Tag Archives: efemerides

Sábado a color

Sábado a color

Colores. Tímidamente...

Colores. Tímidamente...

Chmre, no sé qué es lo que me enoja más: el tráfico con embotellamiento incluido en la puerta de mi casa, cualquier imbécil interrumpiendo la hora de mi siesta de weekend, no encontrar nada en mis cuchumil canales de cable, o sacar la cuenta que debo de morir de hambre si quiero ahorrar algo.

Claro, hay más cosas que -como siempre- me dan indignación, pero, vamos, cuando hago las dichosas listas o escribo sobre ello, pienso que me arderá el colon como no tienes idea y se me van las ganas. Ha vuelto a aparecer los sintomas de stress que tanto me asustan, como el mareo y las taquicardias. Eso quiere decir que no es mala idea haber pedido una semana de vacaciones. Alucina que no tengo ni idea a dónde iré. Acabo de escribir que debo de ahorrar. Tal vez termine aprovisionándome de comida para el microondas, poniendo cinta aislante a todas mis ventanas y puertas, y encerrándome en el depa, para dormir una semana enterita. Claro, recibiré las usuales llamadas al celular -para saber si no estoy muerta- e intentarán abrir mi puerta, cuando no reciban respuesta. Todo, simplemente porque quiero silencio y calma. Desventajas de la cercanía

El clima ya cambió, otra contrariedad en el mundo de Dreampicker, la fotosintética. Con ello vino la organización de las cosas, la limpieza general, el separar la ropa y zapatos que ya no te pondrás jamás. Lo bueno es que los planes de playa finalmente comienzan (desistí de ir en verano) y los colores se pelean en mis hojas en blanco. He estado tanto tiempo muda…

Vale, no es un buen post sobre el día de las madres (hay alguno en la Silla Ecléctica). Pero es que ése ya lo escribí hace un año atrás. Añado un par de cosas: mis hermanas son las madres que yo (creo) nunca seré. Las envidio. Ya no tengo nada más que decir al respecto.

Inmemoriam

Inmemoriam

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

No me saludes, compadre. No hay nada que más me fastidie que la recatafila de saludos ocasionales en éste día, 08 de marzo de todos los años de mi vida. No me saludes y luego me mires el trasero, o pienses que soy una loca histérica que necesita “eso” para calmarse o creas que sólo te puedo servir para hacerte la terapia. No me saludes y luego me acoses en la oficina, me roces en el bus y me lances piropos obscenos por la calle. No me saludes y luego decidas que el patín que chambea en lo mismo que yo, con inferior calificación, merece tener mejor sueldo. No me saludes, carajo, cuando piensas que mis opiniones son estúpidas, porque te juras más educado, razonable y dialéctico, cuando mi conocimiento viene de la cacheteadera que me da la vida, todos los días. No me saludes y luego, me llenes de hijos y te largues orondo, a buscar a otra más joven y menos sufrida y yo deba matarme chambeando para levantar a nuestros hijos que, encima, haré que te quieran. No me saludes, cuando sé que me maltratarás de todas las maneras posibles, sólo porque estás descubriendo que ya no eres necesario para que yo sea feliz. No me saludes, idiota, cuando no caes en la cuenta que fuiste criado por una de nosotras y, si hay justicia, lo que me hagas se lo harán a las de tu familia. No me digas que es mi día, cuando confabulas, apoyado en la sociedad, para que yo nunca pise una buena escuela, me cueste llegar a la universidad y si lo logro, termine con las justas. No me digas que soy magnífica, porque mi cuerpo está dentro de los estándares de belleza, porque me muestras irrealidades en aquello, haciéndome infeliz si no lo logro… no sabes las veces que he muerto por ello, para que me quieras, maldito idiota…

Salúdame por que vengo de una verdadera estirpe de hembras, porque mis abuelas se fajaron con ustedes, consiguieron que me instruyera, a pesar de las limitaciones y porque razoné lo suficiente como para que me indigne que sólo por un día me digan lo genial que soy. Yo lo soy TODOS los días, incluso después de salir de este mundo.

Al cabo, ya lo dije antes. Cómo me aburre repetirlo.

Un año después

Un año después
No, entre gitanos no nos leemos las manos.

No, entre gitanos no nos leemos las manos.

Creo que nunca olvidaré la intención con la que lo dije. Tampoco olvidaré el porqué dije todo aquello. Tampoco echo al olvido a aquel que me hizo escribir éso. Las cosas como son. Uno se mueve, aunque no se mueva. La mente, poderosa mente, a veces nos juega pasadas (me he pasado todo el año olvidando cosas y pagando por ello) y otras veces, es como un tatuaje interno, indeleble. Pero uno sigue en lo suyo. Así es la vida. La mía cambia, porque, como dije en twitter, cambio yo; entonces, cambia todo. Para bien, siempre.

