Crónicas de Montréal 5.- Las que somos, incluso aquí

Andrés Edery, explicando sencillamente cómo nos ven a las mujeres en Perú. #NiUnaMenos
Andrés Edery, explicando sencillamente cómo nos ven a las mujeres en Perú. #NiUnaMenos #Facebook

No me considero especialmente iluminada. No tengo ideas geniales, ni siquiera opinones que lleven mover a las masas. De hecho, me siento como aquel impedido físico de nacimiento que, sin esperarlo, descubre que no puede hacer las mismas cosas que otros. Siempre pues, me maravilla aquella gente que puede expresar ideas con claridad y síntesis, que es capaz de resumir sentimientos y sensaciones que los otros tenemos pero que nos es difícil explicar. Me parece que es un don poder descubrir, también, nuevas maneras de pensar, nuevos caminos o lineas de razonamiento y llegar a conclusiones a las que no todo el mundo puede arrivar, que cualquier otro simplemente vislumbra dificultosamente. Aquel que logra ver algo de la entrada de aquella cueva en la que nos encontramos todos. Un visionario, un ser especial. No, no llego a ello.

En contra, puedo decir que mi curiosidad por saber siempre más me ha llevado a seguir de cerca a aquellos del párrafo anterior y escucharles, entenderles, razonar con sus descubrimientos u opiniones y poder, gracias a ellos, ampliar mi panorama. Siempre recuerdo aquel dicho que aprender de los errores del otro es un signo de inteligencia: se ahorra el guamazo del ensayo y encima se puede mejorar la experiencia.

Habiendo dicho todo ésto, diré que muchas de las cosas que he aprendido sobre vivir las he hecho a través de las personas que han pasado por mi vida. De las buenas y malas experiencias. De mi educación, en una gran parte y del vivir siendo una mujer latina, soltera y (ahora) inmigrante. En mi ignorancia, ya desde niña, intuía que mi educación sería insuficiente para poder valerme por mi misma en mi vida en mi país de orígen. Mi educación, no mi instrucción. Fui educada católica, desde el kinder hasta la universidad. En una burbuja donde se esperaba que una mujer fuera un ser que sirviera completamente al otro sexo. Donde era sinceramente desagradable que tuvieras opiniones, lecturas, deseos. En ello se fundamentaba toda mi educación y aquellas metas estaban siempre enfocadas a fundar una familia, a criar hijos y a morir con nietos. Sin embargo, botada a la calle en el primer año de universidad, mis supuestas metas se fueron al carajo. Yo no quería agradar a nadie. No quería servir a nadie. No quería ir a la universidad para conseguirme un marido. No quería dar a cualquiera mi corazón y mucho menos tenerle en mi cama. Me sentía frustrada, deprimida, incompleta. Dejé de callar mi descontento, porque ni siquiera era capaz de encajar con aquella sociedad en la que el color de la piel era “el pase” hacia otro tipo de trato, al igual que con el dinero. Y yo no tenía ambos. Pero tampoco era estúpida, por cierto. Más bien tontona, porque una va con la inocencia por ahi chorreando y la pierde, no en un acto sexual, sino en situaciones que te quitan la esperanza y te escriben el descaro o desencanto en la cara.

