento de otros que no sea usted y su gente, vamos. Osea, le sé.

Luego, tenemos que aclararle, más bien, bajarle del carro de Apolo en el que usted vive subido (no sé si artificialmente y ése es su problema) con toda esa tira de inútiles que le sigue; que por las puras envía a sus vasallos a justificarse por la metidaza de pata de haberse bajado a la mayor cantidad de víctimas policiales y civiles en un incidente, de toda la historia peruana.  Tenemos que aclararle que sólo los que no quisieron ver no se dieron cuenta del espantoso problemón social que se venía con aquellos pueblos que están postergados por el siempre para siempre y que francamente, ya se hartaron de que sólo los visiten para intentar conseguirles votos y luego expropiarles la casa. Era cuestión de tiempo. Hasta yo tuve noticia de ellos, hace meses, cuando una compañera de trabajo hablaba dramáticamente por teléfono con otros colegas que llevaban un proyecto en la selva, casi rogándoles por que no permitieran que los estudiantes aguarunas dejaran las clases que con tanto esfuerzo llevaban, para irse a marchar “hasta la muerte”. ¿Cuántos de ellos no volverán a sus aulas?

Sep, le interesa un pimiento. A quién le interesa un grupo de chunchos que estorba para los grandes negocios…A quién le importa el oportunismo político de aquellos que azuzan en la miseria, los que edifican en el odio, que victimizan en la ignorancia. Qué importa el mañana. El hoy es altamente rentable, reditualmente lógico… y usted sólo quiere engordar, en todos los sentidos.

Comprenderá, señor, que lo detestamos. Pero no nos queda más que seguir viviendo en esta imperfecta democracia. Es la que me está permitiendo decirle la vela verde hoy y la que nos hará mandarlo para su casa en el siguiente periodo, donde otro imbécil será elegido, para que Humala no logre hacerse de este pobre país.  Qué coraje.