Odiándo como odio las efemérides, este año no haré nada más que poner, entonces, un misio link, desde los archivos. de El Dedo Ilustrado: Pongamos que hablamos de Amor. Y al carajo el resto.

20 000

20 000

Desde un blog bien geek y bien femenino.

Desde un blog bien geek y bien femenino.

Si te encuentras leyendo sin querer este blog es porque clickeaste en el link que puse hace unos instantes en mi cuenta twitter. Tal vez alguien te pasó la voz, me hizo un retweet o simplemente quieres saber quién es la persona que tuitea desde ese ojo perverso. Este post es una prolongación de ese último twitt, el que tiene el fabuloso número 20 000. ¿Para qué diablos hacer un post sobre ello? Vamos, podría hacer un post sobre lo bueno que ha resultado mi nuevo ventilador industrial, como artefacto de limpieza o dar consejos sobre cómo no quemarse tomando quínua con manzana o tal vez pedir -por San Google- que cualquier tuitero que se precie, haga la búsqueda de rigor, cada vez que quiera preguntar alguna estupidez en voz alta.

Pero resulta que el twitter sólo puede permitir 140 caracteres y sinceramente no puedo decir todo lo que siempre quiero decir. Es por eso que ese tuit lleva este link. Para que tengas la mala suerte de leerme y luego irte al siguiente tuit de otra persona y ver cualquier otra cosa.

Estoy frustrada por que la idea de twitter como microblogging siempre le ha quedado grande, en mi caso. Lo que digo ahí es sólo un goteo de lo que mi mente siempre está pensando. Por ello me pego a los blogs, a mi bitácora y a otras cosas para decir lo que me suele perturbar, maravillar y hastiarme. He dicho que escribo por necesidad y pinto por felicidad. He declarado mis afectos, mis odios. He exorcizado mis demonios (o eso siempre ando creyendo yo) y he domado mis fieras. He besado terceros ojos, he cacheteado orgullos. Todo, incluso por Twitter.

Sin embargo, siento que aún gritando, no digo nada. Aún así, las palabras viven quemándome y se vivieron trasladando a otros lugares. He dejado algunos sitios para las intrascendencias y me he quedado sin voz. Estoy mirando mi cuenta twitter hace un par de días y no he logrado decir nada que valga la pena ser dicho. Yo soy mi propio control de calidad. Estoy, como digo por algún lado, “con password cambiado y una lágrima de megabyte idiota, en la orilla de la mirada” (¿así era? Creo que me googlearé en un rato); con la certeza que esta carrera, por aquel lugar que te permite ser concreta, debe detenerse. Entonces, me detengo.

Me detengo para poder pensar más. Para poder descansar y hacerles descansar. Me detengo para que el mundo siga, sin mi.

Gracias por seguirme o leerme. Ahí les va mi lista de #FollowFriday

Irresolutos

Irresolutos
Dicen por ahí...

Dicen por ahí...

Caray, todo el mundo puede andar de un certísimo mal humor, porque se paran dando cuenta que sus resoluciones del año anterior no se cumplieron. En mi caso, ya dejé de hacerlas, porque no logro terminar con aquellas que hice en 1986, así que hacer algunas ahora me pondría el asunto realmente engorroso. Algunas de esas se han terminado convirtiendo en mantras que digo para darme valor, para levantarme cuando estoy aplastadísima, para sonreir en los malos momentos y vivir intensamente los buenos.

Tal vez este año haga otras cosas. Tal vez me alimente mejor, haga ejercicio, logre encontrarte again, pueda cambiar de empleo, hacer las cosas con más paciencia, leer más, estar menos en la internerd (y ustedes se lo pierden si ello sucede) y aprender de una vez el francés, el italiano y otra lengua más que me haga sinceramente inalcanzable…

Tal vez mil cosas; pero todo, todo va siempre vivido con los ojos abiertos, la mente reflexiva y esa necesidad de encontrarle el sentido a todo. Lo lamento, no puedo con el small talk. Sólo puedo divertirme, mientras pienso. Así que, que me lleve la chorreada, porque soy una irresoluta total….