Regreso entonces a la idea que ser mujer, es la cosa más recontrajodida del mundo. Sin importar en qué siglo se nace, se tienen sus retos. En el periodo en el que vivo, en el país en el que nací, tener opiniones siendo mujer, es de muy mal gusto. Tener más lecturas es sinceramente excluyente. Si pasan los años, no tienes derecho ni a amar, ni a tu sexualidad. Ser mujer en el tercer país con mayor cantidad de agresiones sexuales en el mundo es una desgracia. De hecho, no tienes derecho a tu sexualidad casi toda tu vida, a menos que quieras exponerte a una agresión, en varios niveles, que van desde el insulto, pasando por la discriminación, la agresión sexual o -si tienes verdadera mala suerte- la muerte. Es renunciar a ser lo que pudieras ser, para esconderte dentro de tu propia concha. Es aprender desde muy pequeña que tu cuerpo no es tuyo, sino del que quiera y que no hay nada que puedas hacer para que no te agredan. Es competir intelectualmente para ir siempre perdiendo porque “nunca serás capaz” y créertelo, encima. Es desear sinceramente ser hombre para poder tener las mismas ventajas y poder que ellos obstentan. Es, sin embargo, saber que puedes ser mucho más fuerte que muchos de ellos, y tener que disimular tus capacidades para poder ser aceptada. Es tener que cuidar cómo vistes, cómo bebes, dónde caminas, a qué horas circulas, con quién socializas o qué comportamiento debes tener en tal o cual circunstancia. Es racionalizar la agresión de un novio, un jefe o un padre o de cualquier extraño. Tal vez te lo merezcas, te dices. Tal vez no eres cuidadosa. Tal vez no es la gran cosa, porque a todas les pasa. Tal vez eres un bicho que no cuesta nada eliminar.

Diría yo que todo ésto que cuento, lo fui masticando desde mis frustraciones universitarias y lo sigo pensando mientras estoy viviendo en éste país al que migré. Desear vivir plenamente fue una de las razones fundamentales por las cuales me atreví a dejar todo y venir a Canadá. Sigue siendo uno de los motivos por los cuales he cambiado de ciudad; probarme a mi misma que ser mujer no tiene nada que ver con mis posibilidades de crecer. ¡Que ser mujer no debe ser un maldito handicap, coño! Que puedo ser capaz de grandes cosas, con todo y ovarios. Me ha costado sangre reaprender a vivir. No es una sociedad perfecta y es más, creo que hay algunas gracias de las latinas que las canadienses han perdido y que deberían retomar. Sin embargo, miro con sincera envidia a las mujeres que nacieron aquí, que, pese a los limitamientos de los que ellas se quejan, son capaces de alzar la voz por sus derechos sin que aparezca la avalancha de huevones pidiéndoles que “vayan a cocinar”. Que viven sus vidas libres, sin complejos, sin prejuicios. Qué sus cuerpos son suyos, solamente. Que son capaces de hacer las mismas cosas que los hombres, muchas veces mejor que ellos. Que no se amilanan ante nada y van por ahí, enseñando a otras como yo, que tenemos aquel miedo traído de nuestros países de origen, a vivir.

No estaré en casa para el evento del 13 de agosto, el #NiUnaMenos. Pero créanme, estoy ahí en alma, en sangre y con toda la esperanza que aquellas que se han quedado luchando, logren cambiar la manera de pensar de todo un país. Bravas. Bravas, siempre.

Nacido Feminista

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Me doy el lujo de traducir entera ésta columna, porque lo amerita. Es hermosa, a pesar de todo. Es el testimonio de un músico, sobre la broma infame de un conocido comediante quebequense, quien dijo :

 

«Vestirse sexy y moverse de modo sugestivo en una discoteca para luego quejarse de las miradas insistentes de los hombres es un poco como comer helado en una villa etíope y decir “ Joder, no hay modo de comerse un helado sin que te estén mirando!”… »

Le Gros Cave

 

El comediante dice que no se desdice de lo que escribió… y alguien le responde…

 

Nacido feminista

Por Koriass

Conocî a una chica a la que violaron.

De hecho, era su primera relación sexual, ella tenía poco menos que 17 años.

El tipo tenía 27 años.

 

Ella hacía un curso de circo en el Club Med a donde ella iba de vacaciones con su familia. El tipo era su instructor.

 

Coqueteaban un poco entre las clases. Ella le encontraba a su gusto, él también. Una noche, el la citó en la sala de entrenamiento. Intrigada y excitada por la idea de que el muchacho le pida verse en privado, fue a verle. Desde que ella entró en el lugar, el instructor apagó las luces y bruscamente puso su propio sexo en la boca de ella. Luego le bajó la truza y la penetró de pie, hiriéndola. Ella no quería. Ella no decía nada.

 

El continuó.

 

Ella sufría todo eso en silencio, sin colaborar ni mostrar placer, sentía hacer el papel de idiota, de decepcionarle a él.

