
Colores. Tímidamente...
Chmre, no sé qué es lo que me enoja más: el tráfico con embotellamiento incluido en la puerta de mi casa, cualquier imbécil interrumpiendo la hora de mi siesta de weekend, no encontrar nada en mis cuchumil canales de cable, o sacar la cuenta que debo de morir de hambre si quiero ahorrar algo.
Claro, hay más cosas que -como siempre- me dan indignación, pero, vamos, cuando hago las dichosas listas o escribo sobre ello, pienso que me arderá el colon como no tienes idea y se me van las ganas. Ha vuelto a aparecer los sintomas de stress que tanto me asustan, como el mareo y las taquicardias. Eso quiere decir que no es mala idea haber pedido una semana de vacaciones. Alucina que no tengo ni idea a dónde iré. Acabo de escribir que debo de ahorrar. Tal vez termine aprovisionándome de comida para el microondas, poniendo cinta aislante a todas mis ventanas y puertas, y encerrándome en el depa, para dormir una semana enterita. Claro, recibiré las usuales llamadas al celular -para saber si no estoy muerta- e intentarán abrir mi puerta, cuando no reciban respuesta. Todo, simplemente porque quiero silencio y calma. Desventajas de la cercanía
El clima ya cambió, otra contrariedad en el mundo de Dreampicker, la fotosintética. Con ello vino la organización de las cosas, la limpieza general, el separar la ropa y zapatos que ya no te pondrás jamás. Lo bueno es que los planes de playa finalmente comienzan (desistí de ir en verano) y los colores se pelean en mis hojas en blanco. He estado tanto tiempo muda…
Vale, no es un buen post sobre el día de las madres (hay alguno en la Silla Ecléctica). Pero es que ése ya lo escribí hace un año atrás. Añado un par de cosas: mis hermanas son las madres que yo (creo) nunca seré. Las envidio. Ya no tengo nada más que decir al respecto.