Perturbador, pero qué diablos, es un la canción me cae como guante…

Fin de año

Fin de año

Esa preguntita de “qué harás para año nuevo” siempre me ha puesto nerviosa. Tal vez sea porque casi siempre la he pasado rarísimo y recién en estos años estoy pasándola serenamente, en casa. Justo hoy, mientras planeaba con Chucky, qué hacer, se vinieron a mi mente muchos recuerdos que no está mal compartir…

  1. La Comilona.- Aquel año en que la pasamos comiendo una fastuosa cena en la casa de un tío cercanísimo. Había preparado tal cantidad de comida (y toda ella elegante) y nosotros parecíamos náufragos recién rescatados. Como era de suponerse, llegamos penosamente a las 12. Luego de una Sal de Andrews, pudimos dormir en su casa (que también era inmensa y pituca), para reptar a casa..
  2. El Banco.- Aquel año en el que Chochi pensó que debíamos esperar las 12 en el lugar más alto de la casa… que era de un sólo piso. A alguien se le ocurrió que eso sólo podría ser en un banco viejo, de madera, colocado en el centro de la sala. Las 12 nos pilló a todos, peleando por subir al dichoso banquito, en una suerte de empujones y puñetazos, risotadas y los sinceros deseos de tener una azotea. Así no se vale.
  3. El Dancing.- La inolvidable fiesta donde todo está sota hasta las 11:30, luego ponen todos los temas de moda, corre trago, corre el cotillón. El payaso de la fiesta corre por todo lado con unos calzones amarillos en la cabeza y la novia de tu mejor amigo te declara la guerra al llegar y te abraza, ebria, al terminar; eso sin contar con que tu mejor amigo se te declara apasionadamente mientras ella se va baño. Quería irme a dormir a las 12:15…
  4. La Psicodanza.- Una de las pocas veces que mi hermano habló más de 25 palabras en una noche, fue para opinar que, si la cosa era pasarlo distinto, podríamos hacer una psicodanza, que era una suerte de baile sin música, donde cada uno se expresaba según su propio ritmo y sentimiento. A las 12, empezó el bailongo. Yo bailaba ballet, al costado, mi madre se danceaba una huaracha y más allá, creo que mi hermana menor zapateaba… nunca me he divertido tanto.
  5. La Chamba.- Aquel año en que tuvimos un pub, abrimos al público e invitamos a familiares y amigos. Hubo película, karaoke, comilona y probablemente una mini borrachera. Por causa de aquel empleo, adoro estar un sábado en casa, en vez que de parranda. Sé lo que vale divertirse, para otros. Para mí, siempre fue trabajo, desde esas épocas.
  6. El Chupe y los Elfos.- El único año que la pasé con un galán, me llevó a pasarla con unos amigos (la verdad, yo quisiera haberla pasado sólo con él, pero en fin) que como él, eran arequipeños. Afanados en vivir sus costumbres, estaban entusiasmados en tomar el dichoso Chupe de camarones (que, por cierto, no se parece en nada a lo de la foto),   al día siguiente. Las mujeres nos la pasamos pelando camarones, mientras ellos se la pasaron bebiendo cervezas. A las 6am me sentaron frente a una sopa que tenía media taza de líquido, medio kilo de papas y 30 camarones. No pude terminarla y seriamente, se las juré al ex. Por cierto, le había pedido irnos relativamente temprano, pues horas después tocaba el estreno de Las 2 torres y yo no me lo perdería ni muerta. Mi venganza fue tener al novio despierto, a punta de pellizcones, en la primera fila de un cine en Larcomar.
  7. El Baileys.- Digamos que tal vez era un galán. Digamos que no tenía con quién pasarla, en Lima y le dije “¡hey, date una vuelta por casa!” Apareció con su botellita de trago, con ganas de pasarla lindo. No recuerdo qué diablos dijo (tal vez una impertinencia imperdonable), que me hizo detenerme en one, levantarlo del cuello de su camisa y mandarlo para la calle. Eso sí, me quedé con la botella de Baileys, que bebí hasta que se acabó, como a las 5am.
  8. El Piña.- Ese fue el peor fin de año de Chochi, creo. Para empezar, una chispa de sus luces de bengala cayó sobre su falda de tela sintética, que empezó a incendiarse, junto con el forro del mueble donde estaba sentada. Luego de ello, por una cábala de mi madre (que dice que el año debemos recibirlo con dinero en la mano), echó a una fogata de la calle (donde quemábamos los calendarios) un billete de 100 dolares, creo. Mi madre, contrariada, mirando las cenizas, era para un poema.
  9. Los años Stándar.- Ya he contado por algún lado que yo siempre limpio y lavo todo lo sucio, para que el año que llega me encuentre prístina. Así que mis años nuevos suelen estar dentro de lo tranquilo, lo sereno. Me tienen obsesionada con el orden y muy distraída para el resto. Subimos al tercer piso -el banco viejo ahora sí que no nos aguantaría- tenemos los bolsillos llenos de lentejas y dinero. Abrazados, miramos al cielo, que empieza a iluminarse con los juegos artificiales de todos los vecinos. No sé qué pensarán los demás, pero yo siempre deseo que, en vez de disminuir el número de los que nos abrazamos, éste crezca. Mi madre siempre me dice lo mismo, mientras me abraza y no diré qué es, pues deben suponerlo, si me leen con regularidad. Yo pienso lo mismo, cuando abrazo a Chucky, lo cual no es lo mismo de mi madre. Más bien es algo como: “deseo que seas lo que quieras ser”. Nos abrazamos pensando que cada año que pasa es inolvidable…

Blog Action Day

Blog Action Day

Nuestra casa. Linda.