 

Cuando se acabó y él prendió la luz, había un hilo de sangre en el piso. El primer reflejo del instructor fue decirle que no se lo contara a nadie, sobre todo a su novia. Nada de reconfortarla o saber si todo estaba ok. Soy el único al que ella le ha contado esto. Ella está a la mitad de su treintena, ahora.

 

Mi amiga se siente aún culpable, casi 20 años luego del incidente. Aùn tiene problemas para entender que no fue su culpa, que era la responsabilidad de un tipo el saber que ella estuviera 100% segura antes de mandarse. Que era ciertamente una violación, porque hubo una parte que no consintió. Ella se dice aún que debe ser su culpa, que ella no debió jamás ir, que nunca debió mostrarle interés desde el comienzo, que ella se lo buscó.

 

Sé que cuento la historia de millones de chicas que en este momento han vivido esto y que siguen con estos efectos a largo plazo… y que ellas creen que es su culpa.

 

Y sé que hay muchos tipos que leen esto y se dicen que mi amiga tiene razón en decir que es su culpa, porque no fue una violación, finalmente, ella se lo buscó, que hacía ahí si no quería nada?

 

Lo sé, porque, sinceramente, cuando escuché esta historia hace 5 años, tampoco estaba seguro de que fuera realmente una violación.

 

Porque, según mis recuerdos, una mujer que es violada corre, grita por su vida, le han arrancado su ropa interior y le han golpeado a morir antes de dejarla tirada en una playa de estacionamiento subterránea luego de cerrar. Es violento, desagradable, hecho de noche, rápidamente, por un desconocido horrible que ha salido de sorpresa.

 

Esta historia me ha abierto un poco los ojos sobre lo que es verdaderamente una violación. Me hizo salir de mis certezas.

 

Yo crecí con Piment Fort (programa de tele Qc) )  , los chistes sobre las diferencias entre hombres y mujeres de Peter Macleod, las bromas sexuales de los albunes de música gangsta rap, el porno suave de Bleu Nuit, el porno duro del canal Indigo del 51 al 63 (tuve tele en mi cuarto y me iba a dormir realmente tarde), la idea general de que una mujer se queda en casa y un hombre trabaja, y mi tío Richard, quien me dió “el buen consejo” de relación de pareja cuando tenîa 7 años: «cuando escojas a tu mujer, tiene que ser linda y sucia». En serio.

 

Extrañamente, en la primaria, mi mejor amiga era una chica, Jade. En secundaria, me encantaba hacer reír a las chicas antes que seducirlas. ¿Mi primer empleo? trabajaba con 8 chicas, ningún chico. Era el amigo de mis colegas. Mi primera experiencia sexual -a los 14- fue un desastre, así que esperé a mi primera novia de verdad para hacer el amor, a los 18. Fue su primera vez, también, estuvo bien.

 

Crecí siendo programado para ser un imbécil. Para cultivar y engendrar ese comportamiento de dominaciôn hacia las mujeres, esa posición de autoridad ante el sexo femenino. Todo aquello que es perpetrado por nuestros valores sociales fundamentales, anclados en nuestro modo de vida, igual que en nuestro humor.

 

Pero yo jamás fui así. ¿Porque soy gay? Nada de éso. Yo quería ver a las chicas en mi cama, como cualquier otro. Pero jamás quise jalarles del cabello o darles de nalgadas como aquel otro fulano hipersexuado que ve mucho porno. ¿Porque soy timido y me da vergüenza? Nada, tenía muchísimas amigas con las que conversaba libremente sobre muchos temas, en las que me confiaba y que confiaban en mí.

 

Me di cuenta porqué jamás fui así.

 

Porque siempre vi a las chicas como mis iguales.

 

Veo a los hombre y las mujeres iguales desde mi infancia. Salgo del closet: soy un Feminista natural.

 

Me van a lanzar a las rocas porque digo que soy feminista. Porque la palabra «feminista» hoy, es peyorativa. Porque escuchamos que mujeres enojadas incendian sus brasieres o las FEMEN que rompen las vitrinas o chancan los autos de la F1. Esas mujeres que ven a todos los hombres como violadores, cochinos, eyaculadores crónicos.

 

Pero el feminismo, y yo cito la definición, es «un conjunto de movimientos e ideas políticas, filosóficas y sociales que comparten un objetivo común: definir, establecer y esperar la igualdad política, económica, cultural, personal, social y jurídica entre las mujeres y los hombres ».

 

Entonces, a la franca, si tu eres feminista es porque quieres que la mujer sea igual al hombre, en todas las esferas sociales.

 

Puedo decir, entonces, sin ninguna vergüenza, que soy feminista.

 

Pero hoy tengo un poco de vergüenza de ser un hombre. Porque hay un humorista llamado Le Gros Cave (la gran cueva) – que no lo es para nada- que ha hecho una broma desagradable sobre las mujeres y a la cual los hombres se han manifestado, de manera violenta, acusando a las mujeres de feminazis, de putas frustradas, porque se oponen a una broma que hable sobre la cultura de la violación. Negar esta “broma” busca desconocer la definición exacta de esta expresión, convirtiéndose en una gracia para muchos, creyendo que es un término usado para hablar de todos los hombres que osan abordar a una mujer, tratàndoles sistemáticamente de violadores.

 

Ahî estâ el problema. Esa ausencia de profundidad. Ni dos segundos son necesarios para entender que es verdaderamente la cultura de la violación.

 

Lo que se quiere es darle culpabilidad de las víctimas, en un último esfuerzo por mostrar la superioridad sexual masculina y el natural servilismo (impuesto) a la mujer, ambos presentes en certezas retrógradas sobre las relaciones hombre-mujer. ¿La mujer es hermosa? ES INEVITABLEMENTE PARA AGRADAR AL HOMBRE. ¿Ella baila de forma sugestiva? ELLA BUSCA DEFINITIVAMENTE QUE SE LA TIREN.

 

Esta ilusión es creada por la forma en la que la naturaleza es hecha, el macho penetra a la hembra, está sobre ella, la domina para mejor para reproducirse mejor, se la disputa con otros machos para asegurar su propia sobrevivencia. Ellos son naturalmente dominantes, ellas son naturalmente sirvientes.

 

Pero la diferencia es que somos humanos. Que los humanos hemos evolucionado y que hay diferencias, MIERDA, comparados con los otros animales a nivel social.

 

Puedo ahora decir -otra vez- sin ninguna vergüenza, que soy feminista.

 

Mi amiga, aquella a la que violaron, es feminista. Milita y habla en favor del feminismo. Pero aún tiene problemas para aceptar que lo que hizo ése tipo està mal. Ella aùn cree que es su culpa, que ella se lo buscô.

 

De esta amiga, me enamoré. Tengo dos hijas con ella.

 

Dos chicas.

 

La versión original.

¡Es el fin!

Al igual que todos los que deben irse -de manera obligada- del país, el proceso empieza desde mucho antes de la acción de tomar un avión. Mucho antes, incluso, de decidirlo. A algunos pocos les sobreviene el asunto de manera tan rápida, que es como un trasplante salvaje y la adaptación es odiosa. No ha sido mi caso.

Lunática

Resisto a mis genes y a millones de años de desarrollo evolutivo, para tomar el papel de damisela en urgencia, con pañuelito al aire y todo el rollo. Simplemente no puedo, caray. Me duele la conciencia y la precognición de mi propio ego, satisfecho, por to boldy go where no one has gone before y un largo etc.

Bailar

Me alucina la idea de empatar, mi mundo descoordinado, con el de otro. Es casi asunto de dimensiones que van paralelas y que justo por eso, no suelen ir nunca sincronizadas. Entonces, uno se encuentra con alguien que está al frente de uno, moviéndose, a su propio ritmo, mirándote de tanto en tanto.

Lo que hay

Hoy, mi mejor amiga me hacía notar que soy un imán para los hombres no disponibles. Creo, para felicidad de alguno, que mejoré al escogerlos, pero algunos se acercan, extrañamente atraidos por mi resolución a no tomarlos en cuenta y suelen insistir.