Nuestra casa. Linda.

Así, con la vocecita de Ramírez Lazo “nos preocupa” nuestra casita, el planeta Tierra, Pachamama gloriosa que anda vapuleada por nosotros y por aquellos ignorantes que alucinan que todo todo es eterno y que con la plata baila el mono (¿y si ya no hay monos que bailen? qué filosófica ando), que pretenden echar a perder este sitio tan lindo y afin de cuentas, el único que tenemos. No somos exploradores de planetas, aún. Somos mirones, encerrados en una casa que tenemos sucia y que no amamos. Heredada por padres que tampoco pensaban mucho en ello. ¿Dejaremos algo de herencia? Sólo depende del Hoy.

Al final, somos un virus. Seremos erradicados, y santo remedio. Feliz Blog Action Day 2 009. Hoy lo celebraré, desenchufando todo.

Panegíricos Rapaces

Panegíricos Rapaces

El aburrimiento me agobia. Sólo quiero hablar impersonalmente. Tal vez quejarme del peruanismo snob que ha chancado a todo el mundo últimamente. Como dicen por aqui: “estamos cayendo bajo” y no me asombra. Siempre se puede ser peor. Identidad nacional pegada a simplezas, a actitudes puestas a último momento. A oportunismos figuretis, que no levantarán a las masas, más que para pedir pan y circo.  De lo primero, mucho; de lo anterior, yo no sé. Me parece que no. Es decir, ¿soy menos peruana por que no quise soplarme la covertura a la muerte del cantate criollo? Chale.

Dale, diré que me recontrajodió ver al canal del estado y al de noticias del cable; trasmitiendo la payasada orquestada por nuestro presidente bipolar. Porque era una payasada. Me pregunto cuántas personalidades culturales o culturosas (qué diablos) habrán tenido la misma suerte de tener un entierro con rango de jefe de estado or else. Es decir, cuántos han sido friends del presidente. Es más, cuántos han tenido un entierro digno, multitudinario y con panegírico de Raúl Vargas (el cual causó náusea a Hildebrandt) en puntitas de pies.

Me molesta que la gente no se de cuenta de que aquí el asunto es que todos somos Perú. Yo, criollaza, limeña de 5ta generación, igual que un huancaíno o que un asháninca con pie pelao en la tierra. Entonces, molesta que se juegue con la emotividad de un electarado que cae redondito con el espectáculo. Las radios estaban peor. Hubo una que se dedicó a entrevistar únicamente a la gente que lloraba…

Como sea, no se niega el talento del Zambo Cavero. Nica. Lo que se piensan son 2 cosas puntuales: La música criolla no se ha muerto, como decía golosamente, Daniel F. Símplemente se mueren los intérpretes. La muerte de ellos y el no hacer escuela es una jarana que la gente del medio debe examinar y mejorar, en lugar de andarse puñaleando entre ellos. Por otro lado, hay personas más notables que no obtienen ningún puto reconocimiento y siguen haciendo patria. So sorry, no son los amigos del presidente. No son noticiables. No valen para ocupar las primeras planas de los diarios. No hacen microndas espectaculares, desgarradoras, masivas. Las cosas como son.

Ahí les dejo, con un secreto que ya fue. Descanza en paz, pe.

Dale, murió más gente, pero eso va para otro post.

Efemérides, again

Efemérides, again

Día del Periodista (ok, sólo por hoy en mayúscula) en Perú, y yo siempre reflexiono las mismas cosas, todo el tiempo: Que si somos únicamente transmisores, que si los egos nos ahogan algunas veces, que si ser “objetivos” nos cuesta un chorro otras tantas, etc.

Esta vez, ya no digo nada. Tal vez sólo les deseo lo mejor a los que se la juegan, siempre. A los que piensan que pueden cambiar el mundo con una sencilla nota y a aquellos que hacen docencia, sin tener que pisar un aula, muchas veces. Mérito para los soñadores.

Dejo videito de Adam Curtis. Odiado, incomprendido, pero nunca ignorado. Feliz día, coleguitas.

nah...

nah...